La gracia triunfante a vuelo de pájaro

Dr. G. Ernesto Johnson

Seminario Bíblico Río Grande

Pablo nos introduce a Efesios, carta circular a las iglesias de Asia, con una magnífica doxología trinitaria. Esto en sí indica la singularidad de esta magna epístola. Pablo va a escalar Monte Everest espiritual para echar una vista panorámica del Gran Designio de Dios en “reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en el cielo, como las que están en la tierra” (Efesios 1:10).

Quiero que me acompañes en este breve viaje a vuela de pájaro. El tema principal es la gracia triunfante tanto en la Iglesia como en la Cruz donde la Trinidad logró la redención de los escogidos desde antes de la fundación del mundo y los incorporó en el Cuerpo de Cristo.

Capítulo 1    Doxología exquisita    Efesios 1:3-14

En una sola extendida oración el Espíritu Santo exclama: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales.” El solo verbo de la oración es bendecir – el mismo corazón de Dios Padre. Además nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo con el solo propósito de que fuésemos santos. Lo hizo según el puro afecto  de su voluntad “para alabanza de la gloria de su gracia.” (vv. 3-6).

Dios Hijo nos compró por su sangre y nos hizo aceptos en el Amado. Él mismo es el Gran Designio en el cual Dios nos hace suyos, créelo o no, a fin de que “seamos para la alabanza de su gloria” (vv.6-12).  ¡Qué alta vocación!

Dios Espíritu, el ejecutivo divino, nos sella dándonos las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida. Lo hace en base de haber oído y haber creído nosotros “para

la alabanza de su gloria” (vv. 13,14).

La oración eficaz        Efesios 1: 15-23

Dios nos enseña a realizar la plenitud de la doxología. Nos dirige en la oración eficaz. Con las gracias por los santos Pablo pide: “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de revelación en el conocimiento [epignósis, conocimiento íntimo] de él.”

La petición viene en tres niveles: 1) cuál es la esperanza del llamado, 2) cuáles las riquezas de la gloria de la herencia, 3) cuál la supereminente grandeza de su poder [dunamis] para con nosotros los que creemos según la operación de su poder.” Solo por el alumbramiento de los ojos  y nuestra fe que toma lo dado en gracia podemos realizar esta bendita herencia (vv.15-19).

Este poder operó en la resurrección de Cristo cuya vida resucitada es la única dinámica de nuestro diario andar. La vida cristiana no consiste en nuestros mejores esfuerzos ni años de servicio sino que se base de la abertura nuestra para con el Espíritu y nuestra fe. “Por gracia habéis sido salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8).

Pablo sigue ensalzando el señorío de Cristo sobre todo principado en este siglo y en el venidero. También es Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo. (vv. 21-23).

Capítulo 2    La obra salvífica realizada en la Cruz     Efesios 2:1-10

Pablo está a punto de magnificar la gracia triunfante. A pesar de nuestro triste pasado, muertos en delitos y pecados, Dios nos dio vida así como Él mismo resucitó a Cristo. No es el momento de detallar nuestro mal como lo hace en Romanos1-3; prefiere introducir ampliamente el tema de la gracia (vv.1-3).

Sigue el pasaje clásico de la salvación en su plenitud. Hay un gran “pero”; Diosnos es rico en misericordia y amor aun muertos nosotros en el pecado. 1) Nos dio vida juntamente con Cristo

. . . 2) nos resucitó . . . 3) nos hizo sentar en lugares celestiales para mostrar las abundantes riquezas de su gracia. Hizo todo esto de una vez en la Cruz, identificados nosotros con Cristo. Dos veces niega rotundamente los dizque méritos nuestros: “esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe” (vv.4-7).

Toma nota de “por gracia “habéis sido salvos” [voz pasiva, participio presente perfecto] por medio de la fe. El matiz del verbo es un evento pasado que sigue efectivo hasta el día de hoy; así el poder de la Cruz: morimos en él al pecado y seguimos muertos y vivos a Dios hoy mismo. Fuimos salvos y seguimos siendo salvos. La gracia salvífica nos dio tanto la justificación como también aún más la santificación. Esta verdad se ha perdido en el rápido comentario de costumbre (v.8).

“Somos hechura suya [poema]” involucra nuestro andar diario. Cristo mora en nosotros de tal manera que produce en nosotros de antemano las buenas obras, tales son suyas, no las nuestras

(v.10).

