Una Mirada histórica y panorámica del “Gran Designio”

Efesios 1:3-14

Ernesto Johnson

Seminario Bíblico Río Grande

En el desarrollo del tema de la Iglesia y la Cruz en Efesios, nos corresponde a mediados de la epístola pararnos para dar una mirada a vuelo de pájaro sobre la gran trayectoria pasada del Dios Trino. Los dos testamentos son una continuidad  o una trayectoria de la misma gracia de Dios. Tienen un solo mensaje para la gloria del Dios Trino. Somos como Moisés ante Jehová y la zarza ardiente al oír la voz de Jehová: “quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás tierra santa es” (Éxodo 3:5).

El Desarrollo cronológico del Gran Designio

La majestuosa doxología trinitaria de Efesios 1: 3-14 resuena en nuestros oídos con el triple tributo solemne: “para alabanza de la gloria de su gracia” (vv.5, 12, 14). Se le concedió a Pablo el honor de revelar el Gran Designio — el triunfo de la gracia de Dios para el mundo.

En la sección cristológica de  la doxología (vv.6b-12) estamos incluidos en esa maravillosa gracia de Dios: “En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del hace que todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo” (vv.11, 12). Toma nota de la introducción por la primera vez de la fe como el medio divino/humano de la salvación.  El Diccionario de la Real Academia Española define el verbo “designar”: “señalar o destinar una persona o una cosa para determinado fin”.

Pablo revela nuestro punto de partida: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante  de él” (v.4). Al examinar nosotros el Gran Designo desde antes de la fundación del mundo, Dios, iba a mostrar sus atributos en plena flor: el amor, la santidad, la misericordia y la bondad, et al. Nuestro Dios en sí se verá  comunicativo, creativo, afectivo y perdonador. Dentro de la misma Trinidad se veían el amor y la comunión santa.

La Creación y la tragedia en el mundo angélico y humano.

Ese amor infinito tomaría la forma de la creación angélica con el fin de que lo glorificase y lo sirviese. De la misma manera, y aun mucho más, sería la creación en Génesis de los seres humanos, siendo objetos de su profundo amor y su comunión futura. De ninguna manera era necesaria la creación para el propio beneficio de Dios, más bien la creación sería la libre expresión de ese amor divino: “Porque  de tal manera Dios amó al mundo . . . .”

Sin explicación cualquiera irrumpió en el cielo la  rebeldía y el orgullo de “Tú, querubín grande protector . . . Perfecto eras en todos tus caminos desde el día de fuiste creado, hasta que se halló en ti la maldad” (Ezequiel 28:14,15)  En el Huerto de Edén se repitió el escándalo de la traición de nuestros primeros padres. Pero con nuestro limitadísimo conocimiento a veces hacemos la pregunta: “¿Por qué permitió Dios semejante tragedia?”  Claro, de ninguna manera Dios no fue autor del mal sino que lo permitió para superarlo y manifestar en  plena luz a sus criaturas la grandeza de su persona como el Dios santo, perdonador, amoroso, comunicativo y todo poderoso.

La razón profunda porque Dios dejó entrar en su creación el pecado era que él iba a triunfar sobre el pecado, revelándose en Cristo como Salvador, Sustituto, a través de la encarnación de su amado Hijo, llevando “a muchos hijos a la  gloria”. “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos” (Hebreos 2:10). Este sería el último designio culminante.

La Entrada del pecado y el Gran Designio  Génesis 3

Dios puso a Adán y a Eva en una situación idílica pero con una estricta prohibición fácil de obedecer. “De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás;  porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16, 17). Sabemos la triste historia: Primero a Adán, luego a Eva se les dirige y en ambos hubo excusas y evasión. Luego directamente a la serpiente (Satanás) le maldice rotundamente su traición y le anuncia abiertamente su plan de victoria.

No cabe duda de que Génesis 3:15 es el pronunciamiento oficial de la Cruz y la profecía de cómo Dios triunfaría. “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te  herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”  Este es el “protoevangelium”.

