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Contenido

Prefacio

Introducción

Disertación de la Dra. Nancy Bedford en la presentación del libro.

Capítulo 1: El fundamento indispensable: La Biblia.

El problema hermenéutico.

El concepto de sanidad en el Nuevo Testamento.

El concepto de sanidad de “lo interior del ser humano” en el Nuevo Testamento.

Cultura y evangelio.

Capítulo 2: Cómo conocerse a sí mismo, y alcanzar la salud integral por el camino de la fe.

La oligopistía: Una enfermedad del alma.

El primer autoanálisis cristiano: Las Confesiones de San Agustín.

El autoanálisis de San Agustín.

Un monumento a la introspección.

Agustín reconoce la influencia de sus padres.

La conciencia de pecado.

Su primer acercamiento fallido a la Palabra de Dios.

Su verdadero acercamiento a la Palabra de Dios.

El autoanálisis lo conduce a encontrarse con Dios, a su conversión.

¿Es posible hacerse un autoanálisis hoy, semejante al que se hizo Agustín, ayer?

Preguntas para reflexionar en grupos.

Preguntas para meditar a solas con Dios.

Capítulo 3: Cómo conocerse a sí mismo, y alcanzar la salud integral por el camino de la razón.

El significado de la razón en el Nuevo Testamento.

Noûs: El concepto de razón más común en el Nuevo Testamento.

Otros significantes bíblicos para referirse a la razón.

La duda lógica en el Nuevo Testamento.

La duda lógica en el racionalismo cartesiano.

Descartes: El conocimiento de sí mismo, y de Dios.

El discurso del método.

Meditaciones metafísicas.

Descartes: ¿Pudo conocerse a sí mismo, y sanar su vida integral?

Capítulo 4: Cómo conocerse a sí mismo, y alcanzar la salud integral por el camino de la introspección?

Limitaciones de la introspección.

El significante conciencia (sunéidesis) en el Nuevo Testamento.

Lo inconsciente.

La introspección de Freud: Su autoanálisis.

¿Es posible realizar hoy, una introspección semejante a la que se hizo Freud, ayer?

Capítulo 5: Conclusión: Desafío en una encrucijada.

El desafío.

Extracto:

Capítulo 2

Cómo conocerse a sí mismo, y alcanzar la salud integral por el camino de la fe

En casi todas las iglesias cristianas se suele orar por los enfermos en los cultos dominicales. En la mía se hace, en una parte de la liturgia que llamamos vida comunitaria, la cual se divide en dos partes. En la primera, se da gracias a Dios por las bendiciones recibidas, y muchas veces se agradece a Dios por la restauración de la salud de algún hermano. En la segunda, los hermanos congregados mencionan los nombres de las personas enfermas tanto del cuerpo, como de la mente, o del alma, por los cuales desean interceder. Eso sucede todos los domingos.

Es lógico que cualquier cristiano considere a la fe como un medio capaz de sanar tanto la vida interior, en sus dos manifestaciones: La espiritual y la emocional, como la vida exterior, el cuerpo. Tal valoración de la fe podría ser considerada como una expresión de la subjetividad del creyente. Es más convincente el hecho de que la misma afirmación sea hecha por profesionales, a partir del análisis objetivo de casos particulares. Recibí un despacho de la Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC), de fecha 4 de Junio de 1998, con el siguiente título: Brasil: Fe y curación. No voy a reproducir los cuatro casos de curaciones que aparecen. Me limitaré a reproducir algunos párrafos con reflexiones generales.

“Brasil: Confirmación de que la fe sana. Joinville Jun 4 (alc). La publicación de diversos casos producidos en Brasil e investigaciones realizadas en Estados Unidos, Canadá y Japón, confirmaron la antigua convicción, resaltada por Jesús, de que la fe en capaz de curar”.

Bajo el título en primera plana de “La fe que Cura” la revista de circulación nacional IstoE publica varios casos de personas muy conocidas en Brasil que recobraron la salud gracias a la fe.

“El que tiene fe, religiosa o no, busca una elevación espiritual que acaba por encontrar caminos que pueden conducirlo a la curación, explicó la psico-oncóloga Ivonette García, de Sâo Paulo, al semanario”.

“Date Matthews, del Instituto Nacional de Investigaciones para la Salud de Rockeville, Estados Unidos, estudió 325 casos sobre la relación entre fe y curación. En el 75 por ciento de esos casos encontró una relación positiva y por esa razón acostumbra a orar con sus pacientes en el consultorio”.

“El psiquiatra Thomas Oxman, de la Facultad de Medicina de Darmouth, Estados Unidos, investigó a un grupo de 232 pacientes que se iban a someter a cirugía de corazón y comprobó que la tasa de mortalidad fue tres veces mayor entre los incrédulos”.

“Otra investigación demostró que los que creen en la vida después de la muerte sufren menos ansiedad. “La fe es un ansiolítico natural”, afirma Franklin Antonio Ribeiro, director de la sección paulista de la Asociación Brasileña de Medicina Psicosomática”.

“Convencidos de que hay una relación entre la fe y la curación, los científicos tratan ahora de descubrir cómo es que el creer actúa sobre el organismo o afecta al tratamiento médico. En un mundo en que todo se racionaliza, tratan de encontrar una explicación. Incluso para las curaciones que realizó Jesús”.

Autor: Jorge Leon


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