“Qué fácil es empujar a la gente, pero qué difícil es guiarla”.

(Rabindranath Tagore)

 

Es más fácil…

…guardar resentimientos en lugar de perdonar.

…despilfarrar el dinero en vez de ahorrar.

…ceder ante los impulsos que dominarlos.

…abandonar una tarea en lugar de perseverar.

…destacar los aspectos negativos en vez de elogiar.

…tener quejas a flor de labios que utilizar palabras de ánimo.

 

Es más sencillo…

…sostener una actitud negativa en lugar de una que sea positiva.

…desanimarse ante la primera adversidad en vez de avanzar a fuerza de responsabilidad.

…mantener objetivos cortoplacistas que contemplar la vida a largo plazo.

…encerrarse en la propia sabiduría en lugar de aprender de los demás.

…desdecirse de algo que se afirmaba “hasta ayer” en vez de mantener la palabra.

…dar rienda suelta a las dudas que cultivar la fe.

 

Es más simple…

…llevar una vida egocéntrica en lugar de abrirse a los demás.

…pensar solo en lo que nos ocurre en vez de considerar el sufrimiento de nuestro prójimo.

…aislarse del resto de la humanidad que tener un corazón más amplio.

…hablar (sin compromiso) de lo que debería hacerse en lugar de ser parte activa de la solución.

…malgastar el tiempo en vez de administrarlo con inteligencia.

…tener una mirada oscura de la vida que cultivar el entusiasmo.

 

Es más cómodo…

…rechazar a quienes no piensan como uno en lugar de celebrar la diversidad.

…echar la culpa a los demás en vez de asumir la propia responsabilidad.

…mirar “para otro lado” frente a la necesidad que abrir el corazón y los bolsillos.

…transcurrir como si Dios no existiera en lugar de atreverse a descubrir su voluntad y seguirla.

…tener actitudes sectarias y fundamentalistas en vez de vivir con amor, respeto y libertad.

…seguir la corriente del “montón” que pensar por uno mismo.

 

Es más despreocupado…

…soñar y nunca atreverse en lugar de arriesgarse a vivir los sueños.

…permanecer bajo el “caparazón” del fracaso en vez de sobreponerse, aprender y seguir intentando.

…dar grandes discursos que realizar grandes obras.

…maldecir en lugar de bendecir.

…contentarnos con lo bueno en vez de procurar lo mejor.

…dejar que la cobardía dirija nuestras decisiones que tener una actitud valiente.

Y yo, fuere por terquedad o convencimiento, cada día me propongo hacer caso omiso de lo fácil, sencillo, simple, cómodo y despreocupado. Quiero que mi paso por esta vida tenga sentido. 

Cristian Franco

Autor: Cristian Franco

Nacido en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), Cristian Franco es un evangelista que sirve al Señor desde su adolescencia. A través de los años, sus estudios en Comunicación y en Teología le han brindado elementos de preparación útiles a la hora de predicar el mensaje del Evangelio, acompañando su vocación con un fuerte énfasis solidario en relación a la acción social.

Desde 2004 Cristian Franco es evangelista asociado del Dr. Palau, integrando el equipo de la Alianza de la Próxima Generación. Ha tenido la oportunidad de ser columnista y publicar sus creaciones en distintos medios de prensa. Es autor del libro “¡Respira! Aliento fresco para tu espíritu”. Desde diciembre de 2007 integra oficialmente el Consejo Directivo de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA). Cristian y su esposa son miembros activos de la “Iglesia Jesús 100 % Vida” en la Ciudad de Buenos Aires. Además sirve como miembro del Equipo Nacional Argentino de “La Bolsa del Samaritano”. Su mayor pasión es desarrollar todo lo necesario para ayudar a que personas de toda edad, nacionalidad, cultura y situación económica puedan conocer el amor de Dios expresado a través de Jesucristo.


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