Yo puedo recordar mi primer contacto con una “leyenda urbana.” En el comienzo de los 1970s, yo estaba en un grupo para niños cristianos, y teníamos una revista mensual. En un artículo se publicó la siguiente historia, diciendo que era un hecho sólido:

En un estado del sur, dos hombres estaban viajando a lo largo de una carretera rural. Ellos vieron a una persona pidiendo aventón y decidieron llevarlo. Él se sentó en la parte de atrás y habló con ellos. Entonces de un momento a otro, la persona hizo la afirmación: “Jesús va a volver, sabe usted, y muy pronto.” Cuando se volvieron hacia atrás para preguntarle lo que quería decir con esto, ellos vieron que…¡el extraño había desaparecido! Ellos inmediatamente frenaron, pensando que se podría haber caído y matado. Ellos manejaron hacia atrás y hacia adelante y no pudieron encontrarlo, así que ellos pararon en el siguiente pueblo para alertar al alguacil. Cuando le contaron la historia, el alguacil dijo, “Normalmente esto constituiría una emergencia; no obstante, ¡usted es como la décima persona esta semana que me dice que ha tenido la misma experiencia!”

Tal vez usted haya escuchado la misma historia y está seguro que ocurrió a un amigo de un amigo [ver AQUI]. Bueno, yo también era un creyente y lo repetí como cierto. No me pareció raro que los detalles fueran un poco vagos: Ahora, ¿dónde exactamente fue que sucedió esto? ¿Cuándo? ¿Cuál era el nombre del alguacil? ¿En qué periódico fue reportado? Y así sucesivamente. Fue años atrás que me di cuenta que yo había sido tomado por una “leyenda urbana” – una historia que es repetida una y otra vez a lo largo de muchos años. De hecho, Jan Harold Brunvand, la autoridad en leyendas urbanas, nombró una de sus colecciones The Vanishing Hitchhiker [El autoestopista desaparecido]. El fenómeno completo me fascinó tanto que me pude en contacto con el Dr. Brunvand e intercambiamos varias historias. En el 2009 “el autoestopista desparecido” empezó a aparecer nuevamente, con el nuevo giro que ahora dice, “Gabriel está poniendo la trompeta en sus labios; el Señor va a regresar.” Las personas en este blog quienes afirman que la historia es verdadera reportan la experiencia como sucedida a la tía de un amigo de mi esposo; la mamá del amigo de mi hijo; el amigo de un amigo de mi compañero de trabajo. ¿Ve el patrón? La línea entre “mito” y “leyenda urbana” es fluida. Digamos que, un mito es algo como la historia que hay una computadora masiva en Europa, llamada La Bestia, que mantiene todos los detalles de cada persona en la tierra (ver mi artículo de Mitos Cristianos). Las leyendas urbanas son historias que posiblemente pudieron haber ocurrido en algún momento, pero ahora están caracterizadas por el desarraigo(sucedió en Ohio; sucedió en California; sucedió en 1980s; sucedió el año pasado) y la vaguedad con respecto a los detalles, los cuales cambian conforme la historia se mueve de persona a persona. Si usted ha escuchado la historia de una mujer que trató de secar su poodle en el microondas; o la del niño que compró un Porsche por $50 de una esposa que estaba buscando vengarse del marido infiel (yo leí esta en el periódico años atrás); o la historia del “atraco de riñones” donde un hombre flirtea con una mujer en un bar, quien luego lo droga y le saca su riñón mientras duerme – bueno entonces, usted ha escuchado una leyenda urbana. Hay incluso un thriller de Hollywood llamado “Leyenda Urbana” (1999), en el cual alguien asesina a estudiantes universitarios imitando ciertas leyendas.

Las leyendas urbanas son fácilmente identificables como historias que se dice haber “ocurrido en verdad” a un “conocido de un amigo” – casi siempre, alguien que no puede ser rastreado. Sin embargo, la gente jura que la historia es verdadera, puesto que la oyeron de alguien confiable. En círculos cristianos, podríamos apelar al “predicador famoso” como la fuente; después de todo, ¿por qué un hombre de Dios contaría la historia si no fuera absolutamente verdadera? Yo le puedo garantizar, que si usted pudiera rastrear “la tía del amigo de su esposo”, la tía le diría, “Bueno, no, no me pasó a mí personalmente, pero a un amigo del hermano de mi compañero de cuarto de la universidad.” Y así sucesivamente. Pero nadie reclama, “Yo estuve ahí y lo vi yo mismo, y estos son los detalles.”

