Se acabó el tiempo de las excusas. Se terminó la hora de la indefinición. Nuestro mundo “se cae a pedazos” y el Señor nos llama a asumir nuestra responsabilidad como hijos e hijas de Él. La transformación de nuestra realidad precisa, de manera alarmante e imperiosa, una auténtica revolución espiritual. Y usted es parte. Yo soy parte. Aquellos que confesamos a Jesús como Rey no podemos “mirar para otro costado”. Debemos decir, a viva voz, “¡Ahora Jesucristo!”

Honestidad Total

Si queremos ser parte de esta revolución, debemos comenzar por la honestidad. Verse a usted mismo como hombre, a usted misma como mujer, tal como es. Sin las “máscaras” que solemos emplear para retocar nuestra apariencia. El Señor quiere utilizarle tal como es y transformarle de acuerdo a Su voluntad. El punto de partida es que establezcamos un encuentro “a cara descubierta” con Él.

Esto se logra a solas con nuestro Padre Celestial, en oración y meditación de Su Palabra (Mat. 6.6). Abrimos nuestro corazón, expresamos nuestros pensamientos, clamamos por perdón si es necesario. ¡Vaya que puede doler! Pero es condición determinante si queremos ser personas utilizadas por Dios en la transformación de nuestra generación.

Amor Sincero

Los sistemas que fabricamos pueden llegar a ser verdaderos “árboles” que nos impidan “ver el bosque”. ¿Cultivamos la pasión del Señor por la gente que todavía no lo conoce? Fíjese que no pregunto si estamos haciendo algo o si somos parte de un proyecto en nuestra iglesia local (hechos que son correctos y ocupan su lugar de importancia). Le escribo a usted como persona individual que siente, piensa, ama y sueña. Me dirijo a usted como alguien que un día llegó al Señor por la acción responsable de otro ser humano, un cristiano cuya pasión por Cristo lo llevó a hablarle de Su amor.

¿Comprende? ¿Se da cuenta hacia dónde voy? Nuestro mundo no será cambiado, ni siquiera “tocado”, por meras palabras, estrategias y “cartulinas de colores”. Todo será “hueco” si detrás de esas acciones no hay mujeres y hombres que aman a su prójimo con el amor del Señor, un amor que está dispuesto a pagar el precio de soportar la burla, a perseverar en oración y a hacer todo lo necesario con tal que las personas conozcan a Cristo como Señor y Salvador (2 Cor. 12.15).

Compromiso Serio

Conozco al Señor desde que era un niño, y le sirvo desde mi adolescencia. Le aseguro que en el camino me encontré de todo. Pero lo que no deja de conmoverme es comprobar que en distintas partes del mundo los cristianos estamos despertando a la vigencia del llamado del Señor (Esdras 1.5).

Hace algún tiempo visité un país en donde la juventud de las iglesias estaba dando pasos serios de madurez en la unidad. Mientras gran parte de la generación que la precede permanecía distraída discutiendo acerca de diferencias denominacionales, los adolescentes y los jóvenes de diversas extracciones evangélicas se reunían mensualmente para interceder por su ciudad.

¿Qué hay de nosotros? Con tristeza y sinceridad debemos admitir que muchas veces predicamos sobre grandes verdades espirituales, pero vivimos escondidos en nuestros ghettos religiosos. Repetimos excelentes frases, pero pensamos como si no conociéramos a Cristo. Hablamos de lo que debería hacerse para cambiar el mundo, pero a la hora de la verdad son pocos los que “ponen la mano en el arado” en el camino hacia esa revolución.

¡Vamos! Llegó el momento de “soltar las amarras” y lanzarnos “mar adentro”. ¡Es el Señor el que te llama!

¡Ahora Jesucristo!

Años atrás, las congregaciones de cierta ciudad se unieron para evangelizar su tierra. Se abocaron a los preparativos, invitaron a un predicador, reunieron los fondos económicos necesarios y desarrollaron un evento cuya convocatoria fue inédita. El lema de su proclamación era: “¡Ahora Jesucristo!”

No tengo dudas de que usted también es de aquellos y de aquellas que anhelan ver la transformación espiritual de nuestra generación. ¡Ahora es el momento de la decisión!

Estoy hablando de ir más allá, de tener agallas y valentía para asumir que en nuestra realidad podemos llegar a ser instrumentos útiles en las manos de Dios.

La gente está cansada de sonrisas falsas y frases de salón. Nuestro pueblo precisa algo más que ser considerado como mercancía religiosa. ¡Hay una profunda sed de realidad espiritual!

Y esta experiencia no es otra cosa que la vida de Jesucristo en nosotros (Gál. 2.20). Sí, aunque a los oídos de aquellos que llevamos toda una vida recibiendo enseñanzas evangélicas pueda parecernos una simpleza. ¡La vivencia de la realidad del Cristo crucificado y resucitado es la mayor necesidad de nuestro tiempo!

Por todo esto, ¡lancémonos a vivir una vida a pleno con Dios! Basta de transitar su vida cristiana como una persona mediocre. Levante sus ojos, piense de manera clara, busque ayuda, practique la sinceridad, realice la autocrítica pertinente, vuelva a soñar que un país distinto es posible si todos nos volvemos a Dios, abandone los métodos tímidos y desarrolle, en la sabiduría del Señor, mucho más que estrategias de marketing religioso.

¡Llegó la hora de la honestidad total, del amor sincero y del compromiso serio!

Dios nos dice hoy: -“Yo soy quien te manda que tengas valor y firmeza. No tengas miedo ni te desanimes porque yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas”. (Josué 1.9, DHH).

Llegó el momento de gritar a viva voz, con nuestras gargantas y nuestros estilos de vida: “¡Ahora Jesucristo!”

Juntos por los senderos del pensamiento y la espiritualidad, le saluda fraternalmente su amigo y hermano,

CRISTIAN FRANCO
Buenos Aires, Argentina

Cristian Franco

Autor: Cristian Franco

Nacido en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), Cristian Franco es un evangelista que sirve al Señor desde su adolescencia. A través de los años, sus estudios en Comunicación y en Teología le han brindado elementos de preparación útiles a la hora de predicar el mensaje del Evangelio, acompañando su vocación con un fuerte énfasis solidario en relación a la acción social.

Desde 2004 Cristian Franco es evangelista asociado del Dr. Palau, integrando el equipo de la Alianza de la Próxima Generación. Ha tenido la oportunidad de ser columnista y publicar sus creaciones en distintos medios de prensa. Es autor del libro “¡Respira! Aliento fresco para tu espíritu”. Desde diciembre de 2007 integra oficialmente el Consejo Directivo de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA). Cristian y su esposa son miembros activos de la “Iglesia Jesús 100 % Vida” en la Ciudad de Buenos Aires. Además sirve como miembro del Equipo Nacional Argentino de “La Bolsa del Samaritano”. Su mayor pasión es desarrollar todo lo necesario para ayudar a que personas de toda edad, nacionalidad, cultura y situación económica puedan conocer el amor de Dios expresado a través de Jesucristo.


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