El otro día estaba haciendo unas reparaciones en mi casa. Era una tarde hermosa de las cuales donde vivo yo no hay muchas, pues siempre está lloviendo o lloviznado. Era el tipo de día en que uno está buscando escusas para salir de la casa. Ahí estoy dándole con mis herramientas y oigo que alguien me está llamando. Al separarme del proyecto veo que es uno de mis vecinos y aunque le saludo cordialmente, él me mira con cara seria negando con la cabeza y me dice, “¡Trabajando el domingo! Esto no está bien.” Y se va así, negando con la cabeza.

Me dejó con un sabor malo. Ya el día no era tan glorioso. Ya no me podía concentrar en mi trabajo por temor de que este hermano aparezca de nuevo a juzgarme (pues seguramente iba al almacén y regresaría otra vez en rumbo a su casa). Y después también pienso, “La próxima vez que lo veo a este tipo ¿qué? ¿Nos vamos a tener que meter en un debate teológico?”

Bueno, lo vi el próximo día y noté que estaba de buena cara. O sea, aunque pareció juzgarme el día anterior, todavía iba a ser el buen vecino que siempre es. Para no dejar el asunto así en el aire, le pregunto, “¿Entonces, no piensas que debería trabajar en el sábado?” “Pues claro que no,” responde él. “La Biblia dice que es el día para ir al culto, orar y descansar.”

Yo ya había meditado acerca del asunto y como estaba seguro de que esta discusión ocurriría de una manera u otra ya tenía varias respuestas listas. Eran las siguientes:

  1. Sólo decir: “Pero hermano, el sábado es para el hombre, no el hombre para el sábado.” (ver Marcos 2:27) Es un poco ambiguo, pero es después de todo lo que dijo Jesús cuando le criticaron por hacer lo no debido el sábado. Pero no le dije eso.
  2. Preguntar: “¿Dónde dice en la Biblia que hay que guardar el sábado?” Esta sería una pregunta un poco bajo pretensiones, pues el propósito es instigar una búsqueda bíblica y llegar a un pasaje como Éxodo 20:9-11 desde donde se defendería la idea de que hay que descansar el sábado. Luego uno preguntaría, ¿Pues entonces, porqué me juzgas? Yo estaba trabajando el domingo, no el sábado. Luego se desarrollaría el tema más: Si vas a ser legalista, deberías ser consistente. Si me dices que obedeces la ley, entonces, hermano ¡hazlo! La ley dice que debes guardar el séptimo día de la semana, no el primero. ¿Cómo puedes ser tú tan legalista acerca de lo que se puede o no se puede hacer en este día y después estar celebrando el día equivocado? Que cristianos no celebran el día de reposo bajo la ley ha sido evidente desde los principios de la iglesia, pues aunque la Biblia nunca lo manda, siempre hemos celebrado el primer día de la semana en memoria de la resurrección de Jesucristo. Entonces, ¡no me digas que debo observar el “sábado” el domingo! Pero todo esto me pareció demasiado complicado y quizás contencioso. Tampoco le dije esto a mi vecino.
  3. Preguntar: “¿Dónde dice en la Biblia que hay que ir al culto el domingo (o el Sábado)?” Eso nunca lo mandó Dios. Que nos reunamos, sí; cuándo, no. Creo que es una práctica buenísima reunirnos el domingo, pero no la cumplimos como obligación a la ley sino como celebración. Y además, como no la cumplimos por ley tenemos la flexibilidad de cambiar nuestra práctica si por alguna razón tiene sentido. Por ejemplo ¿Qué si vivimos en una comunidad turística donde todos tienen que trabajar el fin de semana? Quizás en esa situación la reunión principal de la iglesia sería el jueves a la noche. Está bien hacerlo así porque no estamos bajo la ley. Tampoco le dije esto a mi vecino porque me pareció también un poco demasiado complicado.
  4. Lo que sí dije fue, “Pero Pablo dice que algunos celebran un día particular y otros no, y que eso está bien. ¿Haz leído en Romanos 14?” (ver Romanos 14:5-6) Mi vecino piensa un momento y me dice, “Sí, conozco ese pasaje.” Y eso es todo. Como decir, “lo voy a pensar”.

Partimos bien y él me dijo, con sonrisa, que lea más la Biblia y quizás Dios me iluminaría. Yo le respondí que igualmente.

Entonces, si tú, lector, trabajas en el día de reposo te sugiero lo siguiente:

Primero, no pongas tu trabajo antes de la iglesia, pues la Biblia nos manda a reunirnos para festejar la santa cena, para cantar, para ser instruidos, y para convivio (Ver Hechos 2:42-47 y Hebreos 10:23-26). Esto es lo básico del discipulado: vivir en comunidad con nuestros hermanos y hermanas. Debes tomar el tiempo para hacerlo. Si tu trabajo impide tu discipulado, deberías hacer un cambio. La ventaja de una comunidad que observa el “sábado” (domingo) como ley es que la gente participa en la comunidad como es debido. Pero la ley no es buena base de práctica para el cristiano, pues cuando vivimos bajo ley nos faltan la caridad y flexibilidad que pertenecen a la vida del espíritu.

Segundo, el principio detrás del sábado es que al fin y al cabo tú no puedes hacerlo todo. Tu éxito y tu prosperidad dependen de Dios, no de todo lo que tú puedes hacer. Y por eso tú puedes tomarte un día libre. Es una expresión de fe. Pero también tienes flexibilidad. Por ejemplo, quizás tu trabajo demande que el domingo a la tarde pases varias horas laborando. Bien, pues quizás puedes todavía participar adecuadamente en tu comunidad cristiana. Pero tómate el lunes o martes o lo que sea como un día de reposo – un día en que no tengas que atender a tus obligaciones. ¡De hecho, quizás tu día de reposo sea el sábado literalmente! Después de todo, ¿Cuál es el día de reposo del pastor?

Tercero, tu que no trabajas el domingo no juzgues a un hermano que parece estar trabajando en el día de reposo. Tenemos libertad en esto. Y además, lo que algunos consideran trabajo es realmente una especie de relajamiento para otros. Yo paso todo el día en mi oficina trabajando en una computadora. Para mí es una especie de descanso salir al aire libre y hacer alguna labor física. Para otro, el día de reposo es para leer un libro cristiano. ¡Para mí a veces leer un libro cristiano es literalmente mi trabajo! No juzguemos ni superficialmente ni legalmente, sino por principios bíblicos y en el espíritu de la libertad que Cristo nos otorga.

Rob Haskell

Autor: Rob Haskell

Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.
Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.



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