Respuestas de diversos pastores y líderes:

Pastor Edwin  Gonzales

Lo primero es que debemos examinar los ejemplos de donaciones y ofrendas en el Nuevo Testamento.  I Co 16:1-2 y 2 Co 8 y 9 hablan de donaciones para Jerusalén.  Filipenses fue escrita en gratitud a la ofrenda enviada por los Macedonios a Pablo en Roma Fil 4:18.  En 3 Juan 7 el apóstol alude a los predicadores itinerantes de su época que no recibieron ofrendas de los Gentiles.  Pablo pidió a los Romanos ser “encaminado” (ayudado materialmente) para su viaje a España 15:24, 1 Timoteo 5:17 ordena el “doble salario” para los ancianos que gobiernan bien y Gal 6:6 ordena que los que son instruidos en la Palabra hagan participes de beneficios materiales a los que les instruyen.  En I Co 9:6 Pablo implica que los Corintos pagaban un estipendio a varios obreros del Evangelio

Qué podemos deducir de estos pasajes?

  1. Qué proporcional a lo que tenemos, con alegría, dándonos a nosotros mismos primero a Dios, y sembrando generosamente debemos:  a) “recordar a los pobres” Gal 2:10 b) compartir nuestras posesiones Heb 13;16 y c) no afrentar al pobre Stg 2:5-ff
  2. Manteniendo la proporcionalidad, gozo y generosidad debemos sostener a los que nos instruyen Gal 6:6, ayudar a los ministerios de benevolencia en la iglesia I Tim 5:16 y apoyar la obra misionera en general Rom 15:24, 3 Juan 7
  3. Nos parecer que la prioridad de nuestras ofrendas debe empezar con nuestra iglesia local
  4. Nos parece también, que nuestra generosidad no se debe limitar solo a la iglesia local, sino también a:

a)     Nuestros familiares cercanos (especialmente padres y viudas) I Tim 5:4

b)     Los hermanos en necesidad Ga 6:9-10

c)     Los pobres en general  Sal 37:26, Prov 19:17


David Ford

En el mundo del Nuevo Testamento no existían organizaciones misioneras ni instituciones caritativas aparte de la iglesia local. Pero hay unos principios evidentes sobre la cuestión de a quien es legítimo ofrendar.

·         Generalmente entregamos nuestras ofrendas a la iglesia local. Por supuesto, esta era la costumbre en la iglesia primitiva: “El primer día de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde algún dinero conforme a sus ingresos.” (1 Cor. 16:2) cp. Hech. 2:45.

·         Los líderes de la iglesia local son responsables de la distribución de fondos. Leemos que los ancianos y los diáconos colaboraron con fondos para obras caritativas o a misioneros: “Según los recursos de cada cual, enviaría ayuda a los hermanos que vivían en Judea. Así lo hicieron mandando su ofrenda a los ancianos por medio de Bernabé y de Saulo” (Hech. 11:29-30) cp 2 Cor. 9:5, Hech. 6:1-4.

·         A veces es legítimo dar personalmente para las necesidades de alguien. Jesús mismo recibió el apoyo de unas mujeres para sus necesidades. Lucas dice que estas los “ayudaban con sus propios recursos” (Luc. 8:2-3).   Mateo explica que las hermanas que acompañaron a Jesús hasta la muerte fueron los que lo seguían “para servirle” (Mat. 27:55). Pablo también aceptó sustento de los hermanos de Macedonia (2 Cor. 11:9).

·         Decidimos a quien ofrendamos según nuestra fe. La decisión de donar a la iglesia local o a un misionero, o a una entidad paraeclesial, es una acción tomada según nuestra convicción personal. Como dice Pablo: “Y todo lo que no se hace por convicción es pecado” (Rom. 14:23), y también, “ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor. 10:31).

