stott_desktopNo es descabellado pensar que un buen número de hispanos desconocen el nombre de John Stott o que lo recuerden como un hombre de la talla de un Luis Palau. Si tú estás entre ellos te sería interesante descubrir que en John Stott se dieron cita cualidades que a pocos hombres le han sido conferidos por la providencia de Dios. Su vida nos presenta una singular devoción a Cristo, experiencia evangelistica, un profundo conocimiento bíblico, una gran aptitud teológica, un liderazgo de talla mundial extrañamente combinado con una pericia y tacto pastoral. Darte una cita con él, es darte una cita con la historia.

John Stott nació en cuna aristocrática. Hijo de un eminente médico inglés. Stott creció pensándose cristiano, y no le faltaba razón. Su entorno estaba saturado de cristianismo. Tanto su madre como su nana le enseñaron la fe cristiana. Recibió lección tras lección en la escuela dominical de su iglesia “All souls”. En ambas escuelas a las que asistió, Oakly Hall y Rugby School, asistía a los cultos de capilla y servicios religiosos (13 por semana en esa institución). Según Rugby School, todo aquel bautizado y confirmado en la iglesia Anglicana era cristiano como por derecho de nacimiento en la cultura inglesa. Todo este pedigrí religioso no fue suficiente para Stott, pues hasta entonces no había llegado la cita soberana que Cristo había concertado para adueñarse de su corazón.

Todo cambió el día que el predicador Eric Nash visitó Rugby School y compartió el evangelio con gran pasión a los estudiantes adolescentes… siga leyendo en La Voz Logos!



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