Nehemías — el poder de la oración ante la oposición (9)
Nehemías 1-6
Introducción
Hoy día hay muchos modelos de liderazgo sacados del mundo de la mercadotécnico. Los principios de la honestidad y debido rendimiento de cuentas se pueden transferir bien. Pero hay otros los principios bíblicos básicos que proceden de otra base totalmente diferente, tales como la humildad, la fe en Dios mismo, no en los medios por manipular y, sobre todo, en la oración ferviente y la búsqueda de Dios.
Si hay un personaje y administrador ejemplar, es Nehemías quien hizo frente a la tremenda oposición sólo por la fe en Dios y la oración ferviente. En los previos estudios, Enoc anduvo con Dios; Moisés hizo frente a la crítica familiar y la ministerial; Josué usó de fidelidad y valentía. Será iluminado nuestro aprecio de las cualidades de Nehemías que nos pone el ejemplo del arma más poderosa en el liderazgo, la oración en todo momento.
El Trasfondo de Nehemías y su época desastrosa Nehemías 1
Nehemías servía en el palacio como copero del rey persa, Artajerjes, una posición de seguridad y honor. Pero su corazón estaba en Jerusalén. Al inquirir a Hanani, su hermano, supo que “El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.” (Neh. 1:3). Tales palabras se le hicieron una verdadera crisis. “Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos” (4). El corazón del verdadero líder responde a la crisis no con pánico sino con un corazón cargado y motivado a buscar al Dios de los cielos –nombre divino característico de aquella época de los setenta años del cautiverio babilónico (605-538 antes de C).
Bien lejos de Jerusalén, sin medios algunos de lograr nada, siendo mero copero extranjero, Nehemías sabía a quien acudir –a Dios de los cielos. Lo que resulta es una oración maestral que toma su lugar con la de Abraham ante Sodoma y Gomorra (Gen.18: 22-33) y la de Daniel al estudiar las profecías de Jeremías de los setenta años de cautividad (Dan. 9:3-19).
La Oración que apela al carácter y las promesas de Jehová Nehemías 1:5-11
En la primera oración Nehemías derrama su alma ante Jehová: “Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos” (1:5). La oración reconoce quien es Dios y se oye eco de Moisés y su intercesión por su pueblo rebelde (Ex. 32:31-34; 34:6-9). Luego él confiesa hondamente los pecados de su pueblo como si fuesen los suyos propios (6, 7); en cierto sentido argumenta con Dios apelando a las promesas del pacto para con su pueblo. Desafía a Dios citando su promesa a Moisés de Deut. 30:1-5. Termina con mucha reverencia: “concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale ahora delante de aquel varón” (11). Me gusta que no dijera “este rey,” porque para Nehemías Artajerjes no era más que “aquel varón.”
La Segunda oración, oración relámpago y la intervención soberana Nehemías 2: 1-8
En pocos meses Dios iba a contestar esa oración de la manera más extraordinaria — el poder y la sorpresa divina de la oración. Nehemías hacía su labor diaria de copero ante el rey, pero por la pesada carga que llevaba apareció triste ante el rey. Tal momento de tristeza hizo que el rey le preguntara: “¿Por qué estás triste tu rostro? Pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de corazón” (2:2). Fíjate en el mero detalle por estar triste el rey oriental famoso para la crueldad le diría semejante cosa. Sólo Dios puede arreglar las circunstancias comunes y corrientes para poner en marcha sus propósitos llevados a cabo por la oración.
Así Dios le dio a Nehemías la ocasión de contestarle esa rara pregunta. Su primera reacción fue “gran temor.” Pudiera haber sido momento muy tenso. “¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego?” Se aprovechó de la pregunta para contestar . . . “¿Qué cosa pides?” Justo en ese momento Nehemías oró al Dios de los cielos y dijo al rey – la segunda oración: “Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré” (2:5). ¡Qué valentía, qué fe y visión –producto de la oración y el corazón cargado por su pueblo!
Frente a la oración la oposición resalta, pero Nehemías no se desanima Nehemías 2
Nehemías reconoció “la benéfica mano de Dios” (2: 8) después de recibido el permiso y el apoyo del rey Artajerjes. Todo parecía bien, pero a donde Dios avanza el enemigo interviene. “Pero oyéndolo Sanbalat horonita y Tobías el siervo amonita, les disgustó en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos d Israel” (2:10). Nehemías aprende la lección número uno. Se espera sin falta la oposición del enemigo a través de la carne representada por el amonita. Con la sabiduría de un líder bíblico, Nehemías organizó un grupo selecto para reconocer la situación crítica de los muros. Lo hizo de noche y sabiamente dice: “Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén y no estemos en oprobio” (2:17). Los de grupo selecto respondió por decir: “Levantémonos y edifiquemos.” Pero como es de esperarse, los dos enemigos dijeron: “Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey?”
