Respuestas de diversos pastores y líderes:

Pastor Edwin  Gonzales

¿Cómo aconsejar a una familia cristiana que debe relacionarse con un miembro/pariente que abiertamente dice ser homosexual?

Qué dice la Escritura? I Co 5:9-11.  “Os he escrito por carta, que no os envolváis con los fornicarios: 10 No absolutamente con los fornicarios de este mundo, ó con

los avaros, ó con los ladrones, ó con los idólatras; pues en tal caso os sería menester salir del mundo. 11 Mas ahora os he escrito, que no os envolváis, es á saber, que si alguno llamándose hermano fuere fornicario, ó avaro, ó idólatra, ó maldiciente, ó borracho, ó ladrón, con el tal ni aun comáis.”

Es este miembro de la familia un Cristiano profesante o un asociado a la iglesia local?  Si lo es, entonces se debe aplicar el proceso de Mateo 18 (o si es algo que se descubre escandalosamente debe aplicarse el proceso de I Co 5) y si la persona sigue sin arrepentimiento “debe ser tenido por gentil y publicano”

Que modeló Cristo que debemos hacer con los gentiles y los publicanos?  Luc 15:1-2 “Se acercaban a él todos los publicanos y pecadores para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: –Este recibe a los pecadores y come con ellos.”

Que se decía de Cristo sobre su relación con los publicanos y los pecadores? Lk 7:34 “Ha venido el Hijo del Hombre que come y bebe, y decís: “¡He allí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores!”

Qué dice la Escritura sobre la forma de corregir el pecado? Pr 16:6 “Con misericordia y verdad se expía la falta, y con el temor de Jehovah uno se aparta del mal.”

Mi respuesta es entonces, trátese al homosexual de la misma manera que tratamos a nuestros familiares avaros, idolatras, fornicarios, idolatras, borrachos, maldicientes o ladrones.  Con misericordia y verdad “por si quizá Dios les conceda el arrepentimiento”


David Ford

Esto es un asunto muy delicado.   Para solucionarlo es importante observar cómo nuestro Padre celestial trata al homosexual.   Esto implica:

Misericordia y paciencia. La Biblia dice: “…todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Rom.  3:23).    Cualquier individuo es un pecador y Dios es misericordioso y paciente para que se arrepienta (Rom. 2:4).  De igual manera debemos mostrar nuestro acercamiento al homosexual.   Este demanda comprensión tal vez por años.

Oración e información. Por supuesto oramos por la persona, porque solamente Dios sanará el corazón del pecador (Jn. 16:8; Sant.  5:16-20).       Pero también el Espíritu Santo actúa a través de la Palabra (Hech 2:37) porque él es el Espíritu de verdad (Jn 15:26).   Entonces es necesario que la persona sepa los datos bíblicos frente a su estilo de vida.   La Biblia muestra que la homosexualidad es muy ofensiva a Dios (Gen18:23-32; Rom 1: 27; 1 Cor.  6:9).

Apoyo de la familia y de la iglesia. La familia es la base de ayuda mutua.  Dios creó a Eva para soportar a Adán (Gén. 2:20-22).    El apoyo familiar es natural.   Pero también dentro del cuerpo de Cristo hay personas o organizaciones que ayudan: “… estoy seguro de que ustedes mismos rebosan de bondad, abundan en conocimiento y están capacitados para instruirse unos a otros” (Rom.  15:14)

Confiando que Dios es justo y el que justifica. No debemos ponernos locos de preocupación porque es Dios quien juzgará a la persona:   “todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo” (2 Cor. 5:10).   También si la persona se arrepiente existe la seguridad de que él es perfecto en Cristo: “Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús” (Rom.  3:26).   Entonces seguimos en confianza sabiendo que: “somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Rom.  8:37).

David E C Ford


Osías Segura

El comportamiento sexual homosexual, es pecaminoso; pero tal pecado es igualmente pecaminoso como cualquier otro pecado sexual (Romanos 1:18-2:1).

