La Cumbre del Gran Designio – la oración y doxología

Efesios 3:14-21

Dr. G. Ernesto Johnson

Seminario Bíblico Rio Grande

 Pablo ha sido el andinista escalando el Everest espiritual desde ese magnífico prólogo.“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos sin mancha delante de él . . . .” (Efesios 1:3,4). Pablo traza el rol del Dios Trino: Dios Padre que nos escogió (v.4), Dios Hijo en el cual tenemos redención  por su sangre (v.7) y Dios Espíritu Santo que nos sella con el Espíritu Santo de la promesa (v.13). Todo esto lo hace Dios según las riquezas de su gracia y para la alabanza de su gloria.

Pablo respira el aire del futuro  y nos lleva consigo a contemplar los altiplanos del Gran Designo centrado todo en la Cruz de Cristo. Al vislumbrar esa gloria futura, Pablo de inmediato eleva una plegaria a favor de los efesios y a todos los creyente hasta hoy día. Pide a Dios tres bendiciones: un espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos a nuestro llamado para saber la esperanza nuestra (v.17) y las riquezas de su gracia (v.18) y el supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos  (v.19). Solo por medio de la fe y el corazón abierto al Espíritu Santo, el creyente puede participar plenamente en este Gran Designio.

Para hacer brillar aun más las riquezas de su gracia después del triste pasado del incrédulo muerto en delitos y pecados (2:2 3), Dios nos dio vida, nos resucitó, nos hizo sentar en lugares celestiales (vv.5-7) y todo en base de la Cruz. Pablo ahora da su gran pronunciamiento: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe” (vv.8, 9).  Esta gloriosa declaración abarca no tan solo la justificación sino también aun más la santificación – todo por gracia por medio de la fe.   

 El  Eje del Gran Designio   la obra de la Cruz    

  Este Gran Designo ya formulado alcanza su cumbre en la muerte vicaria de Cristo y su resurrección y nuestra plena co crucifixión e identificación en tal muerte al pecado y ahora vivos para Dios en Cristo (Romanos 6). Dios ha unido tanto a los judíos de la promesa como a los gentiles, antes incircuncisos, alejados de la ciudadanía de Israel, sin esperanza y sin Dios en este mundo.

Se  ha  revelado el plan eterno de hacer acercar a los gentiles a ser un solo cuerpo en Cristo. En la “consumación de los siglos” (Hebreos 9:26), Cristo hizo la obra redentora de “ser nuestra paz, de que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación . . .  y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades” (vv.14,16).

Hay  un altiplano más. De los dos pueblos en pura gracia Dios hará una familia y un templo “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (v.20). Así unidos, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, una morada de Dios en el Espíritu.  Este es el Gran Designo del cual fue Pablo el portavoz.

La digresión de Pablo asombrado por ser el portavoz del Gran Designio    Efesios  3:1-13

 Al llegar a la cumbre Pablo está a punto de dar resumen u oración como ha sido su costumbre frecuente (véase 1:15-23). “Por esta causa yo Pablo . . . pero de inmediato él introduce su situación precaria, “prisonero de Cristo Jesús”.  Pero de repente Pablo reflexiona sobre la supereminente grandeza de la gracia de Dios por haberle escogido para anunciar a los gentiles que son “coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa de Cristo Jesús por medio del evangelio” (v.6).  Lejos de exaltarle la gracia de Dios le humilla; responde con “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia . . . .”

En la soberana voluntad de Dios había enviado a su Hijo quien “tabernaculó” entre nosotros. Antes había habido los de la familia de la fe: Adán y Eva, Enoc, Noé, Job y Melquisedec y muchos más anónimos, aun aparte de los hijos de Abraham, el padre de la fe.  Pero solo en la “consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” (Hebreos 9:26).

Pablo queda deslumbrado ante la luz de “las inescrutables riquezas de Cristo . . .  para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor” (vv.8-12).

Pablo sabe tornar cada situación en una lección o motivación para animarlos a servir a Dios. Está en la cárcel por haberles servido, pero de ninguna manera quiere que sus sufrimientos les desmayen; esos son su gloria y regocijo. Acabada la digresión recoge su previa introducción: “Por esta causa . . .” (v.14).

La Oración de Pablo por la morada de de Dios en el Espíritu    Efesios 3:14-15

 Pisamos ahora terreno santo. Así como Dios llamó a Moisés desde la zarza ardiente: “¡Moisés, Moisés! . . . Heme aquí . . .  No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (Éxodo 3: 4,5). Las oraciones de Pablo en Efesios nos meten bien dentro del templo de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo. La primera oración siguió esa doxología trinitaria llevándonos a la eternidad pasada. Esta segunda y última nos lleva a la finalidad de Gran Designio – la misma morada de Dios.

Así como Pablo terminó el capítulo anterior: “en quien [Cristo] todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (3:21,22). Ahora recoge el mismo pensar pidiendo fervientemente  que tantos los judíos y como los gentiles, ahora un solo hombre, puedan realizar la supereminente grandeza de la gracia de Dios en plena unión con Cristo.

Pablo siente claramente la maravilla de la “causa”, siendo la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, la morada de Dios en todo lo que comprende ahora y en el glorioso futuro. En un acto de profunda adoración dobla las rodillas ante Dios Padre.  Textualmente no se debe haber la frase de “nuestro Señor Jesucristo”; los mejores manuscritos no la tienen.  La idea más bien es que Dios es Padre en el sentido de  ser la única fuente u origen de cada familia espiritual en los cielos y en la tierra. La palabra usada se refiere a Dios como el creador de la familia o el gran arquitecto del templo.

