La tradición cristiana nos cuenta que fue San Francisco de Asís quien primero hizo “el pasito” como decoración para recordar la historia navideña. En nuestro hogar tenemos varios pasitos que colocamos en diferentes mesitas. Más que decoración, usamos “el pasito” para que nos cuente la historia del significado de la navidad.

“El pasito” nos cuenta de la encarnación de Cristo: Dios hecho ser humano que vino a co-habitar entre nosotros. Es decir, tenemos un Dios que se acerco tanto que vino a vivir entre nosotros. Ese es el evangelio, las Buenas Nuevas, el reino de Dios en la persona de Cristo vino a manifestarse y lo hizo con valores opuestos a los del mundo. Si prestamos atención cercana al “pasito” y sus personajes podríamos notar que reta a la iglesia a hacer misión en el mundo, y también reta al mundo con los valores del Reino. En otras palabras, la historia “del pasito” es subversiva.

Primero, en “el pasito” encontramos al buey y la mula (entre otros animales). Esos animales nos recuerdan donde nació Cristo. Nuestro Salvador no nació en un granero tipo Europeo al aire libre, sino en una cueva oscura, húmeda y mal oliente. Estos animales nos recuerdan que Cristo nació rodeado de su creación. El mensaje del evangelio no es solo personal, sino también cósmico. Es el mensaje que habla de una restauración y reconciliación de toda la creación. Las Buenas Nuevas del Reino son también para toda la creación, no solamente para los humanos. Esos seres que pensábamos están fuera del Reino, pueden estar más cerca de lo que creemos.

Segundo, en “el pasito” encontramos a los tres reyes magos. Históricamente hablando, estos no llegaron sino tal vez cuando el niño Jesús ya podía caminar. Pero la presencia de estos magos astrólogos es muy extraña. Eran ricos, con prestigio e influencia, pero paganos. ¿Qué hacen estos paganos, posiblemente Zoroastras del Oriente, visitando a Jesús? ¡Eran Gentiles impuros, e idolatras! Lo interesante es que Lucas los presenta como los primeros Gentiles buscando a Dios, y Dios los acepta. Sus regalos, dignos para un Rey, hicieron luego posible financiar que la sagrada familia pudiera huir como refugiada a Egipto. Estos reyes magos nos recuerdan que esos extranjeros, gentes de otras religiones, pueden ser aceptados al Reino por medio de Cristo. Toda barrera religiosa y cultural que los humanos construimos para separarnos (i.e., separar lo puro de lo impuro) en el Reino se desquebraja. Aquellos que pensábamos están fuera del Reino, pueden estar más cerca de lo que creemos.

Tercero, tenemos a los pastores. Históricamente hablando, esto nos indica que posiblemente el nacimiento de Jesús tuvo que tener lugar en la primavera (no en frio del invierno) pues los pastores estaban al aire libre en los campos. Pero la presencia de estos pastorcillos no es tan romántica como nos lo imaginamos. En los tiempos de Jesús ser un pastor de ovejas era un trabajo sucio y denigrante. Los pastores de ovejas, en aquel entonces, eran considerados deshonestos. ¿Por qué? Bueno, algunas veces se llevaban a las ovejas a terrenos ajenos, traficaban la leche y los cabritos, robándole así a los dueños de las ovejas. Para los maestros de la ley, el ser un pastor de ovejas, era la ocupación muy desacreditada. En pocas palabras, el ser un pastor de ovejas era ser sinónimo de ladrón, estafador y mentiroso. No podría haber mayor contradicción que llamarse “un buen pastor.” ¡Así que cuando el pasito nos presenta a pastores trayendo ovejitas al hombro para regalarle al niñito, ahora sabemos que estaban regalando algo que no les pertenecía! Lo increíble es que estos estafadores son visitados por los ángeles, y son invitados a visitar al niño. Aquellos que pensábamos fuera del Reino, pueden estar más cerca de lo que creemos.

Tal y como podemos ver, “el pasito” es un símbolo que nos ayuda a contar la historia de la navidad. No es históricamente correcto, pero si es bíblicamente preciso. “El pasito” reta a la iglesia de hoy a pensar dos veces en aquellos a quienes consideramos indignos, pues pueden ser más dignos que nosotros en el Reino de Cristo. ¡Pregúntese! ¿Por qué los ángeles no invitaron a los maestros de la ley, a los sacerdotes, y a los políticos o ricos de la época? ¿Por qué invitaron a los más rechazados y cuestionados de la sociedad? El Reino de Dios es una invitación a acercarnos a Cristo. Es un Reino para los humildes de corazón, no para los orgullosos espirituales.

Cada vez de diga “feliz navidad,” recuerde: la navidad es una historia que este mundo no puede entender pues está llena de contradicciones y dudas. Es una historia que los religiosos no pueden entender pues está llena de aceptación, de gracia, y de apertura. No es una historia como nos la imaginamos, pues no refleja los valores de este mundo. Aquellos que pensábamos fuera del Reino, pueden estar más cerca de lo que creemos. Así que, ¡Feliz navidad!

Osías Segura

Autor: Osías Segura

Profesor adjunto en Fuller Theological Seminary



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