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Contenido

Dedicatoria

Prólogo

Introducción

CAPITULO I: LA COMUNICACIÓN DEL EVANGELIO HOY

a) Comunicación kerigmática

b)   La comunicación por medio de la koinonía

c)   La comunicación por la diaconía

CAPITULO II: EL HOMBRE COMO IMAGEN DE DIOS

1. Definición de la imagen de Dios

2.   La imagen de Dios en el creyente

3.   La imagen de Dios en los no creyentes

4.   La imagen de Dios y la evangelización

5.   La imagen de Dios y la vocación evangelizadora

6.   La posibilidad de completar la imagen

CAPITULO III: ACTITUD, MÉTODO Y OBJETIVOS DE LA EVANGELIZACIÓN REALIZADA POR JESÚS

I. La actitud de Jesús hacia el pecador y la nuestra

a)   El amor en Jesús

b)   La humildad en Jesús

c)   El respeto de Jesús para con las personas a ser evangelizadas

d)   Nuestra actitud como evangelistas

II.  Nuestros métodos de evangelización y el de Jesús

a)   Nuestros métodos de evangelización

b)   La metodología evangelizadora de Jesús

1.   Cómo Jesús evangeliza a sus discípulos

2.   Evangelización tensora en San Juan

3.   Evangelización tensora en los Evangelios Sinópticos

a.   Jesús evangeliza a un ahogado

b.   Jesús evangeliza a los fariseos

c.   Otras entrevistas evangelizadoras

III. Los objetivos de la evangelización

1.   El desafío a marchar hacia el completamiento de la condición humana en Jesucristo

2.   La liberación del pecado y de la muerte

CAPÍTULO IV: BUENAS NUEVAS A LOS POBRES

1. Los pobres… ¿quiénes son?

2.   Los pobres y los ricos en el Antiguo Testamento

3.   Pobres y ricos en las enseñanzas de Jesús

4.   Los ricos, los pobres y la evangelización

CAPÍTULO V: LA EVANGELIZACIÓN Y EL REINO DE DIOS

I. Jesús predica el Reino de Dios

1.   La predicación expositiva de Jesús

2.   Jesús comienza donde la gente está

3.   La relación del reino con la Iglesia en la predicación de Jesús

II.  La predicación del reino en la historia de la Iglesia

1.   Una visión panorámica

III. Una interpretación de la historia de la predicación del reino

IV. ¿Predicamos el Reino o qué?

CAPÍTULO VI: TENDENCIAS EVANGELÍSTICAS ACTUALES

1. Los neo–fariseos

2.   El neo-gnosticismo

3.   La tendencia evangélica

4.   La hora de la síntesis

CAPÍTULO VII: LA CRUZ EN LA EVANGELIZACIÓN

1. ¿Qué significa negarse a sí mismo?

2.   ¿Qué significa tomar la cruz?

3.   La cruz y la división en el siglo I

4.   Un testimonio personal

CAPÍTULO VIII: El PROCESO EVOLUTIVO–INVOLUTIVO Y LA EVANGELIZACIÓN

1. La evangelización de los niños

2.   La evangelización de adolescentes y jóvenes

A)  Los adolescentes

B)  Los jóvenes

1)   Los problemas del joven

2)   La subcultura hippie

3)   La responsabilidad de los adultos

4)   La religión hippie

5)   ¿Cómo evangelizar a los jóvenes?

3.   La evangelización de adultos y ancianos

A)  Los adultos

B)  Los ancianos

CAPÍTULO IX: LA EVANGELIZACIÓN TENSORA

l. Definición de la evangelización tensora

A)  Como vivencia personal

B)  Como metodología

II.  Principios generales

A)  Dos hipótesis fundamentales de trabajo

1.   El hombre es imagen de Dios

2.   El hombre es un ser pecador

B)  Un conjunto de actitudes

C)  Algunos principios generales

III. Objetivos

IV. Tipos de evangelización tensora

A)  La evangelización de persona a persona

B)  La evangelización de persona a grupo

C)  La evangelización de grupo a persona

D)  Evangelización por la predicación

V.  Entrenamiento del laicado para la evangelización

VI.       Conclusiones

Extracto:

4. La Imagen de Dios y la Evangelización

Hemos visto que el Imago Dei crea cierto condicionamiento pues conduce a una tendencia religiosa. Pero el hombre en su libertad puede optar por la religión revelada o por una forma de idolatría. Creemos que una ilustración tomada de la naturaleza puede mostrarnos como condicionamiento y libertad se equilibran en la vida humana. La luna nos va a servir de ilustración. Nuestro satélite se encuentra aproximadamente a 400.000 Kms. de nosotros. Dos veces por día su influencia se manifiesta a través de las mareas, que en algunos lugares se eleva hasta veinte metros. ¡Podemos imaginar la fuerza necesaria para levantar veinte metros las aguas del mar! Nos parece tan normal que, se produzcan mareas que no nos damos cuenta de que la luna las produce. Esta fuerza tremenda no es lo suficientemente destructivo como para eliminar nuestra geografía, pero esto ocurriría si la luna se acercara un poco más a nosotros. El planeta Marte tiene un pequeño satélite a 10.000 Kms. de distancia. Si la luna estuviera a 80.000 kilómetros, las mareas serían tan altas que aún las más grandes montañas serían cubiertas por las aguas y eliminadas por la erosión. Si nuestros continentes fueran barridos, la tierra quedaría convertida en una bola de agua con un promedio de dos kilómetros y medio de profundidad. La tierra quedarla debajo y la vida humana sería imposible. La luna ejerce cierta atracción sin atentar contra la vida humana. De manera similar actúa Dios. Se nos manifiesta a través de la revelación objetiva: Jesucristo y el Espíritu Santo y también a través de la revelación subjetiva que nos viene de dentro de nosotros mismos, del Imago Dei. Dios nos atrae pero no nos deshumaniza arrebatándonos la libertad. La tendencia religiosa en el hombre presenta dos opciones a la libertad humana: El Dios verdadero o un ídolo. El hombre no puede ser salvado si se le roba su libertad. Forzar al hombre es deshumanizarlo al convertirlo en irresponsable por carecer de libertad.

