Usualmente los cristianos hablan de Jesucristo como:    Señor, Cristo o Jesús.  El predicador a veces usa la frase “el Hijo de Dios” para poner mayor significado sobre su divinidad o “el Salvador” para enfatizar su autoridad.

Pero cuando Jesús trató de sí mismo,  él prefería otro título.  Este se encuentra más de 80 veces en los evangelios: “El Hijo del Hombre”.   Aunque es tan común,   esta expresión es un poco difícil para interpretar.    Suena como un hombre universal.  La clave para entenderla está en Daniel 7:13-14 donde indica que el Hijo del Hombre es el Mesías,  “.. alguien con aspecto humano venía entre las nubes del cielo. Se acercó al venerable Anciano … y se le dio autoridad. poder y majestad.  ¡Todos los pueblos, naciones y lenguas lo adoraron! …”

En los tiempos bíblicos frecuentemente la designación de una persona mostraba algo del personaje y sus logros.    Para apreciar cómo es Jesús,  es importante entender su nombre favorito.  Entonces,  ¿Qué implica la frase, el  Hijo del Hombre?

El Hijo del Hombre es el vencedor de los enemigos de Dios

En Daniel 7:1-8 hay una visión de cuatro animales feroces: El león,  el oso, el leopardo y la bestia terrible.   La interpretación de esta pasaje está en Dan. 7:15-17,  mostrando cuatro imperios: Los Babilonios,  los Persas,  los Griegos y los Romanos.   Esta revelación es comparable a las visiones de Daniel 2 y 8.

En cada caso los imperios son destruidos aunque han sido tan poderosos.    El último, la bestia,   viene con blasfemias y atacando a Dios.  Esto es cuando aparece el Hijo del Hombre,  Dan. 7:13-14.   Es un personaje igual con la roca quien destruyó a los opositores de Dios y estableció su reino (Dan. 2: 34-35).

Por eso Jesús es quien vence a los enemigos de Dios.   Él dice que el Hijo de Hombre vino no para ser servido pero para servir y dar su vida en rescate por muchos (Mar. 10:45).   Ha entrado al mundo terrestre para salvar y poner en libertad a los oprimidos.

El Hijo del Hombre es digno de adoración

El Hijo del Hombre de Daniel es diferente que la persona con el mismo título en Ezequiel.   En esta profecía, el profeta está señalado más de 90 veces con este nombre para indicar que él es hombre en contraste con el Dios trascendente.

En Dan. 7: 9-10 Dios está representado como el Anciano de los Días en su gloria:   Vestido de blanco con pelo blanco,  en un trono de fuego con ruedas de fuego frente un río de fuego.  Hay miles de asistentes y miles de personas delante de él.   Dentro de este escenario viene el Hijo del Hombre para recibir autoridad,  gloria y poder soberano (7:14).   Él es quien establece el reino que nunca terminará.   Personas de toda la tierra lo adoran.     En términos parecidos,  Juan en Apocalipsis ve a Jesús resucitado también como el Hijo del Hombre quien es el Señor Omnipotente que todo el ser humano debe adorar   (Apoc.  1:13).

Cuando se piense de Jesús como el Hijo del Hombre,  el ser humano no tiene otra opción sino arrodillarse delante de él.

El Hijo del Hombre tiene una naturaleza misionera

En Dan. 7:14 hay referencia a las naciones,  pueblos y lenguajes indicando que el reino que permanece es para todas las diferentes personas en el mundo entero.  No habrá exclusión.

Este produce un contraste fascinante.   Aunque Daniel ve la destrucción de Babilonia y Persia,  todavía hoy existen  iglesias fuertes cristianas en estos paises.    En la visión el imperio griego fue destruido,  pero su idioma llegó a ser el lenguaje de los evangelios que proclamaba las buenas nuevas de Cristo.    Roma,  el imperio como la bestia horrible,  experimentó en 312 d.C. la conversión de su emperador,  Constantino,  a  Cristo y por fin cambió a ser un imperio oficialmente cristiano

Este aspecto misionero está expresado por Jesús cuando dijo que el Hijo del Hombre vino para buscar y salvar lo que se había perdido (Luc.  19:10).  También el lenguaje de Dan. 7:14 es parecido  a Mat. 28:18-19,  el pasaje que indica la gran comisión evangelizadora de la iglesia al mundo,  “… me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra … vayan y hagan discípulos de todas las naciones …”

Es la naturaleza del Hijo del Hombre ser misionero y traer,  por medio de su palabra y sus siervos,   toda clase de gente para creer en él.

El Hijo del Hombre en amor llama a los seres humanos a su presencia

El cuadro de Daniel 7:9-14 es uno de la corte y la justicia.  Los libros de la vida están abiertos,  todo lo que una persona hace,  dice y piense están recordados y juzgados.

Varias citas en el Nuevo Testamento usan Dan.  7:13-14 para mostrar cómo es la segunda venida de Cristo (Mat. 16:27; 24:30; 26:64;  Mar. 8:38; 13:26; 14:62; Luc. 21:27).     Ellas muestran la importancia de la fe en Jesús y las acciones de cada ser humano,  hasta el valor de dar un vaso de agua al necesitado en el nombre del Señor (Mat. 25:  14-30).

La descripción de los fieles que reciben el Hijo del Hombre en su venida,  son sus elegidos (Mat.  24:30;  Mar.  13:27).  Este nombre describe el amor y la gracia de Dios a cada individuo en Cristo.

Entonces cuando el creyente aprecia mejor el significado del nombre,  Hijo del Hombre,  hay más adoración a Jesús,   más animo en evangelismo y más confianza frente a la muerte:   “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Fil 1:21).

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