Aunque muchos creyentes aprovechan el fin de año para hacer algunas resoluciones, también hay muchos que prefieren no hacerlas; ya sea por temor al fracaso o por el hecho de que hacer resoluciones puede sonar un tanto presuntuoso: “Voy a leer la Biblia completa en 2016”; o “Voy a romper con ese hábito pecaminoso con el que he tenido que luchar a lo largo de mi vida cristiana”; o “Voy a ver menos TV y estar menos pendiente al Facebook, para leer por lo menos 3 libros cada mes durante este año”. Este tipo de resoluciones puede dar la impresión de que el creyente está dependiendo de su propia decisión para crecer espiritualmente.

Sin embargo, en 2 Tesalonicenses 2:11-12 vemos que es correcto que un creyente tome resoluciones en su vida, siempre y cuando se ampare completamente en el poder de Dios y no en sus propias fuerzas.

“Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo”.

La frase que se traduce como “deseo de bondad” contiene la idea de propósito o resolución de perseguir aquello que nos parece bueno o apropiado. Es por eso que la Nueva Versión Internacional traduce el texto de esta manera: “Por eso oramos constantemente por ustedes, para que nuestro Dios los considere dignos del llamamiento que les ha hecho, y por su poder perfeccione toda disposición al bien y toda obra que realicen por la fe”.

Pablo está compartiendo con los creyentes en Tesalónica las cosas que él pide por ellos en oración; y una de ellas es que Dios lleve a cabo los deseos que ellos tienen de perseguir lo que es bueno, y todo eso con el propósito de que puedan llegar a ser dignos de su llamamiento. De manera que Pablo está conectando aquí, en la misma petición, el llamamiento de Dios por un lado y nuestras resoluciones por el otro. Él está pidiendo en oración que Dios nos mueva a perseguir aquellas resoluciones que nos ayuden a ser cada vez más coherentes con el llamamiento que Él nos ha hecho.

Si lo desea, puede ver el mensaje completo en este enlace:

Sugel Michelén

Autor: Sugel Michelén

estudió para el ministerio en 1979. Posteriormente fue enviado por la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo (IBSJ), en Santo Domingo, República Dominicana, a la ciudad de Puerto Plata, a comenzar una obra allí. Pero a finales del 1983 fue llamado a formar parte del cuerpo de pastores de IBSJ, donde sirve al Señor desde entonces, exponiendo regularmente la Palabra los domingos. También es autor del blog Todo pensamiento cautivo.