La doxología de todas las doxologías

Efesios 1: 3- 6

En todo el Nuevo Testamento no hay ninguna doxología que se pueda comparar como este.  Una doxología es una adoración exquisita de la plena gloria del Dios Trino. La gloria de Dios es la finalidad y la máxima expresión de su deidad, excelencia y la suma de sus atributos. Pablo bajo la inspiración del Espíritu Santo escala el monte Everest espiritual, la mayor de las Himalayas.   Las palabras humanas fallan ante este espectro de la gracia de Dios en plena vista.

 

La Verdad histórica de Efesios

 

Antes de entrar en la exposición y aplicación de Efesios, vale la pena ubicarnos históricamente. Solo de esa manera podemos apreciar la riqueza del texto sagrado.  Todo el consenso de la iglesia primitiva fue que Pablo fue el autor; había visitado a Éfeso en tu tercer viaje misionero y por más de dos años tuvo un ministerio sobresaliente. “Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palaba del Señor Jesús; Y hacía Dios milagros extraordinarios por la mano de Pablo” (Hechos 19:10,11).

 

Parece que la iglesia en Éfeso llegaba a ser como la iglesia madre de Asia. Su influencia alcanzaba las otras iglesias que iban creciendo, quizá bajo el liderazgo de los convertidos de  un pequeño instituto en la casa de Tiranno donde Pablo ministraba. Algunas iglesias eran: Colosas, Esmira, Pérgamo, Tiatira, Sardia Filadelfia, Laodicea y Hierapolis (Apocalipsis 2 ,3). Timoteo sirvió de pastor en Éfeso por algún tiempo según la tradición y Juan el apóstol estuvo  por los 90.

 

Pablo escribió Efesios desde la cárcel o la casa rentada según Hechos 28:30: “Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada . . . predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (61-63 AD).

 

Durante aquellos años Pablo escribió las epístolas carcelarias: Efesios, Colosenses, Filipenses y la carta a Filemón. Pablo escribió Efesios a la iglesia como un patrón de las grandes doctrinas de la gracia de Dios. Fue dirigida a Éfeso, pero posiblemente con órdenes de que se leyese en las demás iglesias (Colosenses 4:13,16). Por lo tanto muchos creen que esta carta llegó a ser una carta que circulaba entre estas.

 

Las dos cartas de Colosenses y Efesios se relacionan íntimamente. En Colosenses hubo varios errores: ascetismo, gnosticismo y judaísmo. Pablo se dirige directamente en contra de aquellos errores con muchos saludos personales a varios obreros  Efesio fue escrito a la vez, pero en forma más doctrinal pero menos personal. Pero el mensaje de Efesios corresponde al del mensaje de Colosenses como el de Romanos corresponde al de Gálatas. En Colosenses el énfasis cae sobre la Dignidad de Cristo como la Cabeza de la Iglesia. Efesios pone el énfasis en la Dignidad  de  la Cuerpo de Cristo la Cabeza.[1]

 

La Salutación de la epístola   los elementos básicos de la gracia de Dios

 

Después de una breve salutación llena de  las verdades del evangelio escribe: “Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso; Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Efesios 1:1,2).  No debemos tomar por dada la salutación como si fuese una mera costumbre. Pablo así se identifica como nada menos de ser el embajador de Cristo, digno por participar en la voluntad de Dios.

 

Además  se dirige a los santificados o los apartados a Dios como los escogidos y fieles en Cristo. Esta pequeña frase de estar “en Cristo” es fácil no tomar en cuenta. Sin embargo, esa frase o su equivalente ocurre 35 veces; Así es la clave de toda la epístola; nos abre de par en par la enseñanza más profunda, nuestra unión en Cristo. Todo gira alrededor de esta gloriosa verdad.

 

Al decir gracia y paz podemos relegarlas a un común y corriente saludo. Sin embargo, Pablo invertirá en estas dos virtudes la plena expresión de la maravillosa gracia de Dios manifestada en la Cruz de Cristo como la firme base de nuestra justificación ante del Juez Santo.  Además  la gracia resulta en nuestra muerte en unión con Cristo. La muerte de Jesús tiene doble fila: Cristo por nosotros, nuestro substituto, pero también nuestra muerte, los co crucificados en unión con nuestro representante.

