Muchas veces se afirma que en Génesis 1:26 tenemos una referencia a la trinidad, pues allí Dios dice: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza” y luego en 27 continúa con “y Dios creó al ser humano a su imagen”. Como Dios se refiere a sí mismo en el plural parece ser evidencia de la doctrina de la Trinidad en el Antiguo Testamento . Personalmente, a mi no me parece muy acertado esto. Como otros han observado (1) este puede ser un caso del “plural real” en el cual un soberano se refiere a sí mismo en la primera persona plural. También (2) puede ser que el plural se refiera aquí al “consejo celestial”, una agrupación de seres que habitan alrededor del trono de Dios y participan en sus decisiones y acciones. Hay varios otros pasajes que mencionan este consejo, como Salmo 82:1 (“Dios preside el consejo celestial; entre los dioses dicta sentencia”), Isaías 14:13 (“Gobernaré desde el extremo norte, en el monte de los dioses” – lit: el monte de la asamblea) y los dos primeros capítulos de Job. Pero aunque no creo que Génesis 1:26 es una referencia a la trinidad, sí creo que la creación es un evento trinitario.

Como señala Chris Shaw en su entrada reciente, Juan 1:1-3 es una imitación de Génesis 1:1-3. Juan nos está diciendo lo que él sabe acerca de la creación después de haber testificado la vida, muerte y resurrección de Jesús.

Juan 1
1 En el principio ya existía el Verbo,
y el Verbo estaba con Dios,
y el Verbo era Dios.
2 Él estaba con Dios en el principio.
3 Por medio de él todas las cosas fueron creadas;
sin él, nada de lo creado llegó a existir.

Génesis 1
1 Dios, en el principio,
creó los cielos y la tierra.
2 La tierra era un caos total,
las tinieblas cubrían el abismo,
y el Espíritu de Dios iba y venía
sobre la superficie de las aguas.
3 Y dijo Dios: «¡Que exista la luz!»
Y la luz llegó a existir.

Primero es de notar que Juan le asigna a Jesús igualdad a Dios y diferencia con Dios. Es con Dios (y por eso no idéntico, diferente) y es a la vez Dios (igual). La resolución de esta contradicción es la semilla de la doctrina de la trinidad, en la cual afirmamos que Dios es en su ser a la vez uno y a la vez tres personas (notar: no es decir que es una persona y tres personas, sino que es uno y tres personas o tres personas en uno). Segundo, Juan le asigna a Jesús el estatus de verbo (o palabra). La palabra griega detrás de verbo es logos y se usaba en el contexto filosófico griego para designar el principio detrás de toda la realidad, lo que une y explica todo. Seguramente Juan usa logos aquí a propósito para agarrar la atención del lector antiguo. Pero creo que Juan primordialmente está usando logos en su sentido simple como “palabra” o “externalización del pensamiento”, pues para Juan, Jesús en su encarnación es la última palabra de Dios al mundo. Cuando el verbo se hace carne (v. 18), Dios se ha comunicado. Lo oculto se ha revelado. Lo eterno ha entrado en la historia.

Vale notar que nuestras versiones en español generalmente traducen a logos como “verbo”, pero esta no es una traducción ideal. Logos no es verbo; es palabra. Juan Carlos Ceballos cuenta que esta traducción surgió de la vulgata latina (la Biblia usada por la iglesia medieval). Dice Juan Carlos:

“El problema viene del latín en donde ‘verbum’ significa palabra. Casiodoro Reina tradujo logos como “Palabra”. Cipriano de Valera mantuvo la misma palabra en su revisión, y así se hizo hasta la revisión “Valera 1858” (por alguna razón se dejó de reconocer a Reina como el autor de la traducción). El español Lorenzo Lucena Pedrosa realizó la revisión de 1862, y que se publicó en 1865. Allí se hizo el cambio de ‘Palabra’ a ‘Verbo’, sin ningún fundamento lexicográfico. Se dice que esta versión, según la opinión de varios, ya no debía haberse llamado ‘Valera 1865’, pues hay muchos cambios a lo que hizo Valera y más a lo que hizo Reina. Se dice que esta versión regresó en muchas cosas a la Vulgata, perdiendo aportes importantes de Reina y Valera. Esta versión de 1865 fue la Biblia que sirvió de base para las revisiones de 1909, 1960, 1965 y RVA. La Real Academia Española incluyó como acepción de “verbo”, “Segunda persona de la Trinidad”, pero se debió a la mala traducción de Lucena y a la influencia posterior de la Reina Valera, pero no hay sustento de ninguna clase para este cambio. Hay varias versiones de la Biblia en castellano que sí usan ‘Palabra’ (DHH, Jerusalén, Nueva Biblia Española, Latinoamericana, entre otras).” (Comunicacion privada)

Regresando, entonces, a nuestra comparación entre Génesis y Juan, los dos pasajes comienzan con “en el principio” y describen el acto de la creación. En Génesis nos enteramos que Dios creó todo y que el instrumento para el acto creativo fue su palabra. En Juan todo es creado por medio del logos. Entonces parece obvio que Juan está conectando a Jesús con esa palabra creadora de Dios. Cuando Dios dijo en Génesis 1, lo que él dijo fue activado por Jesús; o el logos fue lo que dijo; o la creación como externalización de la mente de Dios fue efectuada por la segunda persona de la trinidad, el logos. Algo así. La relación exacta es difícil de determinar, pero que hay una relación parece sin lugar a duda.

Queda hacer la observación final de que en Génesis el Espíritu de Dios también participa en esta obra de la creación, pues él va y viene sobre la superficie de las aguas (Gen. 1:2). Con esto creo que podemos afirmar que desde la perspectiva del Nuevo Testamento, la creación sí es un acto trinitario: Dios, Espíritu y Logos trabajan juntos. Otra manera de decirlo es que con su enseñanza acerca del logos Juan ha convertido a Génesis 1:1-3 en un pasaje trinitario.

Rob Haskell

Autor: Rob Haskell

Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.
Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.



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