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Durante muchos años, yo no hice resoluciones de Año Nuevo. Mi razonamiento era:

  • ¿Por qué hacer una gran cosa solo porque el planeta ha girado alrededor del sol hacia un punto arbitrario en el espacio?
  • ¿Por qué tratar de ser mejores personas en este único día cuando yo debería hacerlo todo el tiempo?
  • ¿Son las resoluciones relevantes para mí, puesto que yo no necesito dejar de fumar, tomar o apostar?

Yo he llegado a pensar diferente. Durante los últimos 5 años más o menos, yo he hecho una sola resolución de Año Nuevo el 31 de diciembre, basada en mi propio estudio de la Biblia y de la naturaleza humana.

La palabra nos revela a nosotros que hay dos métodos para hacer resoluciones.

Método A: “Yo voy a tratar verdaderamente de ser una mejor persona en esta área.” [1] Pero ¿no sabemos todos lo que pasa? La resolución viene aclarada, usualmente en unos pocos días o semanas. “45 por ciento de estadounidenses hacen resoluciones, pero sólo un 8 por ciento las mantienen.” [2] Avergonzados, empujamos nuestro noble plan a la parte de atrás de nuestras mentes, al menos hasta el siguiente año.

Nosotros los cristianos tenemos el conocimiento interno que el problema radica en el “resolucionador” mismo o misma. Las palabras “carnal” o “en la carne” se refiere a que “la humanidad como carne es contrastada con el Espíritu, [ella] es pecaminosa, y sin la ayuda del Espíritu no puede agradar a Dios.” [3] Sí, aquellos fuera de Cristo pueden y hacen resoluciones. Sin embargo se quedan cortos, y por varias razones fundamentales: ellos no tienen la sabiduría de Dios con respecto a cómo ellos deben alterar sus vidas; ellos no han nacido de nuevo ni cambiado en el Nuevo Pacto; sin el Espíritu ellos podrían ser relativamente mejores personas, aún más amorosos y menos egoístas, pero ellos no pueden alterar su naturaleza, agradar a Dios o producir cualquier cambio real (Rom 8:5-8). Ellos se lanzan al Nuevo Año con corazones esperanzados, pero sus resoluciones son frágiles y se derriten bajo el sol.

Lo preocupante es que algunas de estas personas son cristianos, que escuchan a sus pares y alargan la mano para alcanzar la misma vieja bolsa de trucos para la superación personal. Sí, claro, ellos agregan religión a la mezcla: ellos incluso pueden orar por fortaleza; ellos pueden incluso conocer un versículo bíblico o dos que sirva como su estrella guía. Muchos (¿la mayoría?) de nosotros quienes hacemos resoluciones tratamos de hacer una cosa espiritual pero de una forma “carnal”. Por ejemplo, un famoso predicador escribió acerca de resoluciones, pero la mayor parte de su consejo era simple sentido común, la misma cosa que usted podría obtener en la revista Selecciones: No empiece asumiendo que va a fallar; sea realista; no se centre en usted mismo; dé pasos concretos; tenga un compañero a quien rinda cuentas; no se desanime. Lance un versículo de la Biblia y una o dos palabras acerca de la oración, y ¡bueno! – una forma de vida que lleva un parecido superficial al evangelio, pero en el corazón es el sistema del mundo. Es poner vino nuevo en odres viejos y llevará a intenciones y esfuerzos frustrados, no importa cuán buenos sean (véase Mat 5:17).

¿Es esta la milagrosa nueva vida prometida a nosotros en Cristo? ¿Sea una persona sensible, Sea realista, Dé pequeños pasos? ¿Qué sucedió con la promesa bíblica de una vida de cambio dinámico y duradero?

Método B – Dios interviene para hacernos como él, primero cuando somos salvados y luego momento a momento. Sí, nosotros damos pasos y nos proponemos esforzarnos en fe, pero Dios mismo es el verdadero agente de cambio. El plan de la Biblia es que, “Pero ustedes no están en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en ustedes” (Rom 8:9). Esto significa que cualquier cambio en nuestras vidas debe ser espiritual (lo que en el lenguaje de Pablo significa “en y por medio del Espíritu”), no por medio de nuestros esfuerzos (la carne, sentido común humano, sin el poder sobrenatural).

Vamos a desempaquetar la enseñanza bíblica con un “por ejemplo”: Si yo decido ser menos egoísta este año, y al año siguiente, ante Dios, yo soy auténticamente 25% menos egoísta, entonces mis amigos, hemos sido testigos de un milagro, una obra que solo Dios puede hacer. La regla de comparación no sería la tasa de éxito de los parches de nicotina o de algún programa de control de peso, sino el milagro de la alimentación de los 5000 o la sanidad del cojo o la creación de las estrellas, el sol, la luna. Sería el fruto de la participación del Todopoderoso Dios para cambiarnos.