David E C Ford

Online Editor | International Missions Board

Free Church of Scotland, The Mound,  Edinburgh EH1 2LS

0141 578 6748 | david@recursosteologicos.org | www.recursosteologicos.org


Elías Rodriguez

  1. Las misiones son parte integral de la iglesia. Mateo 10:5-15 nos da el reporte de los doce discípulos cuando salieron a su primer viaje misionero. Una de las instrucciones que Jesús les dio fue que no tomaran oro, ni plata, ni cobre, ni alforja, ni túnicas, ni calzado, ni bordón, porque el obrero es digno de su salario. Jesús quería que sus discípulos aprendieran primero que nada a depender de él y que aquellos que eran ministrados en cambio, suplieran sus necesidades.
  2. La iglesia debe responder por los misioneros. Aquellos hermanos que son enviados al campo misionero, deben ser respaldados por la iglesia. Hoy día hay agencias misioneras respetables que son responsables por hombres y mujeres en diferentes partes del mundo. Para considerar donaciones, debemos estar seguros de la veracidad de la labor que están realizando. Es muy importante canalizar las donaciones a través de las agencias misioneras. Aunque parezca radical, la práctica de entregar ofrendas a los misioneros que nos visitan (sobretodo en USA), es contraria a la ley, ya que usualmente los misioneros vienen con visa de turistas y no de trabajo.
  3. Las organizaciones caritativas, deben de someterse al escrutinio antes de desembolsar fondos. Hay que asegurarse de que estén incorporadas debidamente, con su 501 (c) (3), que es el número que les otorga el gobierno a las instituciones sin fines de lucro, y que tengan un buen sistema de rendir cuentas.
  4. Las iglesias locales deben envolverse en las misiones y con organizaciones caritativas. No debemos olvidar que la iglesia es un cuerpo. El apóstol Pablo se preocupó por colectar una ofrenda para los santos de Jerusalén, en las iglesia de Galacia y de Corinto (1 Cor. 16:-14 y 2 Cor. 8). Creo que es importante que cada iglesia local tenga dentro de su presupuesto anual una parte especial dedicada a sostener misioneros e instituciones de ayuda al prójimo (Mateo 25:31-46).


Guillermo Powell

Las instrucciones para la iglesia en cuanto a las ofrendas son bastante abiertas a diferencia de las instrucciones en el AT para el pueblo judío. Siempre combinamos la enseñanza antiguotestamentaria y las exigencias del judaísmo en cuanto al diezmo con los principios simples que Pablo enumera particularmente en 1ra Corintios.

Sin embargo podemos ver que tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento hay exhortaciones al dar en forma personal a los pobres y necesitados, no necesariamente a través de la iglesia. (Deut. 15:7–11; Lv 25.35–37; Dt 14.29–15.1; Matt. 5:42; 19:21; Luke 12:33; Lk 19: 8; 1 Tim. 6:18; Heb. 13:16. Rom 12:8.)

A la vez están los ejemplos de atender las necesidades de los pobres y necesitados canalizados a través de la iglesia para que haya un cierto orden y administración apropiada. (Hec 2:45; 4:34; 2 Cor. 9:5–7; Gal. 2:10.)

Por lo tanto sugiero los siguientes principios:

  • TODO dar es a Dios, sea que lo demos a la iglesia o en forma personal a los pobres, o a misioneros, nuestro dar es primariamente a Dios, como agradecimiento por su provisión.
  • Damos en adoración y agradecimiento a Dios un poco de lo que de todos modos le pertenece y de lo que nos ha hecho administradores.
  • Damos a la iglesia primero, siguiendo la práctica judía de dar al templo y a los que trabajaban en el templo, en cuyo caso representaba toda una tribu de entre las 12, y Dios había establecido cuidadosamente la responsabilidad de las 11 tribus dando de sus bienes, ganado, fruto del campo y su dinero para el servicio del templo y el sostén de todos los que trabajaban allí, sean sacerdotes, levitas, cantores, etc. etc. De igual manera ahora, (1 Tim 5:17).
  • Tenemos libertad en Cristo, de dar adicionalmente en forma personal a personas o causas que pesan en nuestro corazón.

Autor: Various


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