Según el Nuevo Testamento el autor del evangelio de Lucas era médico (Col. 4:14). También es conocido como historiador por razón de su metodología histórica en la construcción de sus dos tomos (Luc. 1:3, Hech. 1:1-2).

Este breve artículo propone la idea de que Lucas no era médico ni historiador principalmente, sino evangelista.

¿Quién es?

Mayormente los autores del Nuevo Testamento fueron apóstoles (por ejemplo: Mateo, Juan y Pedro). Lucas no, él era uno de los compañeros de los apóstoles. En sus cartas Pablo habla de Lucas como colaborador (Fil. 24, 2 Tim. 4:11) y hay varios capítulos en los Hechos en los que la palabra “nosotros” se refiere a Lucas y Pablo (Hech 16, 21, 27, 28).

Un “apóstol” es literalmente alguien mandado por otra persona. Entonces Lucas estaba habituado a ser parte del equipo mandado por Jesús.

¿Cuándo escribió?

Hay suficiente debate sobre este tema, pero como guía hay dos datos fijos. Probablemente Lucas escribió antes de la destrucción del templo por los romanos en el año 70 d.c. (cf. Luc. 21:20-22) y antes de la terminación del libro de los Hechos (cerca 63 d.c.). Es razonable entonces fijar la fecha del evangelio entre el 60 y 62 d.c. Esto es 30 años después de la muerte de Jesús, cuando había todavía testigos oculares y bastante información personal sobre la vida del Salvador. Es decir, Lucas compuso su evangelio cuando tuvo acceso a todos los datos que él necesitaba como autor.

¿Por qué escribió?

Lucas describe su razón en Luc. 1:1-4, indicando que está ayudando a Teófilo a entender claramente la verdad acerca de Jesús.

El versículo clave de Lucas es probablemente 19:10, “el hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Lucas muestra que Jesús es el salvador de cualquier clase de persona: pobres (Luc. 6:20), mujeres (Luc. 7:39-50), ricos (Luc. 19:2), samaritanos (Luc. 9:52-56), gentiles (Luc. 7:1-9), fariseos (Luc. 14:1) y los marginados de la sociedad (Luc. 14:21-24).

Él muestra que Jesús está cumpliendo el plan de Dios. Esto se nota en el uso frecuente de la frase o el equivalente “es necesario” (Luc. 2:49, 24:44). Y en un sentido similar está el concepto de que las promesas se cumplen “hoy” (Luc. 2:11, 4:21).

El gozo que resulta de la venida del Salvador está indicado en los temas de los himnos en Lucas 1-2 conocidos en Latín como el Magnificat (Luc. 1:46-55),  el Benedictus (Luc. 1:68-79), el Gloria en Excelsis (Luc. 2:14) y el Nunc Dimittis (Luc. 2:29-32).

En Lucas hay más parábolas que los demás evangelios y en su mayoría tratan del gozo de encontrar el reino de Dios. Por ejemplo, hay la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo en Luc. 15. En conexión con el gozo, Lucas es destacado por su énfasis sobre el Espíritu Santo (Luc. 4:1, 14) y sus referencias a la oración; que incluye la oración de Jesús por Pedro (Luc. 22:31,32).

Lucas: ¿Médico? ¿Historiador? ¿Evangelista?

El evangelio no se presenta en forma de biografía como lo hicieran los historiadores del mundo clásico como Seutonio y sus descripciones de los Césares. Tampoco es un tratado científico como los escritos por los doctores en Grecia o como los mitos de Homero. Lucas está escribiendo un evangelio.

La palabra “evangelio” era originalmente un galardón entregado por traer buenas noticias. Era algo obsequiado al mensajero que había llegado ante el rey con noticias de triunfo del ejército en batalla. Después la palabra indicó simplemente el mensaje de las buenas noticias que causaban gozo. En el Nuevo Testamento Lucas, Mateo, Marcos y Juan escribieron las buenas nuevas del triunfo de Jesucristo.

Se concluye que Lucas es principalmente un evangelista cuyo propósito es convencer a sus lectores de las noticias excelentes de la venida, la muerte y la resurrección del Salvador. El resultado es fe en Jesús, salvación y gozo.

Por supuesto Lucas continuaba practicando sus conocimientos médicos y habilidades como historiador, pero tenía el corazón del evangelista.

¿Cómo debo responder?

Para entender cualquier lectura es mucho mejor leerla con una pregunta en mente. Así, para responder a este evangelio adecuadamente es mejor pensar:

1. El plan divino. ¿Cómo se muestra el plan de Dios? ¿Dónde hay ejemplos de personas cumpliendo la voluntad divina?

2. La salvación del hombre. ¿Cómo se muestra la salvación de personas? ¿Quiénes son los salvos? ¿Cómo experimentan este rescate?

3. El gozo que trae Jesús. ¿Dónde se nota el gozo como resultado de encontrarse con Jesús?

Cualquier persona que lee el evangelio de Lucas buscando estos puntos, puede cambiar para ser como el excelente amigo de Lucas, Teófilo (Luc. 1:3), literalmente “el que ama a Dios”.

David Ford

Autor: David Ford

Editor de Recursos Teológicos



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