Contenido

I. Introducción

1.   La enseñanza del Antiguo Testamento

2.   La enseñanza del Nuevo Testamento

3.   El ejercicio del liderazgo

A.  La administración tiene metas

B.  La administración utiliza personas

C.  La administración utiliza los dones del liderazgo

II. El líder modelo

1.   Los propósitos que lo trajeron

A.  Vino para hacer la voluntad de Dios

B.  Vino para salvar a los pecadores

C.  Vino para dar vida y darla en abundancia

2.   La particularidad de su vida

A.  El sentido de la oración

B.  La característica de sus obras

3.   El estilo de la enseñanza

4.   El ejemplo en su modo de ser

5.   El carácter de pastor

III. El líder y sus primeras actividades

1.   El lugar de Cristo en el corazón

2.   La transmisión de la Persona

3.   La formación de la mente espiritual

4.   La instrucción en el modelo de Dios

5.   La conducción del rebaño a la madurez

6.   El descubrimiento del don

7.   La voluntad constante de aprender

8.   La toma de decisiones

A.  La incidencia de la voluntad

B.  La búsqueda del consejo

C.  El manejo de las presiones

D.  El enfrentamiento con la realidad

9.   La evaluación de lo actuado

A.  Obediencia irrestricta al Señor

B.  Reconocimiento logrado por la grey

C.  Finalización de una etapa de ministerio

IV. El líder en funciones

1.   La función y el carácter espiritual

2.   La actividad y el modelo

3.   Las labores y su contenido

4.   La metodología y las expectativas

5.   La seguridad y los objetivos alcanzados

6.   La extensión de la visión y las labores

7.   Las metas y la flexibilidad

A.  El sentido de la flexibilidad

B.  La flexibilidad y el ministerio

C.  La flexibilidad y las finanzas

V. El líder a solas con Dios

1.   El llamado

A.  El circulo exterior: el llamado a la salvación

B.  El circulo interior: el llamado al discipulado

C.  El circulo intimo: el llamado a un servicio especial

2.   La oración

3.   La actividad del Espíritu Santo

4.   La realidad

5.   Las prioridades

VI. El líder y el perdón

1.   El ejercicio del perdón

2.   La importancia de la culpa

3.   La experiencia del perdón

4.   El gozo de la libertad

5.   Dios puede interrumpir el ministerio de un líder

VII. El líder y sus requisitos

1.   Irreprensibilidad

2.   Autocontrol

3.   Madurez espiritual

VIII. El líder y su preparación

1.   La Biblia como punto de partida

2.   Pautas para el estudio bíblico

3.   Elementos indispensables en el estudio bíblico

4.   La aplicación del conocimiento

IX. Los liderados crecen

1.   La evolución de los caracteres

2.   Los peligros del crecimiento

3.   El enfrentamiento al error

4.   El trato para con los que crecen

5.   El desarrollo bíblico del grupo

X. Se multiplican las tareas

1.   La mente abierta a la delegación

2.   Algunas nociones importantes sobre la delegación

3.   La formación de nuevos líderes

4.   Los problemas en la delegación

XI. El líder y sus dificultades

1.   Sobrecarga

2.   Desánimo

A.  Sujetar todos los pensamientos al Señor

B.  Observar cómo han hecho otros en condiciones semejantes

C.  Aprender a entender lo que nos pasa

D.  Reequipamiento para seguir

3.   Sufrimiento

4.   Pérdida de objetivos

A.  La importancia de la misión

B.  El recuerdo de la visión

C.  Una mirada a lo hecho hasta aquí

XII. El líder y sus riesgos

1.   El mal ejemplo

2.   El ejercicio del dominio sobre los demás

3.   La búsqueda de prestigio

4.   El abandono de la administración espiritual

A.  El abandono del primer amor

B.  La soberbia del primer lugar

C.  La complicación con cosas temporales

D.  El abuso en las cosas sagradas

E.   El descuido del sexo

XIII. El líder y la rendición de cuentas

1.   Distintos ángulos de observación

A.  La observación de las gentes

B.  La actitud de los hermanos

C.  La reflexión de Pablo

2.   Confirmación del veredicto

A.  El momento

B.  El alcance

C.  El método

D.  El resultado

3.   La mirada de gratitud

XIV. Bibliografia

Extracto:

2. Autocontrol

Antes que Cristo fuera muerto, Pedro creía que la espada era el mejor instrumento para ser un buen dirigente; hasta que después de la resurrección él se la cambió por la vara de pastor (Juan 21:15–17), con la cual habría de apacentar miles y miles de ovejas. El Señor sabía que el no que tuvo que decirle a su modo de ser, sería para su bien, y para el bien de muchos. Así también los no que aparecen en 1 Timoteo 3 y Tito 1:7 nos humillan: “no pendenciero” (buscapleitos VP); “no codicioso de ganancias deshonestas” (dinero mal habido); “no soberbio” (arrogante, altivo, terco); “no insincero (sin doblez, sin faltar a su palabra, no con doble intención); “no teniendo señorío” (aplastador de voluntades 1 Pedro 5:3); “no dado al vino” (no bebedor en exceso, borracho); “no iracundo” (no irritable, furioso, exasperable), son necesarios.

Nosotros tenemos el control del Espíritu para que “cada cual … no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piensa de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Romanos 12:3). Necesitamos rogarle a Dios que nos ayude a pensar con prudencia, con sensatez para que la gracia nos permita ser moderados en el trato con los hermanos. El equilibrio que otorga la mente gobernada por el Espíritu es de tal magnitud que los que ejercen bien el liderazgo “ganan para sí un grado honroso y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús” (1 Timoteo 3:13). El autocontrol, además, es una advertencia contra cualquier tipo de tendencia a la doble intención (comp. Oseas 7:8), que puede desembocar en una falsa santidad, y en trabajos que confunden el activismo con el servicio a Dios (Santiago 4:2; 1 Juan 3:22). El énfasis bíblico sobre los “no” del ministro importan mucho para disfrutar el gozo y satisfacción en la vida espiritual. Las conversaciones, las deducciones, las conclusiones practicadas con equilibrio, favorecen la preparación de prioridades, sin las presiones del apuro o la urgencia de las circunstancias. La templanza abre las puertas a la voluntad del Señor.

COMO PENSAR EN LOS REQUISITOS
1. Que la irreprensibilidad abarca todas las esferas de la vida.

2.   Que ese carácter tiene que comenzar en la intimidad del líder.

3.   Que por ser administrador de Dios, maneja cosas sagradas que debe compartir sin contaminarlas.

4.   Que el autocontrol activado por el Espíritu Santo es la seguridad que evita la caída.

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