Hay un excelente ejemplo en 1 Tes 4:9: “9 Mas en cuanto al amor fraternal, ustedes no tienen necesidad de que nadie les escriba, porque ustedes mismos han sido enseñados por Dios a amarse unos a otros.” Pablo estaba repasando las profecías del Nuevo Pacto en Jer 31 y Eze 36, mostrando como los tesalonicenses paganos estaban viviendo en el amor milagroso que es el “fruto del Espíritu.” Él está aludiendo directamente a Isa 54:13, “Todos tus hijos serán enseñados por elSeñor,” En la medida en que estén caminando en el Espíritu, los creyentes descubren que ellos están siendo motivados, pensando, actuando y reaccionando en una manera diferente a la que lo hacían. En términos modernos, el Espíritu ha reprogramado su software.

Los israelitas anhelaban el Nuevo Pacto, pero no pretendían haber experimentado sus maravillas. ¡Qué bendecidos que somos! Desde Pentecostés en adelante, cada creyente es un templo del Espíritu, una “nueva creación.” Esto significa que los cristianos tienen una naturaleza fundamentalmente diferente a la que vemos cada día en el mundo.

Pero hay muchos cristianos que no entienden lo que Dios ha hecho, y que intentan hacer el bien en su propio poder, o incluso en su propio poder mezclado con algo de oración o con un par de versículos bíblicos relevantes en su teléfono inteligente. En términos del evangelio, esto puede ser tan “carnal” como aquel que hace cosas malas por razones malvadas. Esto es lo que estaba sucediendo en Galacia, donde los judaizantes estaban haciendo grandes esfuerzos para ser el pueblo que Dios quería que fueran; no sólo se quedaron cortos, sino que cayeron por debajo del nivel en el que habían empezado. Los legalistas, de acuerdo con Gál 5:16-17, se vuelven solo más enojados, críticos, amargados, divisivos, sexualmente fuera de control.

Qué fracaso tan vergonzoso, que el pueblo que tiene detrás el poder de Dios actúe conforme a un esfuerzo meramente humano (la carne) para tratar de cambiar. Se agachan en la sombra de una planta de energía masiva, y escogen frotar dos ramas juntas. Es inútil, y es una ofensa a Dios quien nos provee un salvador crucificado para darnos la habilidad para percibir, soñar con, desear, y seguir el camino santo que él dispuso para nosotros.

En contraste, la gente que se enfoca en el Espíritu del Nuevo Pacto vive mejor que aquellos que formulan toneladas de reglas. Caminar en el Espíritu no significa que nosotros “andemos completamente cojos” y no tomemos decisiones; significa que nosotros pedimos que nuestras decisiones sean una expresión de Dios trabajando a través de nosotros.

Las resoluciones de año nuevo de los cristianos deben de empezar y terminar con confianza en Cristo, con el poder del Espíritu, con el Nuevo Pacto que nos reescribe espiritualmente y, si nosotros queremos usar los términos, conductualmente y psicológicamente.

Así que, volviendo a mí: durante los últimos 5 años, yo he hecho resoluciones de Año Nuevo. Una tenía que ver con mi vida devocional; otra con mi actitud hacia un grupo específico de gente. Yo oré. Pero mis oraciones no sonaron como “Ayúdame a lograr mi meta.” Más bien yo ore en esta línea, el 31 de diciembre y cada semana de ahí en adelante:

Señor, tú dices en tu Palabra que yo debería caminar como ___. Yo confieso que tú eres el Dios del Nuevo Pacto; entonces te pido que me reprogrames y me cambies de adentro hacia afuera, haciendo un milagro por tu poderoso Espíritu Santo. Yo creo que esto resultará en que yo viva para ti en esta área de mi vida, tomando decisiones y adoptando medidas conforme tú me guías.”

¿Funcionan las resoluciones del Nuevo Pacto? Bueno – ¡si no lo hicieran yo no estaría escribiendo esta entrada!

NOTAS:

[1] El Gobierno de los EEUU de hecho mantiene una lista de las resoluciones más populares (pulse AQUÍ ).

[2] [http://www.nwfdailynews.com/local/the-truth-behind-new-year-s-resolutions-1.71900]

[3] G. E. Ladd, A Theology of the New Testament (rev. ed.; Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1993), 511.

“¿Resoluciones de Año Nuevo o Milagros del Nuevo Pacto?” por Gary Shogren, PhD en Exégesis del Nuevo Testamento, Profesor en Seminario ESEPA, San José, Costa Rica

Gary Shogren

Autor: Gary Shogren

ha sido profesor de Nuevo Testamento por 26 años. Escritor de varios artículos y libros. Actualmente es profesor en el Seminario ESEPA en San José, Costa Rica.


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