La quintaesencia es: 1) la enemistad hacia el mal de parte de Dios sería irrevocable; 2) los dos antagonistas — Satanás y la mujer. Dios tornaría a la mujer en el medio de la gracia” una virgen concebirá, Emanuel (Isaías 7:14); 3) el conflicto sería interminable entre los dos linajes durante todas las generaciones; 4) el golpe fatal sería dado por la simiente de la mujer, una referencia velada pero cierta a Cristo el Mesías en la Cruz; 5) lo herirá en el calcañar – se anticiparían los sufrimientos de Cristo en la Cruz. Ahora Dios en el mismo momento de la caída pone en fuerte acción su plan eterno por su autoridad soberana.

La Oralidad o la enseñanza dada por Dios y preservada de generación en generación  

 Desde el anuncio del triunfo del Mesías, Dios les iba comunicando directamente  por lo que se ha  llamado la “oralidad”. “Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder  y deidad se hacen claramente visibles desde  la creación del mundo . . . de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios . . . (Romanos 1:19-21).

Pero aun después de la caída y el castigo dado, Adán nombró a Eva la madre de todos los vivientes y Dios mismo los vistió de túnicas de pieles (Génesis 3:20,21). Los protegió por sacarlos de Huerto (vv. 23,24). Estos actos son actos de misericordia y gracia extendidas a nuestros padres.

Por la oralidad Abel y Caín debieran haber sabido cómo acercarse a Dios por medio de la obediencia de fe y el derramamiento de la sangre de un animal prefigurando a aquel Cordero de Dios. Eso es evidente por la aceptación divina de  la ofrenda de Abel y no la de Caín.  Dios no es caprichoso ni arbitrario. La rabia de Caín reveló su egoísmo y rebeldía y falta de fe.

Los dos linajes ya se iban en agudo contraste. Dios mismo los iba juzgando o aceptando en base de  la verdad anunciada en Génesis 3:15. Pero aun después del enojo de Caín, Dios en gracia le protegió por ponerle una señal para que nadie lo matase (Génesis 4:15). A través del tiempo los dos linajes iban muy opuestos el uno al otro. Lamec, el séptimo de Adán siendo de la simiente de la serpiente, introdujo la poligamia y levantó el puño en cara de Dios (4:19-24). Pero en el tiempo de Set “los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová” (v.26).

El Pueblo de Dios, los de la “simiente de la mujer”

Nos sorprende mucho en medio de una genealogía algo monótona: “Y caminó Enoc con Dios . . . caminó, pues, Enoc , y desapareció porque le llevó Dios (5:22,23).” Si más comentario Moisés describe su vida de santidad y comunión con Dios, aun en aquellos tiempos tan remotos. Fue la introducción del Pueblo de Dios, así identificados con la simiente de la mujer por su fe y obediencia a la oralidad. Siempre ha habido desde Adán en adelante la genuina salvación personal “por gracia sois salvos por medio de la fe” hacia aquel que iba a venir.

De repente vemos el ministerio profético de Enoc en Judas en el Apocalipsis.“De estos también profetizó, Enoc, séptimo desde Adán diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juico contra todos, y dejar convictos a todos los impíos, de todas sus obras impías que han hecho impíamente, de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él” (Judas 14,15). Bajo el ejemplo de Set y Enoc debiera haber habido aquellos muchos que se acercaron a Dios, quienes fueron salvos bajo la oralidad, es decir, la obediencia de la fe y la substitución provista prefigurando al Cordero de Dios. Les faltaron los datos históricos pero en fe creyeron. “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (Hebreos 11:13).

