Qué seria de mayor impacto y como puedo contribuir a su crecimiento:

¿Aprender a predicar mejor? ¿Enseñar la Palabra con mejor efectividad? ¿Guiar a la congregación en forma organizada y efectiva? ¿Enseñar y modelar el evangelismo como un estilo de vida? ¿Usar la música en la alabanza para satisfacer al incrédulo, así como al creyente? ¿Desarrollar un programa misionero y evangelístico mundial? ¿Movilizar a la congregación en la oración?

Tal vez me dirá, hermano Sotelo, todo eso es importante y lo acepto. ¿Pero cual sería la prioridad? ¿Dónde pondría usted su mayor esfuerzo?

Había usted pensado quien es el ser más interesado en la oración, aparte de Dios. ¿Quién se toma más en serio la oración del hijo de Dios, aparte de Padre?

¿Cuándo oramos, llegan nuestras oraciones al infierno también o no más al cielo? ¿Nos reconocen los demonios cuando elevamos nuestras oraciones al Padre? A Pablo lo conocían (Hechos 19:15)

El Padre nos conoce, porque Su Espíritu nos engendró. ¿Pero hay temblor en el infierno cuando oramos? ¿Tiemblan los demonios cuando estamos en comunión con el Padre celestial?

Plática y predicación religiosa nunca ha impresionado ni intimidado al enemigo de nuestras almas.

La oración no es un don especial. No es una especialidad en la lista de los dones del Espíritu. Pablo nos exhorta, “Orad sin cesar” Es un estilo de vida, así como el evangelismo (Efesios 6:18) Algunos somos buenos para edificar, predicar, enseñar y organizar, en ocasiones somos tremendos en la movilización al trabajo.

La oración es como el oxígeno en nuestras vidas, sin el no hay vida. “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna” (Judas 20-21)

Cuando hablamos de la invitación de la Cruz, donde el terreno es neutral, es para todo aquel que viene. Así es la oración, no es para un grupo de soldados fieles, es para todo el escuadrón, incluyendo a los oficiales. La oración es para el recién convertido, como para el anciano y veterano en la viña del Señor. La oración es como el código numérico que entramos en la maquina de ATM. Si es el correcto, hay respuesta. Se abre la cuenta, se dispensa el dinero. Dios dispensa Su gracia y bendición. Aquí es donde yo he fallado por 54 años. He enseñado a edificar, a dar generosamente. He enseñado, bueno creo que tengo el don de Dios para enseñar. He guiado y edificado congregaciones por la gracia de Dios. Pero nunca tomé el tiempo para encender el deseo y fuego de la oración personal o en la iglesia.

Considere cuanto tiempo gastamos en oración en el templo cuando asistimos. Una oración para iniciar, una para recibir las ofrendas, muy pocos pastores toman tiempo en una oración pastoral. Y terminamos el culto con una oración. Pero sí gastamos 10 o 15 minutos en anuncios, 10 o 15 minutos en saludarnos, en dar la bienvenida, etc. Pero no mucho tiempo en comunión con el Padre.

Los templos evangélicos en Rusia se llaman, “Casa de Oración” El Señor Jesús dice: “¿No está escrito; Mi casa será llamada casa de oración, para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones” (Marcos 11:17) ¿No estaremos robando el tiempo a Dios durante nuestros cultos de alabanza y adoración? ¿Si El llegará en forma física a una de nuestras reuniones, nos encontraría igual que a los religiosos de Su tiempo? (Bautistas hipócritas) Recuerde, El es la audiencia.

Considere invitar a sus oficiales y consiervos a la obra, a venir una hora antes del culto, y orar en cada línea de sillas o bancas en el templo. Pida por aquellos que ocuparan ese lugar durante el culto. Ore al Padre para que el Espíritu Santo se manifieste poderosamente a esos adoradores. Muévase de allí, a la plataforma o área del pulpito y pida por el pastor o el predicador del día. Ore por los que guiarán en alabanza, aun por los instrumentos que serán usados, porque pueden fallar. Pida por los maestros de la escuela bíblica, para que usen bien la Palabra de verdad. Oren en general antes de la primera invocación congregacional, para que este día venga Dios al culto con poder transformador.

La oración como el evangelismo, no tanto se enseña, sino que más bien se capta. Carlos Spurgeon decía: “Prefiero enseñar a un cristiano a orar, que a 10 predicadores a predicar” También dijo: “Si oras bien predicarás bien”.

Cuando venga el aire fresco de los cielos, vendrá el fuego consumidor del Espíritu. (1 de Reyes 18:30-39 y Hechos 2:1-4; 4:31-33) Los discípulos le pidieron al Señor, no como predicar o enseñar, sino: “Señor enséñanos a orar.” ¡OH Señor, te ruego que el 2010, tu pueblo aprenda a orar!

Daniel Sotelo

Autor: Daniel Sotelo

Nacido en Guadalajara, Jalisco, emigró a los Estados Unidos en 1950. Estudio en California Baptist University y en el Golden Gate Baptist Tehological Seminary, obteniendo su bachillerato y fue recientemente honrado con un doctorado. Desde 1954 ha sido pastor en 4 iglesias y ha servido como moderador en tres Asociaciones bautistas en diferentes áreas de California. Ha sido presidente del Compañerismo Bautista Nacional y de California, además de servir como Vice-presidente de la Convención Bautista de California. Ha viajado y predicado en 55 países.


Etiquetas:


No te lo pierdas

Recibe lo último en noticias, contenido, y más de Ayuda pastoral —¡inscríbete hoy!