Contenido

Agradecimientos

Introducción

Capítulo 1:

En busca de una ilustración

Capítulo 2:

El mal, y el buen uso de las ilustraciones

Capítulo 3:

Misión imposible

Capítulo 4:

El humor en las ilustraciones

Capítulo 5:

Un sermón ilustrativo

Capítulo 6:

Las partes de un sermón debidamente ilustradas

Capítulo 7:

¿Por qué necesitamos buenos predicadores hoy?

Apéndice

Acerca de las ilustraciones: Dr. Osvaldo Mottesi

Bibliografía

Extracto:

Hemos visto que las magníficas ilustraciones no hacen que el sermón sea bueno. Tampoco tener muchas. El buen sermón es aquel que tiene lúcidas ilustraciones que ayudan a interpretar y a aclarar un texto o pasaje bíblico. Si las ilustraciones escogidas no nos ayudan a entender el contenido bíblico, hemos fallado en nuestro intento de predicar.

El gran error de muchos predicadores es permitir que las ilustraciones guíen el pensamiento, en lugar de aclarar la exégesis. Como ya hemos dicho, esto es un ¡anatema! Nunca permitamos que las ilustraciones sirvan de base a lo que predicamos. Esa no es su función. Lo que Dios ha dicho en su Palabra es la base sólida sobre la cual fundamos nuestro pensamiento. Una ilustración sirve para abrir la mente a un concepto tratado en la Biblia.

Volvemos a repetir: Lo que necesita la humanidad es un mensaje claro de la palabra divina, no una serie de ilustraciones entretenidas que nos llevan a nada.

¿Cómo aprendemos a ilustrar ese tipo de mensajes que nutren a la iglesia? Voltee la página y lea el tercer capítulo.

http://www.logos.com/es/producto/3228/el-arte-de-ilustrar-sermones


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