Si a uno le preguntan, dónde se menciona a Isaac por primera vez en la Biblia, diría que en Génesis 17:19: Abraham tendrá un hijo y le pondrá por nombre Isaac (hebreo: yitshaq). Eso es cierto, pero la razón del nombre no se explica hasta Gen 21. Si miramos con cuidado encontraremos que “Isaac” aparece antes del v.19 y varias veces en los capítulos 17–21. Empecemos por el final y después regresamos al principio.

Gn 21:6 explica la razón del nombre: “dijo Sara, Dios me ha hecho reír; todo el que lo escuche se reirá (hebreo: yitshaq) conmigo.” Es decir, se reirá el que oiga cómo Dios me ha hecho reír al darme un hijo en la vejez. Sabiendo ya que el nombre Isaac viene de la raíz hebrea [tshaq] que significa reírse, es más fácil ver cómo los capítulos 17–21 contienen el tema de Isaac y la risa.

La primera persona en reírse en la Biblia es Abraham. En Gn 17:17 la reacción de Abraham cuando Dios le promete que van a tener un hijo es la risa (vayyitshaq). Y no era para menos. ¿Y cuál dice Sara que es la explicación del nombre? Entonces, el nombre de Isaac comienza a sonar dos versículos antes que se anuncie el nombre y varios capítulos antes de que se lo pongan. Tenemos aquí una promesa que produce risa. La gente se está riendo desde antes que Isaac nazca.

En Gn 18, Sara escucha la promesa y, al igual que Abraham, se ríe (vatitshaq). Pero al ser confrontada con su risa, no lo admite. En Abraham y Sara está tal vez la metáfora de futuros lectores a quienes les parecerán cómicas las promesas de Dios (por increíbles), pero no pueden admitirlo. Sara misma después afirma que quienes oigan de su historia se reirán con ella (o de ella). Gen 19 relata la destrucción de Sodoma y Gomorra. Parece que el tema de la promesa se ha abandonado, pero la esencia del nombre de Isaac sigue allí. Gen 19:14 dice “Y salió Lot y habló a sus yernos que iban a casarse con sus hijas, y dijo: Levantaos, salid de este lugar porque el Señor destruirá la ciudad. Pero a sus yernos les pareció que bromeaba” (kimtsaheq). En Gen 21 está por fin la explicación que hemos mencionado. Pero en ese mismo capítulo (v. 9) Ismael hace algo que a Sara no le gusta: Ismael se burlaba (metsaheq). Y aquí está otra vez el mismo verbo del nombre de la risa, Isaac. Sucede en su gran fiesta de destete. Más adelante (Gen 26:8), Isaac también dice que Rebeca es su hermana, y Abimelec lo descubre cuando nota que Isaac “acaricia” (tsahaq) a Rebeca. Continúa apareciendo el verbo de la risa. El nombre de Isaac, pues, no sólo se anticipa antes de su nacimiento, sino que continúa después de éste.

Hubo otro anciano en la Biblia (Lc 1) que recibió una promesa similar a la de Abraham, mujer estéril y ambos de edad avanzada ¡pero no pudo reírse porque quedó mudo! Zacarías y Abraham, hombres de fe, recibieron promesas más allá de su alcance mental y reaccionaron como simples humanos, con incredulidad. Sin embargo, esta incredulidad no fue capaz de ponerle freno a los planes de Dios y se impuso la gracia. Es la historia de la fe y la falta de fe. Abraham y Sara tienen fe, pero son humanos. Dios tiene que abrirse camino entre la fe y la falta de ésta. Si las promesas de Dios estuvieran condicionadas totalmente a la fragilidad humana, difícilmente se cumplirían; no habría Isaac ni Juan. Abraham, Sara y Zacarías son tres ejemplos de esta realidad.

Uno de los nombres que se le ha dado a esta forma de narrar es “palabra guía.” Cp. Yairah Amit, “Progression as a Rhetorical Device in Biblical Literature,” Journal for the Study of the Old Testament 28, no. 1 (2003).
La raíz hebrea tshaq tiene otras acepciones; también se traduce como “jugar”, “acariciar”, “bromear” o “divertirse” (Gn 19:14; 26:8; 39:14, 17; Ex 32:6; Jue 16:25).
Quienes ven los libros del AT como unidades literarias completas han sacado a la luz algunas de las falencias de la Hipótesis Documental. Por ejemplo, se afirma que la fuente E se caracteriza por expresar emociones, mientras que J no lo hace. Whybray ha observado que en Gen. 18:9–15 (supuestamente J), Sara primero se ríe y luego miente motivada por el temor. Estas acciones, dice Whybray, “no parecen ser menos cargadas de emoción que el realto de la desesperanza de Hagar en E cuando estaba abandonada con su hijo en el desierto (Gen. 21:14-16).” Véase R. N. Whybray, The Making of the Pentateuch: A Methodological Study, Jsotsup 53 (Sheffield: Sheffield, 1987), 58. Whybray no está defendiendo la autoría de Moisés del Pentatéuco, sino la dificultad de defender “fuentes” a partir del estilo.
Joel S. Kaminsky, “Humor and the Theology of Hope: Isaac as a Humorous Figure,” Interpretation 54, no. 4 (2000).
Cp. Babyloniño de la calle y después inventaron que había sido hijo de Sara.
Otros datos adicionales tal vez servirán a los escépticos. De las 12 veces que la raíz aparece como verbo en toda la Biblia hebrea (es decir, no como el sustantivo Isaac), 10 están en Génesis; 8 de éstas entre los capítulos 17 a 26. La última vez que la raíz aparece en Génesis es cuando la mujer de Potifar, después de fracasar en su intento de seducir a José, dice que José vino a “burlarse de mí” (tsahaq., Gn 39:14, 17). Bien podría traducirse que quiso sobrepasarse con ella o que quiso acariciarla. Es exactamente la misma forma verbal que se usa en la historia donde Abimelec se queja al ver que Isaac “acaricia” a su mujer. Autores como Kaminsky llevan el tema del humor en Isaac por el resto de su vida. Es decir, lo humorístico no está solamente en la risa de Abraham y Sara, sino que sigue con Isaac mismo.

Milton Acosta

Autor: Milton Acosta

Profesor de Antiguo Testamento en la Fundación Universitaria Seminario Bíblico de Colombia (www.unisbc.edu.co); Editor de Antiguo Testamento para el Comentario Bíblico Contemporáneo; M.A. Wheaton College Graduate School– Ph.D. Trinity Evangelical Divinity School (Antiguo Testamento).


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