En Cristo lo nuevo desplaza lo viejo en el creyente

Efesios 4:22-29

Dr. G Ernesto Johnson

Seminario Bíblico Río Grande

Después de varias reflexiones y estudios a fondo de la victoria nuestra en Cristo, volvemos al texto sagrado. Pablo les recuerda que “no aprendieron así a Cristo.” (Efesios 4:20). Oyeron, fueron enseñados según la verdad que estáen Cristo. Ese verdadero encuentro una vez para siempre los introdujo en unión con Cristo. Llegaron a ser nuevas criaturas, con una nueva identidad santa. “De modo que si alguno [ya que] está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Este texto sagrado se dirige precisamente al creyente; ya tiene una nueva identidad; no cabe para nada la vieja.

El célebre teólogo pastor escocés, Thomas Chalmers (1780-1847), predicó un famoso sermón que todavía tiene gran relevancia hoy. Se intituló, The Expulsive Power of a New Affection. [El Poder expulsivo de un afecto nuevo]. Tenía de ver con 1 Juan 2:15, 16:”No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él . . . .”

Pablo desarrolla este nuevo afecto que sigue hoy con tanto poder expulsivo;Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto; que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Corintios 5:14,15). El amor de Dios en llevarnos a la Cruz para morir de una vez por todas a la carne es el nuevo afecto expulsivo. Cristo mismo es el nuevo afecto.  Solo nos toca  contarnos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro (Romanos 6: 11).

Cristo mismo había dicho lo inútil de la carne:” El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que  yo os he hablado son espíritu y vida” (Juan 6:63). “Yo soy la vida, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).   

De acuerdo con el énfasis de Efesios, la maravilla de la gracia en Cristo, Pablo confronta directamente “la pasada manera de vivir” (Efesios 4:22), no con unos mandatos a nosotros como la versión española sugiere: “despojaos”, “renovaos” y “vestíos” como si nos tocara obedecer por nuestra propia cuenta.

Muy al contrario sencillamente dice que  nuestra nueva identidad, Cristo en nosotros y nosotros en Él, responde según su presencia y santidad. Claro que cooperamos porque él es nuestra nueva identidad. Nuestra cooperación está tomada por sentada.

Según el Diccionario de la Real Academia Española define “despojarse” comodesposeerle con violencia. La pasada manera de vivir ya no nos cabe jamás.  Se define  “el renovaos” como hacer como nuevo. Cristo en nosotros nos va haciendo todo nuevo. En nuestra voluntad  renovada por el espíritu de nuestra mente (v.23), hay la energía divina que permite que Cristo, nuestro  Residente permanente, responda fuertemente contra la vida ya pasada y dé principio al nuevo proceso de la santidad.

H.C.G. Moule rinde la paráfrasis del griego (vv.22, 23): “el hecho de “ponerse” [infinitivo aoristo reflexivo, no es modo imperativo] el nuevo hombre como miembros regenerados de Cristo, han canjeado la pena y la esclavitud del mal por la libertad espiritual. Doy esta paráfrasis para subrayar la fuerza del infinitivo aoristo y la referencia no un deber sino un hecho [énfasis suyo] tanto el “despojarse” como el “renovarse”; las dos acciones se ven como una realidad ya cumplida”[1] Cristo mismo vive en nosotros y así comparte su propia santidad. Nuestra identificación con él, pues, nunca es un deber gravoso sino siempre un querer hermoso.

De esta manera Pablo elimina cualquier mérito nuestro, como si lográsemos aquello por fuerza nuestra. “El justo  por la fe vivirá.”  Efesios 2:8,9 ha establecido definitivamente los dos medios: por gracia por medio de la fe. Pero la verdadera fe es la que cree, recibe, obedece y da gracias por la operación de la gracia en su ser.