 

De esa gracia fluyen las bendiciones múltiples de la paz para con Dios: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). Es una posición irrevocable y final   Pero hay otra dimensión a nivel de nuestro andar. “La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará  vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7). Es nuestra condición victoriosa en todo momento en Cristo.

 

Muy lejos de ser un salutación común y corriente, Pablo llena esta frase de la maravilla del Mensaje de la Cruz, siempre su carga y su corona.  Toda la gracia y paz de Dios emanan de esa muerte vicaria y representativa.

 

La Doxología encierra el Gran Designio del Dios Trino

 

Pablo de golpe irrumpe la doxología – un “logos” o exposición de la óptima gloria de Dios – con las palabras: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.”  Generalmente es el mayor que bendice al menor, pero el salmista tantas  veces bendice al mayor, una expresión de adoración y suprema felicidad espiritual.

 

Dios dejó subir a Moisés a “la cumbre de Pisga . . . y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan  . . . y murió allí Moisés siervo de Jehová . . . y le enterró en el valle” (Deuteronomio 34: 1,5,6).  ¡Qué diferente! Pablo sube a la cumbre del Calvario y en Efesios nos muestra la herencia de nuestra Tierra Prometida, hechos miembros del Cuerpo de Cristo, la Iglesia.

 

El Enfoque de la doxología    Dios Padre   Efesio 1: 1- 6

 

Pablo ahora se lanza a exponer el Gran Designo de la Trinidad. En una sola y larga oración desde versículo 3 hasta versículo 14, el Espíritu Santo inspira a Pablo a dar el espectro de la gloria de Dios en lograr glorificarse a través de la Cruz en la culminación de los eternos propósitos divinos! Qué maravilla trascendental!

 

Dios Trino dio el primer paso en los concilios eternos pasados: nos bendijo – su iniciativa de su amor en bendecir; con toda bendición – la plenitud magnífica de su gracia; espiritual – la calidad eterna de su gracia; en lugares celestiales – en la misma presencia de glorioso ser; en Cristo – el centro y la circunferencia del Dios hombre. Nuestra pobre mente no puede captar las dimensiones de este acto de puro amor santo. Para el creyente así Dios extendió su gracia infinita, ya disponible en su plenitud (v.3a)

 

El hilo de la soberana elección correrá a través de toda esta doxología. No puede haber nunca lugar para nuestra aportación. Por tal razón el cántico eterno será: “Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua, y pueblo y nación” (Apocalipsis 5: 9).

 

Esta gracia divina tomó forma según su escogimiento soberano de nosotros en Cristo. Una vez más todo gira alrededor del Dios hombre. Dios nos marcó aparte por antes de la fundación del mundo – eliminado una vez por todas cualquier reclamo de mérito o valor en nosotros. Ahora viene  la razón explícita de  la elección soberana.  Otra vez en el aoristo o tiempo pasado dice:

“para que fuésemos santos y sin mancha delante de él (v.4).

 

Toma nota de que nada menos que nuestra santificación satisface la voluntad de Dios. Toda provisión ya se ha hecho. La doxología parte de  la muerte vicaria y representativa de nuestro Señor.  No queda satisfecho Dios con el perdón de los pecados ni el pasaporte al cielo sino más bien la muerte de su amado Hijo no tan solamente quitó los pecados sino también juzgó de una vez la naturaleza pecaminosa para que nuestra herencia en Cristo nos garantizara tal aceptación como hijos adoptados. Esta razón no solo tiene una realización futura sino también actual. Somos miembros ahora de su Cuerpo en plena unión.

