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Contenido

Prefacio        La gran aventura de cierto tipo de investigación

Introducción

Capítulo 1     El mundo de los apóstoles

Capítulo 2     ¿Cuándo salieron los apóstoles de Jerusalén?

Capítulo 3     Simón Pedro

Capítulo 4     Andrés

Capítulo 5     Jacobo, hijo de Zebedeo

Capítulo 6     Juan

Capítulo 7     Felipe

Capítulo 8     Bartolomé

Capítulo 9     Tomás

Capítulo 10   Mateo

Capítulo 11   Jacobo, hijo de Alfeo

Capítulo 12   Judas Tadeo

Capítulo 13   Simón el cananita

Capítulo 14   Judas Iscariote

Capítulo 15   Matías

Otros apóstoles notables

Capítulo 16   Juan Marcos

Capítulo 17   Bernabé

Capítulo 18   Lucas

Capítulo 19   Lázaro

Capítulo 20   Pablo

Apóstoles en la Biblia

Bibliografía

Acerca del autor

Acerca de las ilustraciones

Índice de referencias

Extracto:

Como todas las biografías bíblicas, la de Juan es fragmentaria. De todos modos tenemos bastante información acerca de él.

Era uno de los hijos de Zebedeo, un pescador de Galilea, y de Salomé, quien probablemente era hermana de María, la madre de Jesús. Creció en Galilea y era socio de su hermano, de Andrés y de Pedro en el negocio de la pesca. Él y Andrés fueron discípulos de Juan el Bautista (Juan 1:35–40). Acompañó a Jesús en su primera gira por Galilea, y más tarde él y algunos de sus socios dejaron la empresa pesquera y se hicieron discípulos de Cristo. Juan estuvo con Jesús en las bodas en Caná de Galilea (Juan 2:1–11) y también estuvo presente en Jerusalén en la etapa inicial del ministerio de Jesús en Judea.

Se nos dice que Juan era propietario de una casa en Jerusalén. Es posible que la entrevista con Nicodemo haya tenido lugar allí. Fue uno de los doce a los que Jesús envió en una misión de predicar.

Estuvo presente, junto con Pedro y Jacobo, cuando Jesús resucitó a la hija de Jairo (Marcos 5:37), y en la Transfiguración (Mateo 17). Fueron los que estuvieron más cerca del Señor durante la agonía en Getsemaní. Juan fue, por lo tanto, el discípulo más íntimo de Cristo. Él y su hermano fueron apodados “Hijos del trueno” cuando pidieron que descendiera fuego del cielo sobre una aldea samaritana cuyos habitantes les habían negado hospitalidad (Marcos 3:17). En otra oportunidad Juan puso de manifiesto su celo, su intolerancia y su sectarismo cuando exclamó: “Maestro, vimos a alguien usar tu nombre para expulsar demonios, pero le dijimos que no lo hiciera, porque no pertenece a nuestro grupo” (Marcos 9:38). La madre de Juan expresó la ambición de sus hijos cuando pidió para ellos los lugares principales en el reino (Marcos 10:35).

En la Última Cena, Juan ocupó el lugar privilegiado de mayor intimidad, cerca de Jesús (Juan 13:23). Durante el juicio de Jesús estuvo presente en la corte porque era conocido en la familia de los sumos sacerdotes. Probablemente se haya relacionado con las personas prominentes en Jerusalén a través de su trabajo como representante comercial de la empresa pesquera de su padre. Juan estuvo presente en la crucifixión, y allí Jesucristo le dio la responsabilidad de cuidar a su madre, María (Juan 19:26). Estuvo con Pedro durante el lapso en el que Jesús estuvo en la tumba y fue con él uno de los primeros que vieron la tumba vacía. La mayor demostración de fe de Juan fue cuando vio las vendas vacías en la tumba; da su testimonio: “Vio y creyó” (Juan 20:8).

Juan estaba con Pedro en la puerta del Templo cuando un paralítico fue sanado (Hechos 3:10). También estaba con Pedro en la misión a Samaria donde impartieron el Espíritu Santo a los nuevos convertidos (Hechos 8:12). Él, Pedro y Jacobo, el hermano del Señor, son llamados “columnas” de la iglesia en Jerusalén.

Muchos han identificado a Juan como “el discípulo a quien Jesús amaba” (Juan 19:26; 20:2; 21:7, 20).

En el comienzo del Evangelio de Juan tenemos la información de que vivió por mucho tiempo después del comienzo de la era cristiana. Sus epístolas revelan que alcanzó una posición influyente en el mundo cristiano, y poco antes de la destrucción de Jerusalén se radicó en Éfeso, en Asia Menor. En esta ubicación estratégica se desempeñó como pastor de la iglesia en Éfeso y mantuvo una relación especial con las demás iglesias en la región, como sabemos por sus cartas a las siete iglesias en Asia. Su hermano Jacobo fue el primero de los apóstoles que murió. Juan, por su parte, fue el último en morir. Casi todos los otros apóstoles sufrieron una muerte violenta, mientras que Juan murió pacíficamente en Éfeso, a una edad avanzada, alrededor del año 100 d.C.


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