El  punto de partida práctica de nuestra identidad en Cristo   Efesios 4:22-24

Por fin llegamos al andar de la vida cotidiana en Cristo. Pablo confronta “la  pasada manera de vivir” con  un total rechazo, sin compromiso alguno. Cristo en nosotros no tiene nada que ver con el pasado estilo de vida.  Cristo en nosotros “despoja” y según la definición del diccionario, es un acto con violencia. 

Lo que nos queda hacer es no hacer la lucha en nuestras fuerzas o “poner nuestra parte”. Lo que  nos queda  hacer solo es decir  un cordial SÍ, un AMÉN de corazón. Es un acto de fe que llega a ser una actitud constante.  Es estar de acuerdo con el juicio que Dios pronunció ya de una vez una rotunda condenación justa contra en la vieja naturaleza adánica.

 Por eso Pablo pregunta: “¿Qué, pues, diremos: Perseveraremos en el pecado[la  naturaleza vieja] para que la gracia abunde?  De ninguna manera. Porque los que morimos al  pecado, ¿cómo viviremos aún en él? (Romanos 6:1). No nos conviene nunca, no nos queda. Al contario  Cristo en nosotros ya estableció nuestra identidad y resulta en una renovación perpetua que nos hace constantemente joven (v.23)[2].

 Usa el verbo “renovaos” usando como base el pensar “néos” nuevo u otro, [la voz pasiva y la voz media/reflexiva]. Dios mismo ya lo hizo, no nos corresponde a nosotros hacerlo, ni pudiéramos hacerlo por cuenta nuestra; nos toca solo creer aceptar y dar gracias por lo hecho en la Cruz. Basta que nuestra fe lo agarre y obedezca.

 Después del rechazo contundente de “desocuparse”  y el nuevo proceso del “renovarse” perpetuo. Pablo manda: “vestíos” [otra vez el verbo es  el aoristo infinitivo y voz  media]. En estos tres verbos: “desocupaos”, “renovaros” y “vestíos” vienen el infinitivo en tiempo aoristo y quieren decir en un solo acto no repetitivo. Es la identidad nueva que nos confirió en la regeneración. ¡Qué tesoro tan grande! Nos queda creer y actuar de acuerdo con lo dado en gracia, un decir SÍ o AMÉN.

 Lo interesante es que ahora Pablo usa otra palabra traducida nueva,  “kainos”.  Quiere decir cualitativamente nuevo, no conocido antes de introducido:“Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (v.24).  Pablo usa este último adjetivo más fuerte, al decir: “Porque fuimos “co sepultados” para muerte por el bautismo [identificación], a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva [novedad de vida]” (Romanos 6:4).

 Los dos adjetivos que se traducen “nuevo” revelan los diferentes matices de la nueva vida en Cristo–siempre joven con esas características y a la vez de  un origen distinto y de alta calidad. Además esta vida nueva es dada al creyente en gracia y es creada por Dios mismo; ello se manifiesta siempre en la justicia–hacia Dios y santidad de la verdad–hacia el prójimo (v.24).

 La palabra final de esta sección es que Dios mismo creó esta nueva vida de acuerdo con su propósito santo y nos corresponde solo creer y recibirla. Incluye de nuestra parte un rechazo del ropaje sucio y un abrazo cariñoso del nuevo. Vivimos creyendo y obedeciendo según nuestra nueva identidad y el Espíritu va haciendo su obra divina

 Los siete pecados que se han de rechazar    Efesios 4:25-32

 ** La mentira (v.25)    Pablo ahora define  para el creyente siete pecados por rechazar “Por lo tanto, la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo porque somos miembros los unos de los otros” (v.25). En cuanto a cada pecado que menciona, Pable da la orden de que participáramos en nuestra nueva identidad. Bien podemos porque Dios ya nos ha dado los recursos. Solo requiere nuestro consentimiento de corazón. Cada vez nos da la razón positiva–somos hermanos y andamos en luz.

 Este primero pecado no es tan simple la mentira sino que incluye cada matiz del engaño. Cristo desvistió de una vez el origen de la mentira. A los fariseos les dijo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44).