Hay toda clase de leyendas urbanas; pensemos en algunas más que son populares entre los cristianos:

El profesor no creyente (esto supuestamente sucedió en las últimas décadas, aunque la historia ha estado circulando por lo menos desde 1920s). Un cierto profesor de filosofía en una universidad grande era un rabioso ateo. Por años él ridiculizó la fe de aquellos que creían en Dios, y siempre resumía su charla diciendo, “Si Dios existiera, él evitaría que este pedazo de tiza golpeara el piso y se quebrara. Una tarea tan simple para probar que Él es Dios, y sin embargo no puede hacerlo.” Y cada año soltaba la tiza en el piso del aula y se quebraba en mil pedazos. Un cristiano de primer año tenía que tomar el curso. La historia va así: Finalmente, el día vino. El profesor dijo, “Si hay alguien aquí que todavía cree en Dios, ¡levántese!” El profesor, y la clase de 300 personas lo miraron, en shock, conforme se puso de pie en la parte de atrás del aula. El profesor gritó, “¡NECIO! Si nada de lo que he dicho todo el semestre te ha convencido que Dios no existe, entonces ¡eres un necio! Si Dios existiera, él podría evitar que el pedazo de tiza se quebrara al golpear el piso.” Él prosiguió a tirar la tiza, pero conforme lo hizo se resbaló de sus dedos, se metió por su manga, por los pliegues de sus pantalones, por su pierna, y por su zapato. Y cuando tocó el suelo simplemente giró, sin quebrarse. La mandíbula del profesor cayó conforme miraba la tiza. Él vio hacia arriba al joven y luego salió del salón de Conferencias. (Publicaciones Chick tiene esta historia en una de sus cómics; ellos son de hecho conocidos por su voluntad general de publicar leyendas, mitos y rumores, especialmente acerca de la Versión Reina Valera y la historia de “Alberto”). Hay una nueva versión que involucra un profesor ateo que reta a Dios a botarlo fuera del podio, y a un marinero estadounidense quien lo golpea.

Las leyendas urbanas son tan populares como lo son, porque ellas “prueban” algo que creemos sospechamos que es cierto. En el caso del riñón robado, la lección es clara: “Hombres, ¡no flirteen con mujeres extrañas!” En el cuento del poodle en el microondas, cuya historia empezó en los 1970s, cuando los hornos de microondas caseros eran una innovación, la lección es que la nueva tecnología puede ser peligrosa, y también, bueno, que las mujeres y la tecnología son una mezcla muy mala. Hay muchas leyendas que involucran una pareja siendo atacada mientras se encuentran en el carril de los enamorados – la lección de fondo es, “¡Sean cuidadosas, muchachas jóvenes, el sexo es peligroso!”

Ángeles guardaespaldas: En un campus universitario, había habido un alarmante número de asaltos y violaciones. Una muchacha se quedó dormida en la biblioteca; cuando se despertó, ella estaba con miedo de caminar a su dormitorio. Ella oró, “O Señor, ¡pon tus ángeles alrededor de mí!” y caminó a salvo hasta su puerta de enfrente. Justo entonces hubo un terrible grito y ella escuchó a otra estudiante femenina siendo asesinada, justo donde ella había caminado segundos antes. Parece que el ladrón se había escondido y decidió atacar a la siguiente muchacha que pasara. Cuando se le preguntó por qué no atacó a la primera estudiante él contestó, “¿Por qué robaría a alguien que tenía dos hombres gigantes a cada lado de ella?”

He escuchado esta leyenda contada en otra versión:

Ángeles guardaespaldas en el campo misionero: Hay misioneros en África. Ellos habían escuchado que algunos guerreros los iban a asesinar, así que se reunieron en sus cabañas y oraron por la protección del Señor. El ataque nunca vino. Más tarde, uno de los de la tribu vino a Cristo, y se le preguntó por qué no había llevado a cabo su plan. “Yo lo hubiera hecho,” dijo él, “pero cuando nos acercamos a tu cabaña vimos que estaba rodeada por un grupo de poderosos hombres en batas blancas brillantes.”

