La palabra “descanso” le hace corto circuito a mucha gente. Algunos han dicho “descansaré cuando este en la tumba, mientras tanto ¡a trabajar!”. Y ese tipo de personas no se saben dar un tiempo de descanso, sencillamente desconectarse del trabajo, de las actividades cotidianas y “no hacer nada productivo más que descansar”.

Lo curioso de todo esto es que desde el principio de la creación el Señor nos ordenó descansar. “Seis días trabajarás y aun el séptimo descansaras” dice la Palabra. Incluso el Señor mismo hizo todo lo que existe en seis días y descansó el séptimo, pero ¿por qué?

Permítame sugerirle que es un asunto de confianza y dependencia en Dios. Cuando no descansamos y queremos trabajar de sol a sol y de lunes a lunes generalmente decimos que es porque no nos alcanza con lo que ganamos, porque creemos que podemos hacer más de lo que haríamos si estamos un día sin hacer nada; pero en el fondo de todo está el asunto de que nosotros, por nosotros mismos, salimos adelante con nuestro propio esfuerzo.

Dios diseñó el día de reposo como una declaración fuerte y clara de nuestra dependencia de Él. Lo que es más, el pueblo de Israel debía dejar de labrar la tierra cada seis años, el séptimo no se sembraría ni cosecharía absolutamente nada. Mire lo que les dice el Señor en Lev. 25:4 “Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña.” Y más adelante, “Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos;”, (la clásica excusa contra el descanso: ¿si no trabajo un día entonces quien le va a dar de comer a mis hijos?)

Déjeme decirle que si usted cree que es usted o su trabajo quien trae la comida a su casa y quien paga las cuentas, hay algo que usted no sabe. El que provee todo es Dios, lo hace por medio de su trabajo y de muchas maneras muy especiales. Tenemos que recordar que la seguridad de nuestro trabajo y nuestros ingresos es algo muy fugaz, un día se tiene trabajo y al día siguiente no. Un día se tiene fuerza y salud y al día siguiente no. El único que tiene el control soberano sobre todas las cosas es Dios, incluso el que nos contrataran, el que tengamos clientes, el que podamos vender o prestar algún servicio, viene de Dios. Por lo tanto, si Dios nos dice que descansemos un día, lo que está diciendo es que confiemos en su provisión. El señor lo explicó de este modo en Levítico; el sexto año les daría el triple de la cosecha, de modo que comiesen de ella hasta el año noveno. Abundancia en la obediencia. Una fe y una dependencia del Todopoderoso. Así que descanse en Dios porque Él es bueno y su fidelidad es eterna.

Dios le bendiga.

Publicado en La Paz de Cristo  el 26 de Julio de 2016 por Jorge A. Salazar



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