Dios ora por ti

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Una de las sensaciones más punzantes durante las aflicciones es la del cielo cerrado a nuestros ruegos. Cuando al igual que Job gemimos “clamo a ti y no me oyes”. Cuando la más intensa oración no parece tomar vuelo. Cuando suplicamos a otros a suplicar por nosotros por si acaso Dios escuche el tono rotundo …

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