1)    Cada sociedad genera su propia jerarquía de pecados. Sicosocialmente cada sociedad clasifica “pecado” entre los tolerable y lo intolerable. Pero, debe dictar el mundo (i.e., la cultura) lo que la iglesia debe entender por pecado?

a)     Por ejemplo, que tal si el líder de alabanza y su novia han estado teniendo sexo (tal pecado es tolerable, si pronto se van a casar)

b)    Otro ejemplo, el pastor cayó en adulterio (más o menos tolerable; más tolerable si es soltero el pastor o viudo, menos tolerable si es casado)

c)     Pero si el pastor cayera en pecado con un homosexual, el pecado es totalmente intolerable.

2)    Ante los ojos de Dios, considerando la evidencia bíblica, pecado es pecado. Es decir, no existe una jerarquía de pecados.

a)     ¡La iglesia debe considerar el pecado como algo serio y complejo! Hemos dejado de lado la reflexión bíblica sobre la problemática tan compleja del pecado.

b)    El pecado es tan complejo que Dios mismo en la persona de Cristo tuvo que manejar la problemática con un precio muy alto.

3)    Existe una diferencia entre el homosexual practicante, y el no practicante. Igualmente, que existe una diferencia entre un heterosexual promiscuo, y el heterosexual no promiscuo o célibe.

a)     El homosexual no practicante reconoce su inclinación de atracción sexual hacia personas de su mismo sexo, pero se abstiene o se mantiene célibe por temor a represión social, conflicto familiar, o por complacer a Dios.

b)    La prohibición bíblica contra el adulterio es más abundante, que la prohibición bíblica contra el homosexualismo. Pecado es pecado! Pero hemos tolerado unos pecados por encima de otros.

c)     La promiscuidad sexual tanto heterosexual como homosexual es igualmente pecaminosa y dañina en lo personal como en lo social.

d)    El divorcio es tan dañino como cualquier otro pecado de carácter social.

i)      Con el tiempo el divorcio lo hemos llegado a catalogar como “tolerable”

4)    El homosexualismo se ha convertido en un tema tabú en nuestras iglesias. Ahora nos encontramos en una coyuntura donde la sociedad nos pregunta y no sabemos cómo articular una respuesta como discípulos de Cristo.

a)     No sabemos cómo dialogar el tema con no creyentes.

b)    No hemos teologizado sobre el tema, no tenemos claro las perspectivas bíblicas sobre el tema. Algunos salen con versiculos en tono legalista, y fuera de contexto.

c)     Leemos la biblia como directorio telefónico sin conectar su trasfondo histórico.

d)    Algunos cristianos no han sido discipulados para enfrentar su inmadurez en cuanto a temas de carácter sexual.

e)     Reproducimos los valores del mundo y caemos en pecado de homofobia, por luchar contra el pecado del homosexualismo.

f)      Entre los prejuicios contra los homosexuales, creemos que todos los homosexuales son personas perversas y malvadas por su inclinación sexual. Es decir, manejamos prejuicios que los homosexuales son promiscuos, tienen demonios, son pervertidos sexuales, se conducen de manera aberrante en sus prácticas sexuales, que no tienen cura, y que merecen ser discriminados.

i)      Sin embargo, también existen heterosexuales que son personas perversas y malvados en lo sexual. Igualmente hay heterosexuales promiscuos, que tienen demonios, que son pervertidos sexuales, que se conducen de manera aberrante en sus prácticas sexuales.  En lo contrario, por ser heterosexuales, creemos que tienen cura, y que no merecen ser discriminados.


Suguel Michelen

No creo que sea necesario en este foro extenderme en plantear que la Biblia condena la homosexualidad como un pecado (comp. Lv. 18:22; 20:13; Rom. 1:26-27; 1Cor. 6:9-10; Judas 7). Voy a limitarme más bien a la pregunta planteada: ¿Cómo aconsejar a una familia cristiana que debe relacionarse con un miembro/pariente que abiertamente dice ser homosexual?

