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Contenido

Introducción
1. ¿Qué es una secta?
2. Características básicas de sectas falsas
3. Tres pruebas de una verdadera iglesia
4. Por qué la gente acude a las sectas—por qué es difícil salir
5. Lavado de celebro
6. ¿Es una secta…? El líder
7. ¿Es una secta…? Los miembros
8. ¿Es una secta…? La iglesia
9. ¿Debo o no cambiar de iglesia?
10. Cómo testificar a personas atrapadas en una secta
11. La historia de una joven atrapada por una secta
Apéndice: El gnosticismo:

Trasfondo doctrinal de 1 Juan


Extracto:

1. La prueba teológica. Esta prueba tiene que ver mayormente con Dios Hijo, Jesucristo. Me gustaría poder afirmar que las otras dos automáticamente surgen de la prueba doctrinal (como si doctrina correcta siempre llevara a comportamiento correcto) pero no es necesariamente cierto. Todos conocemos a personas o grupos enteros cuya doctrina es intachable y sin embargo hay frialdad, chismes, rencor, amargura y hasta odio hacia otros hermanos en Cristo. Esto no significa que la doctrina no sea importante porque nadie puede ser un verdadero cristiano sin creer que Cristo es lo que la Biblia declara que es. Sin embargo, simplemente asentir una declaración doctrinal ortodoxa nunca equivale a conocer al Salvador. «Por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7:20).

Las preguntas para probar al grupo teológicamente son: ¿Quién dicen ellos que es Jesucristo? Según esa doctrina, ¿qué debe hacer uno para ser salvo? (Hechos 16:30). Juan declara que el verdadero cristiano tiene que confesar al Hijo (1 Juan 2:23). Confesar literalmente significa estar de acuerdo o decir la misma cosa. Si el grupo que investigamos cree la verdad, deberá decir acerca de Jesucristo lo mismo que la Biblia declara sobre Él: que Cristo es Dios (Col. 2:9), que murió por nuestros pecados (Ro. 4:25), que la salvación se encuentra solamente en Él (Hechos 4:11–12) y es un regalo de Dios (Ro. 6:26) pero no consecuencia de obras humanas (Tit. 3:5).

En las sectas existen varias maneras de «negar al Hijo». La primera manera es negar directamente en su doctrina escrita que Jesús sea el único Hijo de Dios, el Mesías, el Salvador del mundo. Es lo que hacen los Testigos de Jehová. Otra manera de «negar al Hijo» es negar la eficacia de la obra de Jesucristo en la cruz. Una forma de hacerlo es la enseñanza de un sistema de obras para alcanzar y mantener la salvación. Numerosas sectas nuevas imaginan que uno tiene que hacerse digno de la salvación realizando obras humanas. Es notable que Jesús afirma:

«… no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento»

(Mateo 9:13)

Otra forma común de negar al Hijo, es agregar obras humanas al plan de la salvación: Cristo + otra cosa. Una iglesia cerca de casa alega que uno no es salvo si no se bautiza en esa iglesia. En un caso extremo, una mujer nos escribió atribulada porque su iglesia la había puesto bajo disciplina pues estaba en peligro de «no heredar el reino de Dios» porque llevaba un vestido verde, un color prohibido por el pastor. Es sólo un ejemplo de no confiar en Cristo para la salvación sino en algo externo, en un sistema de obras humanas.

Sin embargo, existe otra manera más sutil de negar al Hijo. Muchas sectas al principio intentan convencer al interesado de que su doctrina es ortodoxa, mientras por otro lado ocultan su doctrina de la salvación —algo que a menudo hacen los mormones. Sólo cuando uno alcanza «cierto nivel» descubre los grandes secretos de lo que en verdad es esa falsa doctrina.

«Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató…»

(2 Pedro 2:1)

Jaime Miron

Autor: Jaime Miron

Dr. Jaime Mirón, maestro de la Biblia, escritor y consejero bíblico, ha ministrado con el evangelista Luis Palau durante 34 años. Actualmente es vicepresidente de la Asociación Evangelística Luis Palau a cargo de los ministerios en América Latina.

El Dr. Mirón también dirige los centros de consultas establecidos durante las cruzadas evangelísticas con Luis Palau, centros para atender personas con preguntas y/o problemas. Como fruto de este ministerio, el Dr. Mirón está escribiendo una serie de libros relacionados con la consejería, dos de los cuales ya han sido publicados por Editorial Unilit: Mi esposo no es cristiano. ¿Qué hago; La amargura, el pecado más contagioso; Iglesia o secta; acaba de terminar otro que se titula. ¿Estoy preparado para la guerra espiritual?


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