En Apocalipsis 20:1-10 Juan ve la siguiente visión: El diablo es prendido y arrojado a un abismo por mil años para no poder engañar más a las naciones. En ese momento los que perecieron en la tribulación vuelven a la vida y reinan durante ese período, pero los demás muertos no vuelven a la vida hasta el final de los mil años. Al final de esta época el diablo es soltado, engaña las naciones nuevamente y después de una batalla final es arrojado para siempre al lago de fuego.

Este pasaje ha sido fuente de enormes controversias, no solo porque hay diferentes interpretaciones de lo que dice, pero también porque es un cruce de temas teológicos sobre los cuales grandes sistemas de pensar cristianos están fundados. En lo que sigue voy a delinear las tres interpretaciones principales de este pasaje, pero voy a prestar atención particular a las razones teológicas detrás de cada interpretación. O sea, no surgen por el mero exégesis de apocalipsis 20 (tampoco ignoran el pasaje), pero están vinculadas a otras convicciones importantes.

Premilenialismo – Se toma el número mil en apocalipsis literalmente y también se toma la cronología de Apocalipsis hasta este punto como una simple descripción ordenada de eventos. En esta interpretación el milenio es una época después de la segunda venida de Cristo (por eso el “pre” – Cristo viene antes del milenio) en la cual El reina sobre el mundo como un rey literal desde Jerusalén. El premilenialismo viene asociado generalmente con la teología de dispensacionalismo, en donde se insiste en una interpretación literal de las profecías del Antiguo Testamento. Por eso es necesario que haya una época futura en donde las profecías del Antiguo Testamento se cumplan literalmente para el pueblo de Israel. Por ejemplo, que todas las naciones darán tributo a Israel y otras profecías que describen a Israel en una era dorada con influencia sobre todo el mundo. En dispensacionalismo el milenio es la era de Israel bajo su ideal rey davídico.

Amilenialismo – Esta posición afirma que los mil años de Apocalipsis son figurativos, no literales, y que el pasaje es una recapitulación de la historia de la iglesia desde su principio hasta la segunda venida de Cristo. El encadenamiento del diablo significa su derrota por Cristo en la cruz y su reino es el reino actual de Cristo sobre el mundo mientras la iglesia testifica acerca de él. Cuando el diablo es soltado al fin de los mil años, esto se toma como la tribulación y la segunda venida del señor. Se ha notado que esta posición no tiene un buen nombre, pues parece implicar que se niega el milenio, pero en realidad afirma la presencia actual del milenio. Teológicamente el amilenialismo viene generalmente con la idea de que la iglesia ha sustituido a Israel (o es el cumplimiento de Israel) en el plan de Dios y que por eso todas las promesas a Israel en el Antiguo Testamento se cumplen espiritualmente en la misión de la iglesia.  No se espera un futuro literal para Israel.

Postmilenialismo – Se afirma que el milenio es una era dorada en la historia humana que surge de la creciente influencia del evangelio en el mundo. Aquí la derrota inicial de Satanás no es la cruz, como en el amilenialismo, sino la expansión del evangelio, y el reino de Cristo no es literal, pero por medio de la influencia de la iglesia en el mundo. El “post” entonces, es porque Cristo regresa después del milenio. Pero a diferencia del amilenialismo, no se afirma que estamos ahora en el milenio, pues es algo que surge en el futuro humano. La teología detrás del postmilenialismo es una combinación de las dos otras posiciones. Por un lado la iglesia reemplaza a Israel y no se espera un futuro de cumplimiento literal. Pero por otro lado las promesas a Israel se toman concretamente en su aplicación a la iglesia. Por eso la necesidad de un reino global de Cristo en este mundo.

Vale notar que ha habido una conexión significativa entre el contexto de la iglesia y las diferentes interpretaciones del milenio. El amilenialismo fue importante en la iglesia Constantina en donde había una fuerte relación entre la iglesia y el poder del estado y luego a través de los siglos de la iglesia medieval hubo un sentido de estabilidad y continuidad. Era fácil en ese contexto imaginar que el reino era presente en la influencia de Cristo por medio de su iglesia. En la era moderna se comenzó a pensar en categorías de progreso y armados con la ciencia y la razón la humanidad pudo convencerse de que pronto se introduciría una nueva era dorada para todo el mundo.  No puede ser casualidad que esta también fue la época en que el postmilenialismo fue más popular.  La influencia del premilenialismo comenzó a crecer en el siglo 20, especialmente después de las dos guerras mundiales cuando surgió el pesimismo moderno de la era atómica. La idea de una era dorada parecía ridícula en ese contexto. Como Dios no parecía estar activo en la historia humana se concluyó que su acción en este mundo ocurriría después de la segunda venida de Cristo. Ya se entendía que este mundo no duraría mucho más.

No estoy diciendo que las diferentes posiciones sólo dependen de su contexto histórico, pues hoy día hay quien defienda cada una de ellas. Pero sí es importante notar que los tiempos en que vivimos pueden afectar nuestra interpretación de la Biblia y nuestra teología. Al fin y al cabo esta es una cuestión compleja que vale la pena discutir no sólo para llegar a una conclusión acerca Apocalipsis 20 pero también porque, como hemos visto, al discutir las diferentes opciones nos profundizamos más en temas bíblicos y teológicos muy importantes.

Rob Haskell

Autor: Rob Haskell

Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.
Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.



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