La Declinación rápida del mundo antediluviano y postdiluviano

La ruina del pecado seguía de mal en peor. “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová” (Génesis 6:8). La justicia de Dios trajo el diluvio que  acabó con todos, menos los de  la familia de Noé.  Al salir del arca Noé: “edificó un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. Y percibió Jehová olor grato . . . (Génesis 8:20,21). Aquel acto de tomar todo animal limpio fue prueba  de la oralidad y su valioso uso. Dios hizo un pacto con Noé de que  nunca jamás destruiría al mundo pecador por agua. Pero no se mejoró para nada y Dios los esparció sobre la tierra con la confusión de las lenguas (Génesis11:1-9). A partir de esa intervención divina, Dios traza el desarrollo de los tres hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet.

 El Llamado de Abram y el Pacto Abráhamico

El soberano plan de Dios dio un paso gigantesco en el llamado de Abram en Génesis 12. Dios lanzó su plan sacando a los antecesores de Abram desde Ur  de los Caldeos “donde servían a dioses extraños” (Josué  24:2). La oralidad ahora da lugar a la intervención directa de Dios. Abram por fe obedeció y desde la edad de 75 años hasta 99, Dios probó su fe y amplió el Pacto que resultó finalmente en Isaac, el hijo de la promesa. Dios profetizó que los descendentes  de  Abram estarían 400 años en Egipto (Génesis 15: 1-5). Abraham llegó a ser el padre de la fe y a través del ofrecimiento de Isaac, Abraham vivió un Calvario virtual (Génesis 22). Con este hijo de promesa Dios iba proyectando la encarnación del Mesías.

Dos Personajes claves    Melquisedec y Job como parte del Pueblo de Dios

 Bajo la inspiración del Espíritu Santo el Antiguo Testamento empezó a trazar el linaje de “la simiente de la mujer”.  La línea era clara: Abel, Set, Noé, Abram, Isaac, Jacob, José y luego Moisés y el remante de la fe en Israel. Todos vienen formando parte íntegra del futuro Gran Designio.

Finalmente terminaría en la maravilla de todas las maravillas, la encarnación de Jesús y la obra de la Cruz, con el colmo e  la formación de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo “un solo y nuevo hombre” (Efesios 2:15) en la culminación de nuestra herencia “hasta la redención de la posesión adquirida, para la alabanza de su gloria,” (1:14) y el reino milenial de Cristo. ¡Qué trayectoria tan magnífica!

Pero Dios debió haber tenido otros fuera del linaje de Abram. Su amor se había extendido más allá de los judíos. Sin embargo, por la oralidad habrían creído otros en aquel que había de venir. Abram  se encontró con “Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo [quien] sacó pan y vino y le bendijo, diciendo, Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y la tierra . . . Y le di Abram los diezmos de todo” (Génesis 14:18-20). Hebreos confirma este personaje como un gran tipo de Cristo, siendo rey y sacerdote ante Dios eterno. (Hebreos 7:1-10).

Dios dedica un libro entero a los tratos de Dios con Job. Pareciera que fuera contemporáneo de Abraham sin haber referencia alguna al previo texto bíblico. Sin embargo, mostró una profunda

santidad tal que Dios le describe como “hombre perfecto, recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1:10). Dios, sin embargo, iba a hacer en Job una obra más profunda de la Cruz aun fuera de aquella época y dejarlo como ejemplo de la Cruz en vigor en el Antiguo Testamento. Si había estos dos, Melquisedec and Job, debe haber habido  muchos más incluidos en el Pueblo de Dios.

 Moisés el caudillo que los sacó de Egipto y el dador de la Ley Mosaica

En  la milagrosa preservación del niño Moisés, Dios iba a dar un testimonio al Faraón de la nación más grande de aquel entonces. Moisés sería el caudillo que los sacaría de Egipto y en el desierto Dios declaró abiertamente a Israel como su hijo con el papel especial futuro de ser una “luz a los gentiles” (Isaías 42:6-9; 49:6; 52:7; 53:10).

Moisés tuvo el honor de ser tipo de Cristo (Deuteronomio 18:15) y recibió esta enseñanza: “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová  os amó y quiso guardar su juramento  que juró a vuestros padres . . .” (Deuteronomio 7: 6-8).

