Regalos costosos

La solución de Pablo al tema tarifario genera otro problema en su relación con los corintios; ellos se ofenden y lo tiene por menos; creen que le falta amor y los ha menospreciado; en consecuencia, le pagan con la misma moneda. Siempre se considera una grosería rechazar la generosidad de otro. Así, la humillación de Pablo se convirtió en ofensa.

Es muy sabroso recibir regalos generosos y disfrutarlos; pero no siempre se puede recibir todo, ni de todos, sea usted predicador o no. Si a mi me regalaran un Lamborghini, no podría aceptarlo; o gustoso lo aceptaría, pero tendría que correr a venderlo sin siquiera prenderlo. No es sólo el mantenimiento del carro, sino el seguro, la ropa que habría que ponerse para manejarlo, el garaje que habría que tener y la casa en que vivir para no hacer el ridículo. Sería un regalo demasiado costoso de mantener. Así son algunos regalos, un encarte; vivimos para mantenerlos.

En la Biblia hay varios casos de individuos que rechazaron la generosidad de otros cuando percibieron que si aceptaban los regalos quedaban empeñados. Abraham prefirió pagar un precio alto por un terreno para enterrar a Sara, antes que recibirlo regalado de los hititas; el profeta Eliseo rechazó los regalos que le ofreció Naamán al ser sanado de la lepra, a pesar de que él y los demás profetas pasaban necesidades (2R 2–8).

Da la impresión que estas personas percibieron que al recibir la generosidad de otros estaban vendiéndoles su alma y su independencia de pensamiento. Hay personas que hacen favores para luego cobrarlos. El problema es que nunca hay pago que les satisfaga. Siempre les deberás.

¿Cometemos errores al aceptar ciertos favores? No, porque no siempre es posible conocer las intenciones de las personas. Hay muchos casos en la Biblia donde las personas aceptan gustosas la generosidad de otros. Abraham recibió regalos, Eliseo también lo hizo; Jesús mismo recibió donaciones para su ministerio; Pablo también.

La decisión de Pablo con los corintios fue entonces fruto de su discernimiento. Su conclusión fue: de esta gente no se puede recibir plata, así les sobre y así se ofendan.

©2011Milton Acosta

Milton Acosta

Autor: Milton Acosta

Profesor de Antiguo Testamento en la Fundación Universitaria Seminario Bíblico de Colombia (www.unisbc.edu.co); Editor de Antiguo Testamento para el Comentario Bíblico Contemporáneo; M.A. Wheaton College Graduate School– Ph.D. Trinity Evangelical Divinity School (Antiguo Testamento).


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