Los gálatas quisieron agregar la observancia estricta de Torá a su fe simple en Cristo y su camino santo en el Espiritu.

Los efesios tuvieron miedo de los poderes cósmicos y tenían que recordar que Cristo era el Señor sobre todos ellos.

Entonces, un error judaizante; otro pagano.

Y ¿qué de los corintios? Hay una larga lista de pecados y errores que se encuentran en 1a de Corintios; en particular, algunos practicaron un elitismo, basado en el orgullo de una supuesta sofisticación filosófica o intelectual. Aunque Pablo empieza con el pecado del partidismo en 1:10, su desaprobación se basa enteramente en la comprensión incorrecta del evangelio y de su ministerio. El error de algunos se debió parcialmente a una “epistemología” falsa, esa rama de la filosofía que plantea la pregunta: “¿Cómo sabemos lo que sabemos?” Parece que algunos creían que se podía encontrar sentido en el universo a través de la especulación racional y en esa búsqueda menospreciaron el mensaje simple de la cruz predicado por Pablo.

En el mundo de las ideas, este racionalismo filosófico conducía de manera invariable a argumentos severos para demostrar cuál método era mejor, quién entendía mejor la naturaleza de la verdad, quién podía pertenecer a la élite y era capaz de juzgar a otros, gracias a su conocimiento superior.

Muy pocos corintios vivían en la opulencia por haber nacido en esa cultura intelectual (1 Cor 1:26), entonces se trataba de una minoría de los miembros de la iglesia. Esos “filósofos aficionados” siguieron los postulados de las escuelas de pensamiento populares: que los poderosos, provenientes de familias bien acomodadas, los ricos, los más educados, los privilegiados son los calificados para integrar la élite sabia; que los pobres, los ignorantes, los que no están bien relacionados socialmente, los privados de sus derechos y los que sufren son los que cuentan con menos probabilidades de alcanzar algún nivel de sofisticación y deben dejarse guiar por los mejores.

Algunos estudiantes de la carta han enfatizado los grupos de Apolo, Cefas y Pablo (y quizás un cuarto, “de Cristo”; ver 1:12). Por deducción e imaginación, algunos han afirmado que el grupo de Apolo era el más filosófico, mientras que el de Pedro era judaizante. El problema fatal es la ausencia de información y el hecho de que distintos estudiosos deducen interpretaciones radicalmente distintas acerca del mismo grupo: ¿Era el grupo de Cefas conservador, en tanto que él era uno de los Doce? O, ¿se dedicaba ese grupo a evangelizar a los gentiles, atribuyéndole a Pedro el trabajo pionero allí (Hechos 10-11)? De hecho, es imposible que determinemos cuál de las facciones negaba la resurrección corporal en 1 Cor 15 o cuál se mostraba escrupulosa en relación con la comida sacrificada a los ídolos en 1 Cor 8-10. Así que, es bien posible que la atracción hacia Apolo, hacia Cefas, hacia Pablo se basó en el estilo de cada uno al presentar la misma verdad, no en el contenido de sus mensajes.

Otros han teorizado que el error corintio fue el gnosticismo: después de todo, ¿por qué más seguiría Pablo mencionando la palabra clave, gnōsis (“conocimiento”; ver 1:5, 8:1, 13:8, etc.), si no estuviera tratando de reinterpretar lo que es el verdadero conocimiento? [1] Y de veras, ellos negaron la resurrección del cuerpo y sin duda alguna fueron elitistas. El problema con este tipo de acercamiento es la dificultad notoria de conciliar todos los datos en esta sola explicación sin necesidad de tomar en cuenta presuposiciones adicionales. De hecho, toda la información que tenemos acerca del gnosticismo viene del siglo 2 d. C. o de tiempo después y es altamente improbable que existiera ya como movimiento en los días de Pablo. [2] Más, los gnósticos llegaron a usar 1 Corintios 2-3 como “prueba” de la existencia de tres clases de seres humanos: el terrenal, el emocional o “síquico” (los cristianos comunes y corrientes) y el espiritual (los gnósticos, quienes podían recibir las verdades supremas). Si Pablo atacaba el gnosticismo en esta carta, o no entendió el sistema y por tanto no logró derrocarlo, o el gnosticismo cambió tanto durante los siguientes cien años que permitió diferencias tan grandes.