El avance de la obra y el contra ataque del enemigo Nehemías 3, 4
Con el apoyo del sumo sacerdote Eliasib se organizó el equipo. La cooperación y el ánimo del pueblo por trabajar resultaron en un gran paso adelante. A mí me gusta el detalle que las cuatro hijas del gobernador de la mitad de la región, Salum, trabajaron con él (3:11) (Tengo cuatro hijas que están en la obra del Señor). Sin duda alguna, Nehemías se regocijaba con el progreso y más que nada el ánimo del pueblo. Sin embargo veremos más adelante que el mismo sumo sacerdote, Eliasib, se emparentó con Tobías; así habría un traidor entre el mismo liderazgo (13:4: 28) El líder debe estar alerta que a veces entre de las mismas filas de los fieles puede haber un futuro cobarde. No hay decepción más desalentadora para el líder que hace frente a tal situación.
Si las cosas andan bien, tenga mucho cuidado porque el enemigo hará su contra ataque. “Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera y hizo escarnio . . . .” Su compañero, Tobías, con mucho sarcasmo dijo: “Si subiere una zorra, lo derribará (el muro)” (4:1,3). Lo que sigue es una gran lección para el verdadero líder. ¿Cómo hacer frente a tal escarnio? La tercera oración:”Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio, y vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza” Sigue la lucha. Al ver sus enemigos que los muros estaban reparados, “se encolerizaban mucho y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño. Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche –la cuarta oración– (4:7-9).
Tome nota que Nehemías dependía exclusivamente de Dios en la oración, pero de todos modos puso guarda día y noche, haciendo lo que le tocaba hacer. La acción juiciosa no está nunca en contra de la fe y la sumisión a la voluntad de Dios. Si nuestros ojos quedan fijados sólo en el poder de Dios, tomaremos las medidas necesarias para dejar que Dios obre su soberana voluntad. Todo depende de nuestra motivación y enfoque.
Pero otra batalla se libró porque dentro de pueblo hubo la murmuración. El enemigo sabe ataque a los más débiles: “Y dijo Judá: “Las fuerzas de los acarreadores se han debilitado, y el escombre es mucho, y no podemos edificar el muro” (4:12). Podemos esperar y prevenir el ataque de afuera, pero ¡qué difícil cuando falta el ánimo y se oyen la queja y la incredulidad de adentro¡ Otra vez Nehemías resistió tal cobardía. Su estrategia fue sabia. “Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espada, con sus lanzas y con sus arcos” (4:13). Sabía la fuerza de las familias enteras. ¡Cómo debemos guardar el ánimo y la unidad de nuestras familias¡ De esa manera se puede resistir al enemigo.
Al hacer frente a esta posible sublevación Nehemías exhortó al pueblo. “Y dije a los nobles, y a los oficiales y al resto del pueblo: la obra es grande y extensa, nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros. En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros” (4:19,20). Pero sigue otro consejo de parte del líder modelo. Es una cosa exhortar a los demás a trabajar, pero Nehemías puso el ejemplo. Nadie pudiera decir que no ponía su parte, al contrario puso más de su parte. Dice: “Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jóvenes, ni la gente de guardia que me seguía, nos quitamos nuestro vestido; cada uno se desnudaba solamente para bañarse” (4:23). No hay nada más poderoso que el ejemplo del líder. No puede haber lugar para la flojera o la hipocresía.
Otro problema más serio el cual maneja Nehemías con coraje y cautela Nehemías 5
De otro rumbo le llega a Nehemías diferente problema, en cierto sentido el más difícil de tratar. Fue problema interno de los judíos más ricos que se aprovechaban de sus hermanos más pobres cobrándoles los intereses, la usura. Al saber Nehemías de este escándolo: “Y me enojé en gran manera cuando oí su clamar y estas palabras.” Pero sintiendo fuertemente el mal, sin embargo procedió con cautela –bueno consejo para cualquier líder bíblico. “Entonces medité, y reprendí a los nobles y a los oficiales, y les dije: ‘¿Exigís interés cado uno a vuestros hermanos?'” Siempre es bueno asegurarse del problema independientemente de los acusadores. “Y convoqué contra ellos una gran asamblea” (5:6,7).
