Adquiera su copia digital aquí

Contenido

Prólogo

I.    La fascinación por lo oculto

II.  Espiritismo

III. Astrología, ¿ciencia o religión?

IV. Del poder de la mente a los visitantes del espacio

V.  Satanismo y brujería

VI. Demonios y exorcismos

VII.     ¿Reencarnación o nuevo nacimiento?

Extracto:

el espiritismo hoy

El espiritismo llega hasta la actualidad bajo nuevas formas como el aparentemente inofensivo juego de la güija o ouija (de las palabras sí: oui en francés, y ja en alemán). Se trata de un tablero con letras, números y vocablos, por el que teóricamente los espíritus no tienen más que empujar un vaso o una aguja para formar frases con mensajes de ultratumba. Eso sí, con la ayuda de uno de los dedos de cada participante, se supone que sin efectuar presión alguna. Lo que ocurre es que el indicador es desplazado muchas veces por movimientos musculares imperceptibles.

El modelo fue patentado por primera vez en Baltimore (EE.UU.) en 1892 por Elijah J. Bond y William Fuld, siendo popularizado a raíz de su comercialización masiva por la casa Parker en 1966. El juego no sólo crea una dependencia negativa, según nos dicen los psicólogos, sino que es a menudo usado por niños y adolescentes, vendiéndose en España por una reputada casa de juguetes, que fue denunciada en 1990 por los mismos parapsicólogos. La ouija ha demostrado ser además una forma habitual de introducción en el espiritismo clásico.

Otras formas como la canalización que en lenguaje de nueva era llaman channeling, hacen que los intentos de comunicación con los muertos del espiritismo clásico se asocien ahora con la idea teosófica de maestros no encarnados para intentar conseguir una sabiduría oculta que vaya más allá de la preocupación individual por un ser querido. Estos espíritus guías pueden presentarse a veces como las míticas figuras de la Gran Fraternidad Blanca, que la teosofía de Madame Blavatsky o los escritos actuales de Elizabeth Clare Prophet (la fundadora de la Iglesia Universal y Triunfante, que tanto ha escrito sobre los supuestos años perdidos de Jesús) relacionan con el Tibet, o como simples seres extraterrestres.

Es interesante el giro que está tomando la ufología (el estudio de los objetos voladores no identificados) en este sentido. Los contactados utilizan cada vez más fórmulas del espiritismo como el trance o la escritura automática. «La única diferencia es semántica», escribe un conocido ufólogo español, subdirector de la revista Más Allá. «Según el nombre que se asigne a cada contactador y a los mecanismos empleados en lograr la conexión se está ante extra terrestres, ángeles, almas de difuntos o dioses».

Varios movimientos han surgido desde los años cincuenta por iniciativa de estos contactados. Eugenio Siragusa (1919) es tal vez el más conocido de estos elegidos que ha encontrado a los Hermanos del Espacio. Tras un mes en una gruta en las laderas del Etna, esta reencarnación del apóstol Juan, Cagliostro y Rasputín (entre otros) anuncia una Nueva Jerusalén como una enorme ciudad volante. Sus textos recuerdan al famoso Libro de Urantia, un increíble compendio de la historia del universo y el planeta Tierra de origen adventista, que abarca más de dos mil páginas canalizadas en Chicago en los años treinta.

Hace poco volvía a ser de actualidad un curioso personaje llamado Rael, que se ofrecia a clonar humanos por 200.000 dólares (unos 30 millones de pesetas) por medio de su servicio Clonaid, dirigido por la doctora Brigitte Boisselier. El movimiento raeliano tiene su origen en un periodista deportivo frances, cuyo verdadero nombre es Claude Vorilhon (1946), que dice haber sido contactado en 1973 por unos extraterrestres que llevan el nombre bíblico de la divinidad Elohim. Rael se presenta como ateo, pero ha fundado una nueva religión que ha logrado ya 35.000 miembros en 85 países desde el Japón al Canadá (incluido España). Ahora se esfuerza en abrir una embajada en la ciudad de Jerusalén antes del año 2025, cuando los Elohim vendrán a la Tierra, al mismo sitio donde cree que Jesús experimentó una clonación extraterrestre en su resurrección.

La escritura automática es también el medio de contacto espiritista por el que Sixto Paz recibió la Misión Rama de sus guías extraterrestres, tras escuchar una conferencia sobre telepatía del presidente de la Sociedad Teosófica del Perú en 1974. En esa charla este ginecólogo del Hospital de Policía de Lima citaba el caso de un contactado colombiano, Cástillo Rincón, que había estado relacionado con grupos de meditación oriental. El libro sobre Rama que hace J. J. Benítez, después de su avistamiento en el desierto peruano de Chilca, provoca en España una serie de casos que va a prolongarse hasta la actualidad. Su conocida saga del Caballo de Troya mezcla la ufología con los Evangelios en uno de los mayores best-sellers españoles de todos los tiempos, a pesar de su evidente dependencia de El Libro de Urantia.

El tema de moda hoy es la abducción. Un fenómeno basado en una experiencia de trance por medio de la hipnosis, por la que el individuo pretende descubrir unas horas, e incluso días perdidos, en los que fue supuestamente secuestrado por un ovni. Estos casos publicitados a partir de la historia del difunto George Adamski (que pretendía haber volado alrededor de la Luna en un ovni años antes de la llegada de los astronautas de la misión Apolo), producen un curioso mimetismo por el que muchos afirman haber tenido la misma experiencia, siendo sometidos a exámenes médicos, por los que parecen haber borrado toda memoria consciente de estos episodios. Aparecen así los visitantes de dormitorio extraterrestres que guardan una enorme similitud con las supuestas experiencias cercanas a la muerte, donde los extraterrestres son sustituidos por presuntos familiares y amigos fallecidos.


Etiquetas:


No te lo pierdas

Recibe lo último en noticias, contenido, y más de Ayuda pastoral —¡inscríbete hoy!