El Gran Designio iba tomado forma concreta destacando los atributos divinos de la santidad, el  amor, la gracia, el poder infinito y el perdón para con los que se acercan en fe y por el Substituto cuya sangre sería derramada en la Cruz.

Una precaución importante

Es fácil pensar que al leer el Antiguo Testamento que Dios estaba interesado solo en los judíos y luego en su iglesia y el resto del mundo  no le hacía caso. Pero muy al contrario el amor de Dios se extendía al mundo entero por depravado que fuera. Desde Génesis a Apocalipsis el amor de Dios se ha extendido a todos. “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que  para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:8,9).

Todo el Antiguo Testamento refleja esa verdad. Los treinta y nueve libros entretejen la historia,  la profecía, las bendiciones y las maldiciones y la fidelidad de Dios para con los suyos y para con todos aunque lo rechazan.

Múltiples son los ejemplos de la presencia de Jehová ante las naciones: la geografía céntrica de la Tierra Prometida ubicada en las encrucijadas del comercio y los conflictos múltiples; el testimonio brillante de José, siendo el primer ministro de Egipto; Jacob al final bendijo al Faraón; Moisés el hijo adoptado de la hija del Faraón con acceso a la poder de Egipto; luego Moisés y Aarón salieron en los titulares de la prensa de Egipto; Jonás el profeta rebelde que presenció la conversión de Nínive; los tres jóvenes ante Nabucodonosor en el horno; Daniel siendo el confidente por 70 años ante dos imperios; Nehemías sirvió ante el rey persa; los ayes y las profecías  de Isaías, Jeremías y Ezequiel y los demás profetas contra las naciones alrededor.

Sí que Dios se interesaba en el mundo. Iba tramando su Gran Designio. “¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publicas salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!” (Isaías 52:7).

Una Vislumbre del corazón de Dios ante El Areópago   Hechos 17:16-34

 “Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría” (Hechos 17: 1). Si el corazón de  Pablo se enardecía, cuánto más el de Dios. Con denuedo Pablo cita el título que vio: AL DIOS NO CONOCIDO . “Al  que vosotros adoráis, pues, sin conocerle es a quien yo os anuncio.” Pablo procede a declarar la deidad y eterno poder del creador y el elocuente testimonio de la creación y la oralidad dando evidencia de su persona. Todos los seres  humanos son de la misma sangre y linaje. Tampoco necesita Dios tal idolatría. Dios es transcendental y no vive en templos hechos de manos.

Llega a su enfoque: “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre todos la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden  de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque  ciertamente no está lejos de cada unos de nosotros.” Cita uno de sus filósofos:”porque en él vivimos, y nos movemos, y como algunos de vuestros poetas también han dicho: porque linaje suyo somos” (vv.26-28).

                              

Pero aunque Pablo trataba de hacer penetrar la verdad usando la revelación general, vuelve a exponerr el evangelio puro: “Pero Dios, habiendo pasado por algo los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantando de los muertos” (vv.30 -32). ¿Cuál fe el resultado? Muy poco. “Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez.”

El mensaje inspirado de Pablo frente a los perdidos de todo tiempo revela el corazón de Dios desde la caída de nuestros padres. Es el corazón de Dios quien siempre ama y busca la manera de alcanzar al idólatra, pero nunca a costo de perder la verdad de la muerte y la resurrección de su Amado Hijo Cristo. Es céntrico Jesús “en el día que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio” (Romanos 2:16).

Con esta mirada panorámica, podemos volver a apreciar más el alto privilegio que tiene la Iglesia de alcanzar el mundo para Cristo.

Gordon Johnson

Autor: Gordon Johnson

es reconocido en América latina como conferencista. Ha servido como profesor en el Seminario Bíblico Rio Grande, Texas desde 1954, siendo presidente de la institución por muchos años también. Tiene diversos títulos entre los cuales recibió un Masters en Estudios Latinoamericanos y un doctorado en Misionología.


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