La iglesia, el triunfo de la Cruz     Efesios 2: 11-22

Pablo nos introduce el Gran Designo – el Cuerpo de Cristo. Antes de la Cruz los gentiles estaban sin Cristo, sin esperanza, ajenos de las promesas de Israel. Por la encarnación y su sangre derramada Dios los ha hecho cercanos. Aún más Dios creó de los dos “un solo y nuevo hombre, haciendo la paz ymediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades” (vv.11-16).

Este “solo y nuevo hombre” constituido es la Iglesia la cual es edificada sobre los apóstoles y profetas con Jesucristo siendo la principal piedra del ángulo. Pablo cambia la figura haciendo hincapié en el Cuerpo de Cristo como un organismo espiritual que va creciendo para llegar a ser un templo santo en el Señor. Llega al clímax del Gran Designio diciendo a los gentiles “en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (vv.17-22).

Capítulo 3      Pablo, el Apóstol a los gentiles por la gracia de Dios   Efesios 3:1-13

Pablo, prisionero de Cristo Jesús, reconoce la gracia de Dios en haberlo escogido para anunciar este misterio a los gentiles, misterio escondido por los siglos y ahora revelado a él. Declara que fue por revelación divina que se le dio: “los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa” (vss.1-6). El misterio era que en la iglesia, en Cristo, Dios les dio todo privilegio como los hijos adoptados.

Lejos de gloriarse en sí, Pablo exclama: “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.” Además, él preve que este glorioso plan de Dios será por los siglos futuros evidencia del poder de la gracia de Dios ante los principados y potestades en los lugares celestiales.  Resulta en nosotros, pues, “seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él” (vv.7-13).

La oración sublime basada en esta unión con Cristo    Efesios 3:14-19

Tanto como la epístola empezó con una doxología y una oración, así también termina la primera mitad de la epístola con una oración y una doxología, el orden al revés. !Qué precisión y simetría!

Comparando las dos oraciones, la de 1:15-23 y ésta nos llama la atención que el mismo verbo común a las dos revela tanto el corazón de Dios como la abundante gracia de Dios: para que os dé, 1) el ser fortalecidos con poder[dumanis] en el hombre interior, por su Espíritu conforme de las riquezas de su gloria 2) para que habite Cristo por la fe . . . a fin de arraigados y cimentados en amor 3) seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos” las infinitas dimensiones del amor de Cristo.

Semejante oración nos deja abrumados por la herencia nuestra en unión con Cristo. ¡Que Cristo more y lleve su propia vida resucitada en la nuestra! Tal es el alcance de la gracia de Dios a la plena disposición nuestra. Otra vez Pablo dice “por medio de la fe.” La santidad y la humildad acompañan nuestra posición en Cristo muerto al “yo” y vivo para con Dios en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 6:11).

Uno se dobla las rodillas ante semejante petición. Pero Dios nunca nos promete lo que Él no nos puede dar. Claro que no alcanzamos la perfección en este “vaso de barro” pero ¿hasta qué punto de madurez no podemos nosotros llegar? Pablo contesta: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de las deidad, y vosotros estáis completos en él” (Colosenses 2: 9,10). ¿Cómo podemos recibir esta promesa? “Por tanto de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él” (Colosenses 2:6). Lo recibimos por medio de la fe, y nada más.

La doxología, el toque maestro de la gracia    Efesios 3:20–21

Tan sagrada es esta última doxología que ni podemos agregar comentario. Basta la meditación sobre sus dimensiones infinitas. Como Jehová habló a Moisés: “Quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (Éxodo 3:5).

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder [dunamis]que actúa en nosotros, a él sea la gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”‘ (vv.20,21)

Capítulo cuatro      La Iglesia universal y local en su andar y desarrollo     Efesios 4:1-16

En la última mitad de la epístola Pablo vuelve a los aspectos doctrinales y prácticos de la iglesia local, el Cuerpo de Cristo. Apela con urgencia a que el creyente ande digno de su llamado con toda humidad y mansedumbre, buscando siempre la unidad del Espíritu. Establece la importancia de la santidad personal (vv.1-3).

Después aborda las siete bases doctrinales marcados por “un cuerpo y un Espíritu . . . un Dios y Padre de todos.” Menciona la dotación de cada creyente: “a cada uno de nosotros, fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo (vv.4-10).

Sigue la variedad de los dones eclesiales que funcionarán en el buen desarrollo del llamado de la Iglesia universal y local. No son puestos de autoridad ni dones individuales sino ministerios espirituales en todas las iglesias (vv.11,12).

