“Levanta la voz por los que no tienen voz; ¡defiende a los indefensos!

Levanta la voz, y hazles justicia; ¡defiende a los pobres y a los humildes!”

(La Biblia, Libro de los Proverbios 31.8-9)

 

Estoy indignado, triste, enojado y avergonzado. La tragedia ocurrida a pocos metros de la isla de Lampedusa, en Italia, sacudió mi ser interior. ¡Tanto dolor! ¡Tanta muerte! ¡Tanta injusticia!

Pensaba en esos pobres emigrantes que salieron de sus países con la esperanza de encontrar un lugar mejor. Imaginaba sus vidas en la profunda miseria, rodeados de calamitosas condiciones de pobreza y explotación. Los veía subir a esa barcaza, algunos junto a sus niños, otros en solitario, todos con ansias de trabajo, pan, estabilidad, paz y tantas cosas que muchos solemos dar por sentado.

Los trescientos que fallecieron no deberían pasar desapercibidos. El mundo tendría que detenerse frente a cada muerte evitable. Ante cada ser humano que sufre. Junto a toda persona que padece.

Porque miles de hombres, mujeres y niños viven el atropello cotidiano de sus derechos más básicos. Algunos en naciones dominadas por tiranos que se enriquecen mientras sus pueblos languidecen. Otros en sistemas que privilegian la banca por sobre la vida humana.

Transcribo las palabras de Julio Cortázar en su poema “La verdadera cara de los ángeles”, incluida la presentación que hiciera del mismo:

Hace años, en una librería de lujo, vi un álbum, también de lujo, con fotos de viejos y de niños del tercer mundo. Viejos y niños que sin duda, no se verán jamás a sí mismos en ese álbum, del que ni siquiera sospechan su existencia. El texto se llama álbum con fotos, edición de 1967 después de Cristo:

La verdadera cara de los ángeles

es que hay napalm y hay niebla y hay tortura.

La cara verdadera

es el zapato entre la mierda, el lunes de mañana, el diario.

La verdadera cara

cuelga de perchas y liquidación de saldos, de los ángeles

la cara verdadera

es un álbum que cuesta treinta francos

y está lleno de caras (las verdaderas caras de los ángeles):

la cara de un negrito hambriento,

la cara de un cholito mendigando,

un vietnamita, un argentino, un español, la cara

verde del hambre verdadera de los ángeles,

por treinta francos la emoción en casa,

la cara verdadera de los ángeles,

la cara verdadera de los hombres,

la verdadera cara de los ángeles.

Vaya mi sincero homenaje a todos los seres humanos que viven oprimidos y abatidos. Los que piensan que ya no hay esperanza. Quienes reciben insultos por su color de piel o procedencia étnica. Aquellos que ni siquiera logran satisfacer sus necesidades básicas de alimentación. Los emigrantes que son tratados peor que animales por naciones que se han olvidado que otrora fueron extranjeras en tierras donde fueron acogidas. Quienes viven esclavizados en redes de trata. Aquellos que son rehenes de sistemas políticos perversos (de izquierda, derecha, arriba o abajo… da lo mismo). Todos los que sufren.

Sépanlo ahora, queridos amigos, aunque algunos de ustedes quizás nunca lleguen a leer estas líneas escritas con el corazón en mis manos: somos muchos los que no los olvidamos. Somos muchos los que seguimos trabajando por la solidaridad, la igualdad y los derechos. Somos muchos los que hablamos por ustedes. Somos muchos los que soñamos y luchamos por un mundo diferente.

Cristian Franco

Autor: Cristian Franco

Nacido en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), Cristian Franco es un evangelista que sirve al Señor desde su adolescencia. A través de los años, sus estudios en Comunicación y en Teología le han brindado elementos de preparación útiles a la hora de predicar el mensaje del Evangelio, acompañando su vocación con un fuerte énfasis solidario en relación a la acción social.

Desde 2004 Cristian Franco es evangelista asociado del Dr. Palau, integrando el equipo de la Alianza de la Próxima Generación. Ha tenido la oportunidad de ser columnista y publicar sus creaciones en distintos medios de prensa. Es autor del libro “¡Respira! Aliento fresco para tu espíritu”. Desde diciembre de 2007 integra oficialmente el Consejo Directivo de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA). Cristian y su esposa son miembros activos de la “Iglesia Jesús 100 % Vida” en la Ciudad de Buenos Aires. Además sirve como miembro del Equipo Nacional Argentino de “La Bolsa del Samaritano”. Su mayor pasión es desarrollar todo lo necesario para ayudar a que personas de toda edad, nacionalidad, cultura y situación económica puedan conocer el amor de Dios expresado a través de Jesucristo.


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