Este término de la cobertura se ha tornado muy común entre el movimiento neo-apostólico de las iglesias neo-pentecostales, pero su significado es muy amplio y variado. Cobertura se puede explicar como una protección espiritual, y mentoría que una persona espiritualmente vas fuerte da a otras en muchos casos a cambio de dinero, y lealtad absoluta. La imagen más común de “cobertura” es la de un paraguas. Si estas debajo del paraguas, no te llueve. Si no se tiene tal protección y llueve, salados los que se mojan. Permítanme ilustrar la multiplicidad de significados para cobertura, según aquellos que los utilizan. Para ello pensemos en un continuum, en ambos extremos los significados nos marcan sus límites.¡Hagamos un continuum mental, una línea cualquiera que va de extremo a extremo! Al extremo izquierdo podríamos entender que “cobertura” puede significar “orar el uno por el otro” como tipo de grupo pequeño, mentoría o dirección espiritual. Este extremo es menos común, y se da cuando un grupo o par de pastores o hermanos o hermanas deciden apoyarse mutuamente en oración. El otro extremo es el más preocupante, y al que le voy a dedicar más crítica y atención. Al extremo derecho tenemos que cobertura puede también significar “comprar un tipo de seguro o protección espiritual.” Este tipo de protección espiritual la brindan chamanes evangélicos, a aquellos que paguen sus servicios. Ahora entre ambos extremos podemos encontrar una mescla de significados, donde “cobertura” puede significar muchas cosas. La clave en el extremo derecho del continuum es que siempre ha de haber una persona espiritualmente más poderosa que protege a la menos poderosa. La menos poderosa dará dinero, y total lealtad a cambio de tal favor espiritual.

¡En tal continuum, algo si queda claro! Para aquellos que buscan cobertura (gratuita o de pagos mensuales), esta protección espiritual tiene implicaciones mágico-religiosas. Es decir, se cree que los creyentes somos victimas fáciles del ataque de Satanás o sus secuaces (i.e., los demonios). Estos ataques pueden llegar como envidias, mal de ojo, maldiciones, o brujería. Para ello estas víctimas creyentes necesitan protección de aquellos con poderes espirituales especiales. Y los evangélicos, desgraciadamente, hemos generado toda una gama de personas que brindan este tipo de servicio espiritual, como el tipo chamanes evangélicos que pueden romper cualquier maldición o atadura, y aun agarrar al demonio por los cuernos.

Estos neo-apóstoles, o neo-profetas, o neo-maestros, o neo-pastores, o neo-evangelistas tienen supuestamente una unción o autoridad espiritual que los capacita a brindar cobertura y cobrar dinero o exigir lealtad completa. Para justificar bíblicamente este abuso espiritual algunos de estos chamanes utilizan pasajes bíblicos que describen la autoridad de Cristo, y aplican estos versículos fuera de su contexto original para justificar la autoridad de todo neo-apóstol (i.e., Colosenses 2:9; Lucas 4: 16-21; Mateo 28:18; Hebreos 3:1). Esto, pues describen a Cristo como el máximo apóstol, con cobertura del Padre, que ahora empodera a estos neo-apóstoles a ser pequeños papas de la iglesia evangélica. Esto es muy interesante, pues para el movimiento neo-apostólico en su cristología práctica y discursiva más recurrente, Cristo no es necesariamente Hijo, o Dios mismo, sino el apóstol de apóstoles. Cristo ya no está presente en la iglesia, pero los neo-apóstoles ahora están a cargo. Este es el plan de Dios que por fin se ha llevado a cabo, según estos hambrientos de poder y de dinero. De alguna manera Cristo tenía un manto de poder que ahora ha caído sobre los neo-apóstoles para que estos lideren la iglesia. Para este movimiento neo-apostólico (y seudo-cristiano) es necesario justificar su poder, para luego dar cobertura a los más débiles, y sacarles su dinero.

Esta vieja re-estructuración para justificar poder se encuentra en todo grupo religioso abusivo y controlador. Para estos controladores el mundo requiere de una estratificación para funcionar correctamente. Pues aquellos espiritualmente más poderosos, están por encima de los menos poderosos. Así hasta justifican como bíblicamente estos poderosos ven el mundo estratificado. Aquellos con ciertos dones espirituales controlan la iglesia. Por ejemplo, el neo-apóstol por encima del profeta, el profeta por encima de otros. Pues al estar ausente Cristo, y estos neo-apóstoles al concebir el “poder” del Espíritu Santo como algo controlable, se entienden a sí mismos como cabeza de la iglesia. Y para tal estructura, se requiere que el padre sea cabeza del hogar, que el esposo sea cabeza de la esposa, y los padres cabeza de los hijos. Por “cabeza” estos neo-apóstoles entienden, “control” y “cobertura” significados que demuestran su pésima interpretación bíblica.

Una vez que una persona entra en “cobertura” la relación entre el poderoso y el menos poderoso pueden ser de cara a cara, o bien virtual. Para las relaciones de cara a cara, las sesiones de cobertura se convierten en un tipo de consejería, o bien mentoría. En el caso de una relación virtual, la persona envía pagos mensuales a un neo-apóstol famoso y poderoso (aun fuera del extranjero), y este ora por los débiles una vez al día, o a la semana, o al mes pronunciando el nombre del cliente. La recurrencia de oración depende del paquete o precio que esta persona haya elegido. Hace unos años un chaman evangélico costarricense cobraba $100 al mes a cambio de pronunciar el nombre del cliente una vez al día. De esta manera, el más débil sabría que cada día alguien poderoso le mantendría espiritualmente alejado de los embates de Satanás, y hasta lejos del pecado y las tentaciones. Así, su negocio prosperaría, y su familia estaría feliz y bendecida.

En caso que no fuera así, no sería culpa del poderoso, sino que el débil quien ha de estar cometiendo pecado, o alguien trayendo pecado a su casa o trabajo. De que esto fuera diagnosticado así, entonces el más débil le pagaría más al fuerte para que este ore específicamente contra esto, o le haga una limpia espiritual. De todas maneras siempre el poderoso gana, aunque los débiles pierdan. Lo más doloroso es llegar a comprehender que algunos de los que solicitan estos servicios llegar a invertir entre un 10-20% de sus ingresos brutos mensuales. Pues, por si solos, se sienten totalmente incapaces de hacerle frente a una dura realidad, y desafíos espirituales de la vida diaria.

Yo me pregunto: ¿Saben estos débiles que el Espíritu Santo les puede capacitar con la misma cantidad de poder, no para someter a otros, sino para servirle a otros? ¿Saben estos débiles que no es necesario pagar por protección espiritual, y que el Espíritu Santo mismo brinda protección de forma gratuita? ¿Sabes estos poderosos que lo que hacen no tiene otro nombre sino el de estafa y abuso espiritual? ¿Saben estos que el poder de Dios es gratuito? ¿Saben estos que hay cosas que no se pueden comprar, y que una vida de santidad requiere de sacrificio espiritual, no simplemente monetario? ¿Hasta cuándo será que el pueblo de Dios tolerará a estos neo-estafadores de la fe, encarándoles que su religión es falsa, pues el dinero es la principal motivación de sus propósitos? ¿A qué se debe este temor espiritual por el que algunos están dispuestos a pagar grandes sumas de dinero?

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