Pablo llega al grano del porqué de la misma existencia de la iglesia; “a fin deperfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento [epignosis] del Hijo de Dios, a un varón maduro, a la medida de la plenitud de Cristo” Esta vida espiritual viene desarrollándose en compañía de los miembros de la iglesia local. Ya no son llevados por dondequiera de todo viento de doctrina sino siguiendo o hablando la verdad en amor en el pleno crecimiento de cada miembro sigue siendo edificado en Cristo (vv. 13-16).

La nueva vida en unión con Cristo    Efesios 4: 17-32

El miembro del Cuerpo de Cristo ya dejó para atrás la vida vieja marcada “por la dureza del corazón entregado a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.”  Ya es nueva creación porque “no habéis aprendido así a Cristo.”

Pablo reconoce que pueden persistir aspectos del viejo hombre. Aunque Dios lo juzgó definitivamente en la cruz, el creyente tiene que echar mano por fe de la nueva identidad que tiene en unión con Cristo, realmente ya es suya. Pablo usa la figura de desvestirse [es infinitivo reflexivo que describe la acción del verbo–en español se traduce como mandato-despojaos] y vestirse [vestíos]de nuevo (v.22). Requiere la cooperación de la renovada voluntad del creyente.

Repito que los verbos/infinitivos describen la nueva identidad que ya tiene en Cristo. No son mandatos que dependan de nuestros esfuerzos [no es el modo imperativo sino el infinitivo reflexivo] sino que lo que el Espíritu nos hará en renovarse [renovaos] nuestra mente (v.23). Es un gran alivio darse cuenta que no depende mi victoria en lo que hago o no hago sino en la fe y el quebrantamiento [obra de la Cruz] que permite la obra del fiel Espíritu. “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido el mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4). Nuestra fe involucra y coopera con el poder [duamnis] del Espíritu Santo. La victoria es don de Dios a través del Espíritu Santo (v.24).

Los pecados prohibidos y las virtudes que toman su lugar     Efesios 4:25-32

Pablo define y hace bien clara la santidad, nombrando los pecados que ya no nos corresponden nunca. Pero a la vez  por contraste identifica las virtudes que se ven en unión con Cristo; 1) la mentira no, hablando la verdad; 2) no dar lugar nunca al diablo; 3) el enojo solo en caso excepcional y limitado a tantas horas; 4) hurtar no, trabajando con las manos; 5) ninguna palabra corrompida no, solo la que edifica; 6) no contristar al Espíritu que nos sella hasta el día de la redención; 7) una lista de los pecados de la lengua no,  por contaste: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándonos unos a otros, como Dios os perdonó a vosotros en Cristo.

Capítulo 5  El andar victorioso en el “Mundo ancho y ajeno” [1]    Efesios 5:1-20

Pablo da continuidad al tema del andar en Cristo. Nuestro andar se basa en el amor de Dios que se manifestó en la Cruz y ahora nos motiva a seguirlo. Empieza por decir: “sed imitadores” o mejor dicho “seguidores de Dios según la genuina identidad del hijo adoptado. No hay nada de mera imitación nuestra.

Andad en amor porque él “nos amó  y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” ¡Qué argumento impresionante para nuestra separación a un Dios santo! Ese amor se manifestó en un sacrificio costoso a Dios.

Pero de golpe Pablo da prohibiciones terminantes. En los muchos cambios sociales la iglesia de Cristo hace frente a nuevos peligros serios. Hoy en día se oye que unas iglesias antes muy evangélicas ahora se van acomodando hasta que han sido seducidas por la agenda viciosa de LBGT [Lesbiana/Bisexual/ Gay/ Transgénero]. Tales exigen que la iglesia acepte y aún apruebe su estilo de vida bajo el dizque “amor de Dios.”  Pero la Biblia rechaza rigurosamente semejante traición; no se pueden tolerar la inmundicia y la homosexualidad; son pecados ante Dios (1 Corintios 6:13-20).

Efesios dice andar en amor SANTO.Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros como conviene a santos . . . porque sabemos que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Dios . . . Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia . . . Porque es vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.”  (vv.1-7,12)

Andad como hijos de luzporque en otro tiempo erais  tinieblas mas ahora sois luz en el Señor (por el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad)” (v.9). La misma esencia de la luz desplaza las tinieblas y lo hace manifiesto todo. Cristo es la luz y su llegada es como una resurrección moral  “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios” (vv.8-16). El último consejo es andar llenos del Espíritu hablando, cantando y alabando al Señor dando gracias siempre por todo Dios (vv.17-20).