1.     Debemos mostrarle el amor de Cristo, independientemente de su preferencia sexual. Con esto no quiero decir que debemos “aceptarlo” como si de algo natural se tratara. Como bien señala Erwin Lutzer: “Bíblicamente, se define el amor no como una licencia para hacer legítimo el comportamiento pecaminoso de ningún tipo, sino que el amor nos ayuda a ver que hay un camino mejor” (La Verdad Acerca del Matrimonio Homosexual; pg. 11).

2.     Debemos compartir con ellos el evangelio de Cristo que “es poder de Dios para salvación” (Rom. 1:16). Esta declaración de Pablo en su carta a los Romanos, es seguida de una descripción del tipo de conducta que ha producido en el mundo la idolatría, incluyendo la práctica de la homosexualidad y el lesbianismo (comp. Rom. 1:24-27). El homosexual no está fuera del alcance de la salvación que el evangelio proclama, como vemos claramente en 1Cor. 6:9-11: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (los énfasis son míos).

3.     Debemos hacerles ver que Dios los creó “hombre” o “mujer”, y que no es su inclinación sexual lo que los define. El hecho de que haya personas con inclinación homosexual no implica que la homosexualidad sea normal o natural. Algunos citan el hecho de que en el reino animal se han descubierto algunas especies que practican la homosexualidad, como el caso de algunos albatros en Hawai, donde parejas del mismo sexo “viven juntas” por años. Pero como bien señala el Dr. Albert Mohler: “La evidencia de comportamiento homosexual entre los animales es sólo otro recordatorio de que vivimos en un mundo caído – un mundo en el que todas las dimensiones de la creación muestran evidencias de la Caída. Esta nueva investigación nos lleva de regreso a Génesis 3. Los esfuerzos para reclamar una base genética para la homosexualidad están enraizados en la suposición de que nuestros genes nos dicen cuál es la intención de Dios para con nosotros. En un mundo caído, esta es una suposición falsa. Sólo la Palabra de Dios nos puede decir cuál es la intención de Dios. No podemos derivar nuestra moral sexual de un laboratorio – y mucho menos a partir de observaciones de una colonia de albatros”.

4.     Con respecto a nuestro trato con ellos en el día a día, eso dependerá de varios factores, incluyendo qué tan militantes sean en querer promover su agenda en el seno de nuestra familia. Si un pariente homosexual visita nuestra casa, debemos hacerle ver que, aunque no aprobamos su estilo de vida, aún así le amamos y queremos su bien. También debemos ser claros en lo que se espera de èl o ella cuando esté en medio nuestro, tanto en lo respecta a su hablar como a su comportamiento. Por ejemplo, permitir que dos adultos del mismo sexo se tomen de la mano o manifiesten de alguna otra manera su preferencia sexual, puede ser un reconocimiento tácito de que aprobamos su relación. ¿Qué impacto puede tener ese tipo de conducta en nuestros niños, por citar un caso?

5.     Debemos darles esperanza. Muchos homosexuales saben que lo que hacen está mal, pero se sienten atrapados en su conducta homosexual. A esos hay que decirles, con bondad y compasión, que en Cristo hay esperanza para el cambio verdadero y perdurable.

6.     Debemos ser sensibles para con aquellos homosexuales o lesbianas que han sido víctimas de abuso sexual, sobre todo en la niñez. Si bien esos abusos no los obligaron a ser homosexuales, son heridas que los impactaron profundamente y por las cuales debemos mostrarles compasión. Las circunstancias no determinan el estilo de vida que decidimos asumir (nuestra decisión siempre está en juego en esto y, por lo tanto, nuestra responsabilidad); pero es indudable que algunas circunstancias colocan a ciertas personas en situaciones de riesgos. Muchas lesbianas han sido víctimas de abuso sexual (en ocasiones por parte de mujeres, pero muchas veces por hombres, incluyendo sus padres o hermanos); eso conmtribuyó a generar en ellas un odio hacia los hombres que las llevó finalmente a tener relaciones con alguien del mismo sexo.

7.     Pidamos a Dios que nos de sabiduría para saber cómo responder ante cada caso.

231