Lograremos más si miramos el ambiente histórico para encontrar la manera de explicar las enseñanzas corintias sin recurrir a presuposiciones adicionales, es decir, debemos aplicar la “navaja de Ockham.” La implicación del texto es que el anhelo corintio de un reconocimiento otorgado por la sabiduría en sí (más que por la revelación divina) era la causa de las divisiones. Esto significa que cuando Pablo dice en 1:22 que “los judíos piden señales milagrosas y los gentiles buscan sabiduría,” es el segundo, el camino griego, de sabiduría, no el judío, el que causaba el problema en esa iglesia.

Una de las escuelas filosóficas que contesta mejor los aspectos de 1 Corintios 1-10, 15 es el ESTOICISMO, el cual se conoce por su influencia en el Corinto romano. De hecho, un representante famoso del estoicismo en los días del apóstol Pablo era Séneca, hermano de Galión quien fungía como procónsul de Corinto. Otros del siglo 1 d. C. son Musonio Rufo y Epicteto. Entre las ideas de los estoicos se hallan las siguientes:

  • Un acercamiento racionalista al conocimiento y a la moralidad
  • El ascetismo, una abstinencia estricta de influencias contaminantes (ver 1 Cor 7:1)
  • Una pasión por el autoexamen como instrumento para la vida moral (ver 1 Cor 4:3-4) [3]
  • Indiferencia hacia el matrimonio (ver 1 Cor 7) [4]
  • Un gran interés por vivir de acuerdo con la “naturaleza” (1 Cor 11:14-15)
  • Negación de la resurrección (ver 1 Cor 15:12)
  • La creencia de que el alma sobrevive la muerte pero se absorbe en el universo
  • La expectativa de que el universo será purificado por el fuego (1 Cor 3:13-15) [5]
  • Un dicho: “Todas las cosas pertenecen a los sabios” (1 Cor 3:21b) [6]
  • Una enseñanza: “Un templo…no debe considerarse santo” (1 Cor 3:16-17, 6:19-20) [7]
  • Eslogan: Los estoicos consideraban que el hombre sabio (el filósofo) controlaba el mundo: “Los estoicos enseñan de acuerdo con esto, la realeza, el sacerdocio, la profecía, la legislación, las riquezas, la belleza auténtica, el nacimiento en cuna noble, la libertad, todo esto se le atribuía solamente al hombre sabio.” [8] Esto es un paralelo muy cercano al eslogan de 1 Cor 4:8, donde Pablo se burló de algunos cristianos por ser “saciados, ricos, reyes ya”. Si reinamos sobre nuestra mente, logramos la independencia, y “El universo es cambio; la vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella.” [9]

No estamos diciendo que los corintios se habían convertido al estoicismo, ni que existía una fusión coherente de los dos mundos allí. Más bien, algunos cristianos tomaron ideas de los estoicos y de otras filosofías porque se presentaban a sí mismos como la máxima fuente de la sabiduría para las personas pensativas y con posibilidades de ascender a otra clase social.

No obstante, con todo los corintios no se dividieron por asuntos doctrinales, sino por el prestigio. Entonces Pablo afirmó que su problema era básicamente teológico – las personas que actuaban de ese modo eran bebés, no adultos; eran necios, no sabios; pensaban como el mundo, no desde la perspectiva de la cruz. [10] Más allá de esto, el anhelo por la filosofía tendía, en la práctica cotidiana, a producir predicadores que se hacían propaganda a sí mismos y usaban sus talentos para su propio provecho.

Según el apóstol, aún el mejor filósofo y el más sincero no podía acercarse al discurso de Dios mismo; y este era el evangelio, revelado a la humanidad recientemente, hacía escasos 25 años cuando Jesús fue resucitado y levantado; algunos corintios ignoraban el evangelio básico o lo consideraban básico y elemental. “Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado,” les recuerda Pablo. Hasta el hombre más profundamente intelectual no puede lograr salvación, si no es directamente por medio de la cruz. Y si la cruz es el camino de salvación, entonces, la cruz es suficiente.

Por tanto, propongo que fue esta orientación filosófica, junto con su compañero orgullo, y ningún culto ni sistema herético, lo que constituyó el componente teológico del error corintio.

Gary Shogren

Autor: Gary Shogren

ha sido profesor de Nuevo Testamento por 26 años. Escritor de varios artículos y libros. Actualmente es profesor en el Seminario ESEPA en San José, Costa Rica.


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