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Contenido

Prefacio

I.       Introducción

II.     Historia de los principios hermenéuticos entre los judíos

III.    Historia de los principios hermenéuticos en la Iglesia cristiana

IV.    El objeto de la Hermenéutica Sacra es proporcionar un concepto adecuado de la Biblia

V.     La interpretación gramatical

VI.    La interpretación histórica

VII.  La interpretación teológica

Apéndice

Índice de materias y autores

Extracto:

El objeto de la Hermenéutica Sacra es proporcionar un concepto adecuado de la Biblia

El tratamiento lógico de la Hermenéutica Sacra requiere ante todo una descripción de su objeto: la Biblia. La razón de esto se debe a que la hermenéutica especial debe siempre adaptarse a la clase de literatura a la cual se aplica. El carácter único de la Biblia, determinará también, en cierta medida, los principios que deben gobernar su interpretación. Esto no significa, sin embargo, que deben describirse todas las cualidades de la Biblia, sino sólo aquellas que afectan de un modo u otro su interpretación.

A. La inspiración de la Biblia.

Cuando se discute el carácter de la Biblia es del todo natural asignar el primer lugar a aquel gran principio de nuestra Confesión, que dice: «Confesamos que esta Palabra de Dios no fue enviada ni entregada por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios, siendo guiados por el Espíritu Santo, la hablaron, como dice el apóstol Pedro. Después, Dios, por un cuidado especial que Él lleva de nosotros y de nuestra salvación, mandó a sus siervos los profetas y apóstoles, consignar por escrito Su Palabra revelada; y Él mismo escribió con Su dedo las dos tablas de la Ley. Por esta razón, a tales escritos los denominamos: santas y divinas Escrituras» (Art. III de la Confesión Belga).

La Biblia fue inspirada divinamente éste es el gran principio que controla la Hermenéutica Sacra y no puede ser ignorado con impunidad. Cualquier teoría de interpretación que lo descuide será esencialmente deficiente y no producirá un entendimiento de la Biblia como Palabra de Dios.

Pero no seremos lo suficientemente precisos si tan solo decimos que la Biblia es inspirada. El significado de la palabra «inspiración» es indefinido y requiere mayor precisión. Entendemos por inspiración aquella influencia sobrenatural que el Espíritu Santo ejerce sobre los escritores, y por la que sus escritos reciben veracidad divina y constituyen una regla suficiente e infalible de fe y práctica. Significa, tal como lo expresara el Dr. Warfield, que los escritores no obraron por iniciativa propia, sino «movidos por iniciativa divina, y llevados por el poder irresistible del Espíritu de Dios por sendas que él determinó, con el fin de cumplir su propósito». Cuando se dice que los escritores fueron guiados por el Espíritu Santo al escribir los libros de la Biblia, la palabra «escribir» debe entenderse en su significado total. Incluye la investigación de documentos, la recolección de hechos, el arreglo del material, la selección misma de las palabras; de hecho todos los procesos que involucran la composición de un libro. La inspiración se distingue de la revelación en el sentido restringido de comunicación inmediata de las palabras de Dios. Lo primero asegura infalibilidad en la enseñanza, mientras que lo último aumenta la acumulación de conocimiento; pero ambos deben ser vistos como modos de revelación de Dios en el sentido más amplio, esto es, modos por los cuales Dios da a conocer al hombre su voluntad, sus operaciones y sus propósitos.

Autor: Louis Berkhof


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