 

Continúa Pablo subrayando “Para ser adoptados hijos por medio de  Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” (v.5) Veremos este énfasis a través del resto de la doxología. Dios reitera vez tras vez  que él es el Alfa y la Omega, el principio y el fin. No tiene rival o quien se oponga. Otra vez recalca el afecto de su voluntad. Con amor infinito pero amor puro salvará al “impío que cree””. Dios en su soberanía pone solo la única condición de creer, recibir lo cual no da motivo nunca de jactarse el perdonado.

 

Finaliza esta primera sección con la razón sobresaliente “para la alabanza de la gloria de su gracia” (v.6a). Esta frase será repetida tres veces (vv. 6, 12,14) cerrando con broche de oro las tres secciones atribuidas de las tres personas de la Trinidad.

 

La elección divina   el punto de partida de la obra de gracia

 

Los teólogos han batallado mucho sobre esta doctrina bíblica. Lo interesante es que la Biblia no toma el tiempo de definirla a la satisfacción nuestra. La declara tal como es. Dios reserva a sí mismo el derecho de no revelar la base sobre la cual nos escogió. Solo nos dice “en amor nos escogió”. La elección es la prerrogativa de nuestro Dios infinito. Nosotros los finitos no podemos captar sus dimensiones de su amor y sabiduría.  Nos toca más bien humillarnos y aceptar la sabiduría de nuestro Dios. Pero en la Biblia la elección no dejar por un momento que Dios sea arbitrario, caprichoso o fatalista. La elección no es el determinismo impersonal.

 

Pablo en una sola frase la presenta como lo es. “en amor habiéndonos predestinado – (definir y decidir de antemano) para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo” (v. 5).  ¿Cómo podemos cuestionar o dudar el amor de Dios? “Nosotros le amamos a él, porque él nos amo primero”(1 Juan 4:19).

 

Debemos tomar muy en cuenta que su amor es santo, sacrosanto. Dios nos escogió en base de lo que él mismo ya iba a hacer a través de su amado hijo en ponerlo como la propiciación por nuestros pecados (Romanos 3:25).  Dios mismo había pagado el precio incalculable de enviar a su “Hijo en semejanza de carne de pecado  a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Romanos 8:3).

 

En contraste Dios nunca propuso salvar al diablo y sus ángeles Jesús había dicho más bien “El fuego eterno preparado parar el diablo y sus ángeles” (Mateo 25: 41). Pedro dice que están reservados “al juicio” (2 Pedro 2:4). El pecado original brotó en Lucero siendo querubín, no hecho a la imagen de Dios. No había la manera de  salvar a un ángel caída. La paga del pecado es muerte.

 

Adán y Eva fueron creados como seres humanos, hechos a la imagen de Dios. Fueron creados para ser virreyes sobre la creación; fueron tentados y, claro, cayeron, pero Dios había preparado ya la manera de salvarlos, haciendo a su amado hijo el Dios-hombre, creados ellos por Dios a su imagen. “Porque no socorrió (echó mano de) a los ángeles, sino socorrió a la descendencia de Abraham Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo” (Hebreos 2:16,17).

 

La doctrina de la elección es una bendita doctrina para el creyente. Solo el creyente puede comprender  con la debida profundidad de gratitud esta gloriosa verdad. Es el amor de Dios personificado en el plan de la salvación elaborado por el Dios Trino a favor nuestro. Cuando consideramos lo inútil, lo inmerecido que es el “impío que cree”, podemos entrar en este santuario del amor de Dios.

 

Nos resta a continuación el enfoque del Hijo y del Espíritu Santo  para completar la maravilla de  esta doxología por excelencia.

 

Tuyo en el Mensaje de la Cruz,

G. Ernesto Johnson



[1] A. T. Robertson, Word Pictures in the New Testament, Vol.1V, Epistles of Paul (Nashville:Broadman Press), 1931, p. 515.

Gordon Johnson

Autor: Gordon Johnson

es reconocido en América latina como conferencista. Ha servido como profesor en el Seminario Bíblico Rio Grande, Texas desde 1954, siendo presidente de la institución por muchos años también. Tiene diversos títulos entre los cuales recibió un Masters en Estudios Latinoamericanos y un doctorado en Misionología.


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