Contenido

Prólogo por Leighton Ford

Prefacio del autor

Introducción

1.   En el principio

2.   Una nación asombrosa

3.   La gran sorpresa

4.   El fin ya está aquí

5.   El plan global

6.   La aldea global

7.   La iglesia global

8.   La roca

9.   Las cuatro columnas

10. Líderes que facultan

11. Gracia y generosidad

12. Culturas y religiones

13. Los Quechuas

Apéndice: El manifiesto de Manila

Bibliografía

Extracto:

Capítulo 2

Una nación asombrosa

“¡Es un milagro!” exclamaron dos jóvenes rumanos, Livia y loan. Maravillados y con lágrimas en sus ojos ellos describían cómo doscientos mil personas estaban arrodilladas, incluyendo aún a comunistas y ateos, uniéndose a la oración de los cristianos.

Estábamos en la Plaza de la Opera en el centro de Timisoara, Rumania. Estos jóvenes, Livia y loan, describían las vigilias de oración realizadas en Diciembre de 1989, que precedieron el derrocamiento del régimen comunista de Nicolás Ceausescu.

Los dos jóvenes hablaban cuidadosamente en inglés. “El dieciséis de diciembre, los cristianos de la Iglesia Reformada se reunieron en una vigilia de oración de toda la noche porque las autoridades comunistas exigían que su pastor saliera de la ciudad. Al día siguiente cristianos de otras iglesias se unieron a la vigilia.

“Pronto la asamblea creció tanto que tuvieron que trasladarse a la Plaza de la Opera, una gran área abierta en el centro de la ciudad. Entonces los soldados avanzaron y abrieron fuego. Muchos murieron, aún niños que corrían buscando refugio. En camiones el gobierno recogió a los muertos y los enterró en una fosa común.

“Sin embargo, la masacre no detuvo la vigilia de oración. La asamblea siguió creciendo. Cuando las noticias de las matanzas en Timisoara llegaron a otras áreas de Rumania, otras vigilias se formaron en otras ciudades. Para el 22 de diciembre la vigilia en la Plaza de la Opera había crecido hasta alcanzar 200,000 personas. Los soldados avanzaron una segunda vez con sus armas listas.

“El aire era explosivo. Un pastor subió al podium. “Tengo palabra del Señor para los soldados’ anunció el pastor. ¡De pongan sus armas!’ ”

Ellos obedecieron.

“El pastor pidió que la multitud de 200,000 personas se arrodillara en oración. Todos se arrodillaron. Aún los soldados se unieron en oración clamando por la reconciliación y la sanación de la nación de Rumania. ¡Aún los ateos oraron! Aquellos que antes habían perseguido a los cristianos, ahora se arrodillaban con nosotros”.

Ese mismo día Nicolás Ceausescu huyó de su palacio en Bucarest donde gigantescas manifestaciones habían saturado la ciudad. Y todo comenzó cuando unos pocos cristianos se unieron en una vig oración de toda la noche en Timisoara.

http://www.logos.com/es/producto/4939/el-llamado-de-dios-a-la-mision

Autor: David Shenk


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