Mateo 28

Hay tantas cosas y tantísimos detalles alrededor de la crucifixión y resurrección de Cristo que después de que los sabes no puede quedarte duda alguna de la magnificencia de Dios y de su plan perfecto.

Y ya les he comentado que he escuchado muchas cosas acerca de que el cristianismo, la Biblia y por supuesto, la resurrección, son dogmas de fe que no se deben cuestionar, simplemente se deben creer. Pero siempre he sido un tanto escéptica ante esta manera de vivir el cristianismo porque, Dios nos creó a su imagen y semejanza y nos dio la razón para que la utilicemos y si vamos a basar nuestra forma de vida en una creencia, lo mínimo que debemos hacer es conocerla.

Y es que, en general, a las generaciones anteriores por lo menos en Latinoamérica nos enseñaron a no cuestionar nuestras creencias, tampoco se nos impulsaba a leer las Escrituras, y mucho menos a poner en tela de juicio lo que decía el sacerdote, pastor o líder de la Iglesia, como respuesta muchas personas decían y dicen creer en la resurrección, pero no viven como si verdaderamente lo creyeran. Y las nuevas generaciones, que comienzan a cuestionarlo todo, se encuentran ante respuestas evasivas e ilógicas por lo que concluyen que todo es y ha sido una falacia de gente crédula.

La resurrección ha sido cuestionada y han existido varias teorías para desestimarla, después de todo el cristianismo yace en este mismísimo acontecimiento, porque la resurrección es la prueba de que Dios aceptó el sacrificio sustituto de Cristo por nuestros pecados. El cuerpo resucitado de Jesús es el ejemplo tangible de lo que será la resurrección de los muertos y la esperanza en la vida futura. Sin la resurrección no solo sería vano, sino tonto creer en Cristo, el testimonio de los apóstoles sería una vil e intrincada mentira, la Biblia misma lo sería, nos encontraríamos sin esperanza, sin comunión con el Padre, y tendríamos nuestra fe puesta en la mentira más grande de toda la historia.

Es por esto que me gustaría comentar, a grandes rasgos, algunas de estas teorías que han surgido a lo largo de los siglos.

1. Los enemigos de Cristo robaron su cuerpo. Como sus enemigos sabían que Jesús había dicho que iba a resucitar, se apresuraron a robar su cuerpo para evitar que sus seguidores inventaran que había resucitado. Sin embargo, de haber sido así, cuando el cristianismo comenzó a agarrar fuerza, hubiera sido muy fácil detenerlo mostrando el cuerpo de Jesús y demostrando que todo era una mentira.

2. Una alucinación colectiva. Esta dice que los apóstoles y las más de 500 personas registradas en 1 Cor. 15 que vieron a Jesús resucitado, fue el producto de una ilusión óptica, algo parecido a un show de David Copperfield. Sin embargo, Cristo no solo se apareció a un grupo numeroso de personas, ni se apareció distante. Sino que a lo largo de cuarenta días se apareció a pequeños y a grandes grupos, y comió con ellos y habló personalmente con algunos, y hasta lo tocaron, no olvidemos a Tomás quién debido a su incredulidad atravesó con su mano las heridas que Jesús había sufrido en sus manos y su costado.

3. Jesús no murió, se desmayó. Esta teoría dice que todos pensaron que Jesús había muerto, pero en realidad se había desmayado, y que una vez en la tumba, él mismo movió la piedra, fingió su resurrección y desapareció sin dejar rastro. Sin embargo, la piedra era una mega piedra, no podía ser movida por un solo hombre y mucho menos después de haber sido torturado como lo habían torturado.

4. Sus seguidores robaron el cuerpo. La misma Biblia relata que los fariseos trataron de pagar a testigos falsos para que dijeran esta mentira. Sin embargo, como bien dicen muchísimos apologistas y teólogos, los discípulos salieron huyendo esa noche, todos se dispersaron aterrados. Pero después de tres días Jesús se les fue apareciendo a cada uno. Este hecho fue tan real que cada uno de ellos pasó su vida predicando esta verdad, fueron torturados, encarcelados y finalmente asesinados por defenderla. Nadie en su sano juicio moriría por una mentira auto-inventada. 

Por otra parte, la resurrección de Jesús es única porque él resucitó para nunca jamás volver a morir, esa es la enorme diferencia de la resurrección de Lázaro y de todas esas personas que han regresado a la vida milagrosamente. La realidad es que la resurrección de Cristo es única e importantísima ya que “si confesamos con nuestra boca que Jesús es el Señor, y creemos en nuestro corazón que Dios lo levantó de entre los muertos serás salvo”.

Lo más increíble de todo esto es que la resurrección es algo tan asombroso que a lo largo de más de 2,000 años los escépticos han intentado una explicación truculenta para desestimarla, pero nunca se ha podido, ni se podrá. Y cuando te metes a escudriñar estos temas y pasajes en la Biblia y a demás lees lo que han escrito las mentes más sagaces de teólogos, apologistas e historiadores que vivieron dando testimonio de lo que creyeron, tu fe crece y te ayuda a saber con más firmeza en dónde estás parada.

Por eso te recomiendo que, aunque tu personalidad no sea inquisitiva o de razonamiento profundo o complicado, te propongas conocer más a detalle lo que crees, y este tipo de cosas tan importantes para nuestra fe. En cuanto a la resurrección, te recomiendo los libros “¿Quién movió la piedra?” de Frank Morrison, el de “Más que un carpintero” y “Evidencia que exige un veredicto” ambos escritos por Josh McDowell.

Y bueno, hemos llegado al final del libro de Mateo y quiero invitarte si te han gustado este tipo de devocionales a que le pongas like en nuestra página de YouTube, Facebook o a seguirlos compartiendo por WhatsApp.

¡Que tengas una linda semana y que Dios te bendiga!

Publicado originalmente el 12 Febrero en Estudie la Palabra por Aimeé Perez

Aimeé Pérez

Autor: Aimeé Pérez

Es una pintora autodidacta con estudios Bíblicos en Willingdon School of the Bible, Canadá. Es madre de tres adolescentes. Actualmente pinta y sirve a Dios en la iglesia La Paz de Cristo en Baja California Sur, México. Su obra artística puede ser consultada en aimeperez.com

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