 En breve, si hay una virtud en Cristo es llevar una vida a luz de la Palabra de Dios. “Dios es luz  y no hay tinieblas en él . . . si andamos en luz como él está en luz, tenemos comunión  unos con otros, la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:5,7).  Mi mentor, Dr. Huegel, decía: “como el ojo se baña a sí mismo cada momento así la sangre nos va bañando de todo pecado.”  Nuestra nueva identidad requiere la transparencia moral en todo momento, ni echando mentira con un mero gesto, un no responder o una “miradita engañosa. Hay mil maneras de mentir.

 ** El enojo (v.26)    Pablo cita Salmo 4:4: “Temblad, y no pequéis. Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama”. El verbo en hebreo puede referirse a temblar de  ira o de miedo. Ante  las injusticias y la maldad de mundo, el creyente puede expresar su indignación santa. Cristo mismo lo hizo al principio de su ministerio (Juan 2:13-16) y al final de su ministerio (Lucas 19:45-48). Tomó unas cuerdas y echó fuera a los vendedores del templo. Fueron reacciones del enojo santo y permisible.

 En casos aislados el creyente puede  responder así, pero los casos nuestros son muy raros como también en el ministerio de Jesús–dos veces. Muy a menudo en nuestro caso el sentirse uno ofendido o maltratado, la carnalidad reacciona con el pecado del enojo. El enojo muchas veces es una explosión fuerte, pero se puede diferenciar como la ira que dura silenciosamente, guarda rencor y es de largo plazo y más dañina.

 Pero Pablo da  instrucciones tomando en cuenta la rareza del enojo justificada y pone una estricta limitación sobre tal duración. La ira de Dios, sin embargo, es una ira santa y justa, pero aun es su obra extraña. Isaías habla de la ira de Dios hacia los enemigos de Israel: “. . . se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación” (Isaías 28:21). Pero al fin de cuentas, Dios quiere mostrar su amor, perdón y misericordia hacia los suyos.

 Dios sabe que nuestro enojo es muy corrosivo y mordaz;  por tanto pone el límite de hasta que se pone el sol. El enojo es un pecado dañino  tanto a uno mismo como a los demás  hermanos. Es la pura reacción del viejo hombre y puede abrir la puerta abierta al diablo como en el versículo que sigue. Es evidencia que la vieja manera de vivir es totalmente ajena a nuestra identidad nueva.

 ** Ni deis lugar al diablo (v.27)    La pequeña negativa “ni” une de manera especial esta solemne advertencia al peligro del enojo y los otros pecados. No podemos unirnos al dios de este mundo que se rebeló contra el Dios Trino. Pablo hace explícito que el creyente pueda dejar que el diablo “meta el pie en la puerta” ya  que la vieja naturaleza persiste en el creyente pero sin autoridad o derecho alguno. Pablo no da ningún comentario sobre esta corta prohibición. Vale la pena hacer unos comentarios implícitos.

 ¿Qué  quiere decir esta negativa explícita. Dar lugar al viejo hombre siempre es motivo de preocuparse. Sin embargo, Dios sabe las protecciones que le otorga al creyente a largo plazo. El creyente tiene una posición irrevocable ante Dios en su justificación. Pero vagar por el territorio del diablo a quien Dios mismo respeta y ha juzgado es motivo de grande precaución. Ya que Dios ya mandó al Espíritu Santo que mora en el espíritu del creyente quiere decir que el diablo no puede jamás posesionarse del creyente. El espíritu renovado del creyente es inviolable. “Porque  habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:3).

 La historia de Job revela que Dios es soberano sobre todo, aun sobre el diablo. “¿No has considerado a mi siervo Job . . . dijo Dios a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tus manos; solamente no pongas tu mano sobre él”(Job.1:8,12). Pero al fin y al cabo, solo vemos a Dios en los demás capítulos. Dios puede disciplinar a lo suyo usando al enemigo. Pero Dios disciplina en amor, tomando siempre en cuenta el bienestar del suyo.