La urgente petición que Cristo habite por la fe en los hermanos    Efesios 3:16.17 

 La pasión de Pablo para con sus hermanos fue que se dieran cuenta de que Cristo habitaba en ellos, teniendo ellos este “tesoro en vasos de barro”. Por eso Pablo se da a sí mismo a la oración. Así como lo hizo al dar la doxología trinitaria, lo vuelve a hacer al finalizar la primera mitad de la epístola  a los Efesios. “Doblo mis rodillas . . . para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder, en el hombre interior por su Espíritu”.  Una vez  más se vuelve a Dios mismo como la fuente de las riquezas de su gloria.  Esas riquezas son sin límite y además están disponibles para la urgente necesidad de los hermanos perseguidos.

A Pablo le gusta la redundancia para enfatizar la suficiencia de Cristo, fortalecidos con poder,

(“dúnamis” – dinamita). Pero no es el poder intelectual sino el poder transformador que cambia el interior de  hombre. Aparte del evangelio no hay la manera de cambiar el pecado innato en el ser humano. Pero muy al contrario se dirige este poder  a lo distintivo del Cristianismo: “para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones a fin de que, arraigados y cimentados en amor seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos”. La morada de Cristo en el corazón del creyente es la joya de la corona.

Este versículo describe la  habitación de Cristo como una habitación decisiva, permanente, residencial, firme and fija  Ninguna otra religión puede compararse con este tesoro. Todo el mundo conoce  el gozo de estar de nuevo en casa después del vaivén del mundo. ¡Qué libertad! ¡Qué vida relajada, a gusto, contenta!

Pero queda la pregunta perturbadora. ¿Está contento Cristo en el ambiente de nuestro pensar, actuar,  hablar y conducirnos?  Por eso Pablo exhorta a los efesios en la oración que sean fortalecidos como en un estado permanente en el hombre interior. Pablo describe la vida en unión con Cristo como bien arraigada, es decir, con firme raíz que agarra la nutrición espiritual que está solo en Cristo; luego cambia la figura de un edificio bien cimentado cuyo cimiente está bien puesto que resiste hasta el terremoto del mal.

Pero hay que notar la frase pequeña pero bien importante: “para que habite Cristo por la fe en nuestros corazones . . .”  La iniciativa divina “conforme a las riquezas de su gloria” es la pura gracia operando solo a base de la fe, no las obras, ni mérito ni el servicio nuestro.

Con mucha razón Pablo describe la esencia del evangelio en dos versículo bien comprimidos: “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:16,17). Cuatro veces en dos versículos enfatiza la fe como el único medio eficaz  para realizar la plenitud de la salvación.

Luego Pablo lo vuelve a decir bien: “Por tanto, es por fe  para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda descendencia . . .” (Romanos 4: 16). Tantas veces se da el énfasis sobre lo que nos corresponde hacer, pero este tesoro es nuestro residente permanente, sintiéndose Cristo plenamente en casa en el que su hijo va creyendo y obedeciendo.

Dios en plena gracia nos ofrece los horizontes del amor de Dios    Efesios  3:18, 19

 De ninguna manera estamos preparados para lo que la oración nos ofrece.  A estas alturas quedamos boquiabiertos.  La frase “en amor” puede referirse tanto al versículo 17 anterior como al posterior versículo 18. En la frase “En amor” (ágape) Dios está descrito lo mejor que se puede con la pobreza de las palabras humanas. La habitación de Cristo en el creyente es la culminación del amor divino. Cristo mismo está encarnado en el que cree a través del Espíritu Santo.

¡Escucha las dimensiones de este amor al alcance de la fe!  Claro que no llegaremos a conocer la totalidad del amor de Dios, pero la oración nos invita cordialmente a abrazarlo.En amor seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Dios, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (vv.17-19).

Realmente parece sacrilegio hacer un pobre comentario nuestro sobre este vuelo de la “supereminente grandeza del poder de Dios para con nosotros los que creemos(1:19).

 La doxología realizada en la iglesia ¡qué tributo a la gracia de Dios  Efesios 3: 20, 21

 En ese mismo espíritu de adoración de corazón ¿qué podemos agregar a lo dicho arriba? En sumisión y en quebranto de corazón guardamos silencio ante  esta doxología gloriosa: “Y a aquel que es poderoso para hacer todas la cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”.

Solo hago un comentario en medio de esta majestuosa doxología. Me llama la atención la frase “según el poder que actúa en nosotros” (v.20). En Dios no hay ninguna limitación jamás en lo que haría en nosotros “según el poder  que actúa en nosotros”. Más bien nos es una cuestión hasta qué punto dejemos que Dios actúe en nosotros. Es un fuerte reto de que abramos nuestro corazón de par en par a la obra de la Cruz.  Jesús había dicho: “el que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Juan 14:23). De esta manera tanto el creyente individual como la Iglesia, el Cuerpo de Cristo redundará  a la gloria de Dios Trino.

“Porque por gracia sois salvos [santificados] por medio de la fe y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie gloríe”.

Gordon Johnson

Autor: Gordon Johnson

es reconocido en América latina como conferencista. Ha servido como profesor en el Seminario Bíblico Rio Grande, Texas desde 1954, siendo presidente de la institución por muchos años también. Tiene diversos títulos entre los cuales recibió un Masters en Estudios Latinoamericanos y un doctorado en Misionología.


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