Por el buen ejemplo de Nehemás en haberles prestado antes a los pobres dinero sin cobrarles interés, pudo reprenderlos fuerte y ellos aceptaron su culpa y prometieron rectificar el problema. El secreto en todo esto se repite en 5:10,14; yo y mis hermanos” erámos rectos en no cobrarles. Además aunque era Nehemías el gobernador, nunca “ni yo ni mis hermanos comimos el pan del gobernador.” Otros gobernadores antes lo habían hecho sin problema alguno. “Pero yo no hice así a causa del temor de Dios . . . .y con todo esto nunca requerí el pan del gobernador, porque la servidumbre de este pueblo era grave”(5: 15,18). De nuevo la cuarta oración breve: “Acuérdate de mí para bien, Dios mío, y de todo lo que hice por este pueblo” (5:19).
La oposición continúa pero la estrategia cambia sutilmente Nehemías 6
Cuando no pudieron vencer a Nehemías por el escarnio, el sarcasmo, la amenaza, ahora las maquinaciones suenan pacíficas y tentadoras. En el momento de por poco terminar el muro: “Sanbalat y Gesem enviaron a decir: ‘Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo Ono.'” ¡Qué sabia la pronta respuesta de Nehemías! “Yo hago un gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros'” (6:2, 3). Los enemigos revelaron su intento por hablar de enviar una carta al rey acusándoles de la deslealtad, para Nehemías una acusación muy seria. Responde que de ninguna manera así era. Pero recurre de nuevo a la quinta oración: “Ahora, pues, oh Dios, fortalece mis manos.”
Otra maquinación más peligrosa. Los dos enemigos habían sobornado a Semaías quien vino a Nehemías con el urgente consejo de que se reunieran los dos en el templo y que cerraran las puertas porque venían para matarle (6:9). Nehemías discernió que no era de Dios y respondió con valentía y cometido; “Un hombre como yo ha de huir? ¿Y quién, que fuera como yo entrarían al templo para salvarse la vida? No entraré” (6:10,11). Pero recurre a la sexta oración del libro: “Acuérdate. Dios mío . . . acuérdate de Noadías profetisa, y de los otros profetas que procuraban infundirme miedo” (6:14). ¡Que difícil fue la suerte a Nehemías con sus colegas criticando e infundiendo miedo. Pero Dios estuvo con ellos. Pero estas palabras nos dan el resultado de tanta carga y pasión: “Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días.” Dios bendijo su constancia y fidelidad.
Por haber pasado por tanta prueba usando la oración como el arma más efectiva, Nehemías nos deja un ejemplo de un verdadero líder bíblico. En el final resume en el libro entero, Nehemías eleva 11 oraciones a Jehová: 1:5-11; 2:4; 4: 4- 5; 4:9; 5:19; 6:9, 14; 13:14, 22, 29 y termina el libro con la última oración en 13: 31. Hubo enumeradas nueve distintas oposiciones, pero a través de la oración, Nehemías conquistó las grandes dificultades. Bajo Dios lo podemos hacer nosotros.
Fuertes lecciones por aprender a través de la vida de Nehemías
1. Dios puede usar a un laico como el copero del rey. No hay límite de lo que Dios puede. Tanto Nehemías como Daniel son maravillosos ejemplos de este principio.
2. La vida de oración era el baluarte de Nehemías, vista en su reacción inmediata al oír de la triste condición de su amada Jerusalén.
3. Dejó que Dios lo fortaleciera a través de la oración al planear con el grupo selecto su visión y plan de ataque.
4. Cada vez que Sanbalat y Tobías presentaban su oposición por medio del escarnio, sarcasmo, amenazas, soborno de un cobarde, Nehemías retornaba a la oración eficaz.
5. En medio de la construcción de los muros mantenía un correcto balance entre la oración (lo pasivo) y poner la guarda (lo activo).
6. Hacía frente por la fe y la oración la variedad de los problemas: externos, internos, la avaricia de los ricos, la murmuración de los de Judá y hasta los falsos profetas que le infundía el miedo.
7. Su fe y su contacto con Dios a través de la oración le dio ánimo, discernimiento y valor en los momentos de mayor decepción.
8. Sobre todo, su vida de integridad, disciplina, y oración le proveyó el ejemplo que los demás siguieron. Practicaba lo que profesaba, siempre la clave del éxito divino.
Dr. G. Ernesto Johnson
Instituto Bíblico Río Grande

Gordon Johnson

Autor: Gordon Johnson

es reconocido en América latina como conferencista. Ha servido como profesor en el Seminario Bíblico Rio Grande, Texas desde 1954, siendo presidente de la institución por muchos años también. Tiene diversos títulos entre los cuales recibió un Masters en Estudios Latinoamericanos y un doctorado en Misionología.


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