 Tristemente he visto que el diablo puede influir, manipular y controlar hasta el cuerpo, la mente y los afectos del creyente que da lugar al diablo. Si el creyente persiste en su carnalidad, Dios puede intervenir para disciplinar y restaurar. Pero el verdadero creyente responde a Dios quien le puede acortar la vida física.

 Un creyente en Corinto era culpable de un grave pecado y se encontró bajo esta disciplina: “El tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día de Señor Jesús”  (1 Corintios 5:5). Pablo amonesta a los Corintios carnales en cuanto a cómo participar en la Santa Sena: “Por tanto,  pruébese a cada uno a sí mismo . . . porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.  . . . Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros y muchos duermen” (1 Corintios 11: 28-30).

 ** El que hurtaba (v.28)    Lo que sigue puede parecer menos grave. Pero el robo es tanto el estilo de vida que en muchas partes ni se reconoce tal como es ante Dios. La corrupción tan endémica en América Latina y solo ligeramente de diferente matiz en Norte América revela la corrupción del corazón humano. Pablo profundiza en gran manera ese pecado llegando a la raíz del materialismo inherente en el ser humano.

 El egoísmo básico a raíz del “materialismo” es el “yo” a cualquier costo a todo el mundo. Ese “yo”‘ es  la dinámica del viejo hombre. Solo se manifiesta en diferentes modos.  Pero la misma Cruz  juzgó el  “ego” en cualquier forma.  Aquí Pablo pone “el dedo en la llaga” de nuestro orgullo, el primer pecado el cual viene disfrazado de mil maneras. Pablo lo voltea de pies arriba,  incentivando la labor honesta para poder ser generoso hacia otros menos privilegiados.  Solo Cristo en el corazón puede cambiar el corazón mezquino en un corazón que busca el bien de su prójimo.

 Nuestra nueva identidad  radicaliza los valores del ser humano de dentro para fuera. Todos los “ismos” tales como Comunismo, Socialismo, Humanismo, Oligarquía: los sistemas políticos han fracasado trágicamente.  Por eso  el materialismo abunda en todo país y solo el Cristianismo puede mostrar la misericordia de Dios para con los menos privilegiados.

 ** Ninguna palabra corrompida salga (v.29)   Jesús analizó precisamente el problema de la lengua: ‘El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45).  Santiago agrega el colmo con su análisis de la lengua.”Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre  nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada del infierno” (Santiago 3:6).

 Una  vez más Pablo condena rotundamente cualquier palabra turbia, sucia, engañosa, destructora como producto de la vieja naturaleza. Tal palabra jamás puede salir de la nuestra identidad nueva Muy al contrario,  la nueva identidad  edifica con palabras de gracia. No hay la mera denuncia de la lengua sino el remedio seguro–Cristo en nosotros quien ministra gracia y salud espiritual.

 Pablo tiene más que decir  a continuación, pero basta el resumen de estos pecados a que el creyente no tiene que sucumbir nunca jamás. El énfasis más bien cae en las virtudes que proceden que fluyen de Cristo quien mora en el creyente.


[1] H.C. G. Moule, Ephesian Studies, Lessons in Faith and Walk,(London: Pickering & Inglis, Ltd).pp.220, 221,  una nota a pie de la página. [traducción mía].

[2] Francis Foulkes, Tyndale New Testament Commentaries, Ephesians, An Introduction and Commentary (London:The Tyndale Press). 1963, pp.130,131. (buena discusión del griego)

Gordon Johnson

Autor: Gordon Johnson

es reconocido en América latina como conferencista. Ha servido como profesor en el Seminario Bíblico Rio Grande, Texas desde 1954, siendo presidente de la institución por muchos años también. Tiene diversos títulos entre los cuales recibió un Masters en Estudios Latinoamericanos y un doctorado en Misionología.


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