A veces el hombre necesita ser golpeado por la vida para darse cuenta de su gran necesidad espiritual. Este concepto quizás sea aclarado con la siguiente ilustración: Cuando un fotógrafo quiere revelar una fotografía –escondida en su rollo sensitivo– la lleva a un cuarto oscuro y allí la baña con una solución reveladora y la imagen latente aparece gradualmente aún en los detalles mínimos. La Imagen de Dio en el hombre es semejante a esa fotografía escondida. Algunos hombres necesitan encontrarse en medio de las tinieblas –que ellos mismos se han creado– para en esas circunstancias aceptar la sangre de Cristo como solución reveladora de la Imagen escondida, pero latente y real. Otros van por sus propios pasos, no golpeados por la vida, al cuarto oscuro de la revelación donde únicamente podemos descubrir la Imagen de Dios que en nosotros hay.

La evangelización debe partir del presupuesto básico que en el peor de los hombres está la Imagen de Dios. “Jesús sabía que en el peor de los hombres estaba el Imago Dei y por causa del pecado, esa Imagen de Dios clama por completamiento. Luego lo que necesita todo ser humano es descubrirse como hombre y como hombre perfectible a la luz de Jesucristo. Ningún hombre es una bolsa vacía. En todos hay contenidos aparte del Imago Dei. La evangelización debe estar encaminada a escindir los contenidos de “la bolsa”. No es cuestión de depositar nuevos contenidos sino ayudar a ordenar lo que ya está, para poder recibir lo que falta en forma armoniosa y gozosa. La escisión existencial se manifiesta cuando se muestra la distancia entre el “ser” y el “deber ser”. Con una clara visión de su problemática el hombre se siente desafiado, por un vacío existencial a marchar en pos de su vocación ontológica. A tratar de alcanzar la plenitud de la condición humana tal como se ha dado en Jesucristo”.

Hay otros elementos que no hemos considerado y que pueden conspirar contra la vida espiritual. Por ejemplo, problemas emocionales que afectan el desarrollo normal de la espiritualidad. Ignacio Lepp nos presenta muchos casos. Veamos solo uno, Evelina, “al matar simbólicamente a Dios, mataba también a su padre tirano, que los atávicos principios de piedad filial le impedían enfrentar directamente. Pero como había revelado en el análisis de sus sueños, Evelina en su inconsciente continuaba amando a su padre a pesar de todo y el desprecio que le manifestaba era sólo despecho. Tan o más escondida en el inconsciente estaba su necesidad de Dios y así descubre con asombro que a pesar de su ateísmo fanático, solo se había enamorado de hombres profundamente religiosos”.

Rümke cree, como hipótesis fundamental y punto de partida, que la creencia es algo que nos acompaña en nuestro desarrollo y maduración pero reconoce que hay factores psicológicos que impiden que ocurra la experiencia religiosa. Según Rümke los siguientes son los factores más importantes: “Una perturbación en el crecimiento, un desarrollo unilateral del intelecto, cierta rigidez en el proceso integrador, una desviación de la vida emocional–intuitiva por temor a la pasión y una ceguera al símolo”.

Para Carlos Gustavo Jung la experiencia religiosa es un desprendimiento del inconsciente colectivo, de energías dinámicas y símbolos de significados atemporales y universales. Según Jung la experiencia religiosa trasciende al individuo porque surge de energías inconscientes que escapan a la conciencia individual. Estos conceptos del psicólogo Jung están muy cerca de la doctrina bíblica del Imago Dei.

En mi trabajo de evangelización personal y en mis campañas de evangelización tomo muy en cuenta la realidad de la presencia del Imago Dei en todo ser humano. En el Volumen II de esta colección presento un caso en que el presupuesto básico de la presencia de la Imagen de Dios, a pesar del ateismo confeso, fue el elemento decisivo en mi estrategia y metodología que, por la gracia de Dios, trajo como consecuencia la entrega a Cristo de un matrimonio. La certidumbre de la presencia de la Imagen nos permite liberarnos de inhibiciones y hasta del sentimiento de inferioridad frente a la agresividad dialéctica de algunos incrédulos. El Señor está con nosotros según su promesa (Mateo 28:20), pero en el otro, como en mí, está la Imagen de Dios.

Autor: Jorge Leon


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