Tres imágenes para recordar

El tercer recurso retórico que Pablo utiliza para contrarrestar las divisiones al interior de la iglesia causadas por los gustos oratorios consta de tres imágenes: el agricultor en el campo, el constructor y su edificio y el templo de Dios (1Cor 3:5–17).

Los predicadores son diferentes y realizan funciones complementarias. En otras palabras, no se puede esperar que todos los predicadores sean iguales, ni que cumplan los mismos propósitos, ni que uno solo lo haga todo. Para afirmar esto, el apóstol Pablo se vale de una imagen sencilla, común e incontrovertible: “Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento… y ustedes son el campo de cultivo de Dios” (vv. 6 y 9). Esto es arte retórico exquisito: decir mucho en pocas y claras palabras.

El predicador no debe ser tan modesto como para decir que no ha hecho nada, ni tan arrogante como para pensar que hace crecer la iglesia. La imagen de la Palabra de Dios como semilla y de quienes la escuchan como terreno de siembra es común en el Nuevo Testamento. Como en la agricultura, hay tareas que dependen del agricultor y otras que están fuera de su control.

Los líderes en la iglesia hacen diversas tareas: predicar, enseñar, discipular, aconsejar, exhortar. Sin embargo, ninguno puede hacer crecer a los creyentes ni a la iglesia. El crecimiento de la iglesia es obra de Dios por su Espíritu Santo. Así, el predicador es diligente como el agricultor, pero no sufre de úlceras numéricas; el crecimiento lo da Dios. Esta es una verdad liberadora y comprometedora.

La segunda imagen que usa Pablo es paralela a la primera: “yo, como maestro constructor, eché los cimientos, y otro construye sobre ellos (v. 10). Esta imagen subraya la responsabilidad del predicador y maestro del evangelio. El cimiento es Jesucristo. El material de construcción no son ladrillos, sino dos alternativas: oro, plata y piedras preciosas o madera, heno y paja. Cuando el Nuevo Testamento habla de crecimiento al referirse a la iglesia, no está hablando de crecimiento numérico solamente. Por eso, deberíamos distinguir entre “incremento numérico” y “crecimiento de la iglesia”.

La tercera imagen apunta a la unidad y la indivisibilidad de la Iglesia de Jesucristo. Los cristianos necesitamos una concepción más grande de la Iglesia. Mal hacen los líderes que mantienen a sus feligreses en la oscuridad, haciéndoles creer que su iglesia, congregación o denominación es la Iglesia de Jesucristo, que fuera de ésta no hay más, y que Dios sólo se ocupa de ellos. La iglesia es una, es sagrada, ha existido por más de dos mil años, está esparcida por todo el mundo y no tiene santa sede. Esto lo hace posible Dios porque su Espíritu habita en los creyentes. La unidad de los creyentes es tema central en la predicación de Jesús.

A medida que avanzan las imágenes va avanzando la seriedad. El agricultor trabaja diligentemente y espera el crecimiento. El constructor usa sus conocimientos para construir, pero permanecerá lo que haya edificado con los mejores materiales; si no, su obra será destruida. La iglesia es templo de Dios y cualquiera que atente contra ella será destruido por Dios mismo.

Dos reflexiones para terminar. En primer lugar, el predicador necesita de la gracia de Dios para hacer su tarea. No puede sembrar ni construir de cualquier forma. Debe poner a Jesucristo como cimiento y construir con los mejores materiales, es decir, enseñanza basada en toda la Biblia.

En segundo lugar, la iglesia se fragmenta por causa de los predicadores y de los seguidores con mentalidad de farándula. Pablo señala (1) que los creyentes no deben subir a los predicadores a un pedestal que los ponga a competir unos con otros y mucho menos con el lugar de Cristo; y (2) que los predicadores tampoco deben permitir que los suban en tales pedestales, por muy beneficioso que les resulte. Todos los predicadores están en el mismo nivel delante de Dios; el criterio que los rige es la fidelidad: a Dios, al mensaje y a la iglesia. Una señal de la madurez de una iglesia y de testimonio para otros es cómo piensa y habla de sus predicadores. ¿Cuál es su predicador favorito? Fin

©2011Milton Acosta

Milton Acosta

Autor: Milton Acosta

Profesor de Antiguo Testamento en la Fundación Universitaria Seminario Bíblico de Colombia (www.unisbc.edu.co); Editor de Antiguo Testamento para el Comentario Bíblico Contemporáneo; M.A. Wheaton College Graduate School– Ph.D. Trinity Evangelical Divinity School (Antiguo Testamento).


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