El Andar influye en toda relación humana transformándola en luz y paz     Efesios 5:21-6:9

Toda relación humana queda afectada y aún bien transformada por Cristo que mora en el creyente. Pero toma nota de que primero Dios pone un principio muy importante el cual muchas veces no se ha tomado en cuenta. “Someteos osometiéndoos unos a otros en el temor de Dios. [El verbo es gerundio y significa una verdad siempre en acción y no tanto un mandato en tiempo].  En breve, de buena voluntad todo creyente sigue sometiéndose el uno al otro en cualquier relación; tal sumisión resuelve mucho la tensión y crea un ambiente de amor y aceptación (v.21). Si existe ese espíritu de sumisión mutua, las relaciones se ponen pacíficas.

Empieza con la pareja matrimonial: la esposa es leal al marido como a Dios (v: 22); el marido ama a su esposa como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella. Luego sigue una extendida enseñanza espiritual en la cual Dios reconoce la unión muy profunda entre Cristo y la iglesia a nivel celestial y la del marido y su esposa en el matrimonio a nivel terrenal. Esta santifica la relación entre un hombre y una mujer en matrimonio. Así que sube Dios el matrimonio a un nivel espiritual, y no tan solo la unión física (vv.23-33).

Siguen las demás relaciones: los hijos obedecen a los padres (6:1-3); los padres no provocan a los hijos sino que los crían en disciplina y amonestación del Señor (v.4); los siervos sirven fielmente a sus amos como al Señor y los amos recuerdan que algún día harán cuenta ante Dios por el trato de los siervos (vv. 5-9). Cuando la luz de evangelio entra, todo cambia para el bien.

Capítulo 6    La Iglesia en guerra espiritual contra el diablo      Efesios 6:10-20

Pablo da fin a la epístola con un llamado vehemente a la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, que haga frente a las fuerzas malignas en los lugares celestiales (v.12). La Iglesia unida Cristo se mueve en los lugares celestiales (v. 2:6) y tiene que saber defenderse ante los ataques espirituales a través de las armas poderosas (2 Corintios 10:3-5). Pablo dice que “sean fortalecidos” en unión con el Señor, es decir, su posición de alto privilegio de ser adoptados hijos, en el “poder” [energía] de su fuerza. Ya tienen todo lo necesario para estar firmes, frase repetida tres veces (vv.6:11,13,14).

Para entrar en batalla se tiene que conocer al enemigo. No es “sangre y carne”sino la jerarquía de maldad que solo Dios sabe, la cual en la Cruz ya venció.  La orden es “tomad toda la armadura de Dios“: ceñidos los lomos con la verdad; vestidos de la coraza de justicia; calzados los pies; el escudo de la fe; el yelmo de salvación y la espada del Espíritu, la palabra de Dios

(vv. 13-18).

Toma nota que cinco  de las seis armas son defensivas indicando que la victoria ya se ganó y solo les toca estar firmes en Cristo. La única ofensiva es la palabra de Dios; donde la palaba habla esgrimimos esa arma. Con las palabras “ESCRITO ESTÁ, Cristo conquistó al diablo.

Una palabra final es el rol de la oración en todas sus múltiples formas. No es un arma sino una expresión de la fe que pide a Dios y depende de su intervención a tiempo. La oración sostenía la vida de Pablo tanto en orar por todos, aún no conocidos, como en su deseo que oraran ellos por él. A través de la oración se manifiesta el poder de Dios para que la gloria sea siempre de ÉL y nunca de nosotros.

¡Qué impresionante es la sublime vocación de Pablo gloriándose en su alto honor de sufrir por Cristo! Se llama: “Soy embajador en cadenas“.  Su humildad se veía a la vez  en su petición de que él hablara con denuedo el misterio del evangelio (vv.18-20).

Salutaciones finales     Efesios  6:21-24

Sin pompa o ceremonia Pablo se despide de los lectores con un encomio de Tíquico. Se dirige a los suyos: “Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo. La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable” (vv.23,24).



[1] El título “El mundo ancho y ajeno” se pide prestado de la novela peruana muy famosa por  Ciro Alegría, 1941.

Gordon Johnson

Autor: Gordon Johnson

es reconocido en América latina como conferencista. Ha servido como profesor en el Seminario Bíblico Rio Grande, Texas desde 1954, siendo presidente de la institución por muchos años también. Tiene diversos títulos entre los cuales recibió un Masters en Estudios Latinoamericanos y un doctorado en Misionología.


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