Ahora – Yo estoy seguro que algún lector está diciendo, “Pero espere, Yo sé que eso es verdad, le sucedió a un misionero que habló a nuestra iglesia.” Pero si usted tuviera que rastrear al misionero, usted indudablemente escucharía que no le había sucedido a él, pero que lo oyó de alguien más, probablemente de otro misionero; pero lo más seguro es que escucharías que “verdaderamente sucedió.”

Lenguas en África. Aquí hay una para nuestros amigos Pentecostales. Muchos de nosotros hemos escuchado o transmitido la historia de un misionero que fue capturado por hombres de una tribu africana. Él fue llevado al jefe, y sabiendo que su fin estaba, él se arrodilla y empieza a orar en lenguas. Los nativos se quedan extrañamente callados; ellos conversan, y lo dejan ir. Más tarde le dicen al misionero que él ha orado milagrosamente en la lengua nativa, asustándolos y haciéndolos detener sus planes.

Sin embargo, ¿quién entre nosotros puede producir el testimonio confirmado de los hombres de la tribu o del misionero, o reportar los detalles de cómo sucedió? Esas historias son extremadamente difíciles de rastrear a su fuente original, más aún probar. Los misioneros llevan la historia de conferencia a conferencia, expandiéndola cerca y lejos, hasta que se convierte en verdad del evangelio. Aquí hay otra historia misionera:

Música Rock y el niño Misionero. Una familia está trabajando en África (en leyendas urbanas, el misionero es usualmente en África). El hijo adolescente tiene alguna música rock grabada, que él toca a una distancia que los “nativos” pueden escucharla. Al oírla, los locales la llevan al padre a un lado para decirle, “Mire, ¡ésta es la misma música que nosotros usamos para conjurar a los demonios! ¿Por qué su hijo está escuchándola, si usted dice estar en contra del diablo?” He escuchado otra versión, donde los nativos dicen que el ritmo del rock está asociado con actividades homosexuales – Me imagino que para algunos de nosotros, es más aterrador que piensen que somos gay que estar endemoniados. En algunas versiones de la historia, la música es rock cristiano: nuevamente, la lección es clara – sólo porque sea “cristiano” no significa que no es del demonio. La historia, que me imagino que le debe haber sucedido a alguien, en algún lugar, parece haber estado circulando desde que Elvis produjo su primera grabación.

Cómo reconocer una leyenda urbana: si le sucedió a un “conocido de un amigo”, el amigo del cual nunca puede ser identificado positivamente. Si los detalles parecen fluidos en cuanto a cuándo, dónde y cómo ocurrió. Y si el final de la historia es irónico, probando el punto demasiado bien.

Nosotros los cristianos tenemos un gran respeto hacia la verdad, comprometiéndonos a nosotros mismos que no vamos a pasar pasiva o activamente “historias reales” sombreadas que hemos escuchado. Esto es la razón por la cual estoy decepcionado de ver cómo la historia del “Profesor no creyente” se maneja en este sitio web: “Esta historia es lo más seguro una leyenda urbana, pero sigue siendo alentadora.” Bueno, lo siento, si esta historia es falsa, entonces no es alentadora, es desilusionante ver cristianos con poco respeto por la verdad. De hecho, muchas de las leyendas urbanas populares pueden encontrarse en sitios web ateos: los no creyentes las citan para probar cuán crédulos son los cristianos. ¿Vale la pena desacreditar el evangelio por el bien de una historia sorprendente?

Esforcémonos por vivir conforme a la norma más alta posible de la verdad y exactitud, de manera que incluso nuestros detractores deban admitir, “Digan lo que digan de los cristianos, ellos no son engañados fácilmente.”

 

“Cristianos y las leyendas urbanas,” por Gary Shogren, Ph. D. en Nuevo Testamento, Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

Gary Shogren

Autor: Gary Shogren

ha sido profesor de Nuevo Testamento por 26 años. Escritor de varios artículos y libros. Actualmente es profesor en el Seminario ESEPA en San José, Costa Rica.



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