Muchos cristianos quieren saber cuáles prácticas son buenas y cuales son malas. Como editor del sito veo muchas preguntas de este tipo: ¿Se puede hacer el tatuaje? ¿Pueden las mujeres usar pantalones? ¿Es malo fumar? ¿Se pueden hacer transfusiones? ¿Hay que diezmar? Y un montón de otras preguntas prácticas. Me pareció bien, entonces, hablar un poco acerca la base de la ética cristiana, para ayudar a estas personas a que ellas mismas puedan pensar acerca de estas y otras preguntas.

¿Cuál es la base de la ética cristiana?

Muchos responderán inmediatamente que la base de la ética cristiana es la Biblia. Y así es. Pero esta respuesta no es suficiente, pues uno de los problemas más difíciles que tenemos en esta área es el hecho de que la Biblia contiene algunos mandamientos que ya no debemos seguir. En esto todos los cristianos estamos de acuerdo. Por ejemplo, los cristianos no creen que el hombre debe tener una barba descuidada, aunque así se dice en la Biblia (Lev. 19:27). Hay muchos ejemplos de esto como también Levítico 19:19:

No crucen animales de especies diferentes.
No planten en su campo dos clases distintas de semilla.
No usen ropa tejida con dos clases distintas de hilo.

Entonces por esto no es suficiente decir: “Solo debes hacer todo lo que dice la Biblia y punto.”

Desafortunadamente, aunque todos reconocen que algunos mandamientos no rigen hoy día, muchas veces ese principio se ignora cuando estamos hablando de algo específico, y uno cita cualquier pasaje que parece mencionar la práctica bajo discusión sin importar de qué parte de la Biblia viene.

Una de las principales diferencias entre los dos testamentos es que las reglas específicas del Antiguo testamento se han generalizado en el Nuevo Testamento bajo un principio general. Este principio es el amor. Cuando le preguntaron a Jesús cuál era el más grande de los mandamientos él contestó con lo siguiente:

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente… Éste es el primero y el más importante de los mandamientos.  El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.”? (Mateo 22:37-39)

Luego Jesús termina con algo muy importante. Dice: “De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.” (Mateo 22:40) O sea, este es el resumen de la ley. Esta es la base ética detrás de la ley de Moisés y la libertad del cristiano es que en Jesucristo somos guiados por el amor, no por la lista que surgió del amor en un contexto específico. El apóstol Pablo también nos enseña algo similar y también afirma que la ley se puede resumir con el amor:

No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley. 9 Porque los mandamientos que dicen: «No cometas adulterio», «No mates», «No robes», «No codicies», y todos los demás mandamientos, se resumen en este precepto: «Ama a tu prójimo como a ti mismo.» 10 El amor no perjudica al prójimo. Así que el amor es el cumplimiento de la ley. (Romanos 13:8-10)

Entonces tenemos buena evidencia bíblica para afirmar que la base de la ética cristiana es el amor a Dios y el amor al prójimo. Y esto nos ayuda tremendamente cuando llegamos a estas cuestiones prácticas. Cuando preguntamos, por ejemplo, ¿Está bien usar pantalones para las mujeres? La respuesta debe ser basada en amor. ¿Cuál práctica está ligada al amor?  El tatuaje, el casarse en una iglesia o no, el diezmar, la observación del sábado, comer o no comer sangre, todas estas prácticas deben estar relacionadas al amor.

Muchas veces me parece que la gente tiene una lista prácticas y sólo quiere saber si algo debe ir bajo la columna “malas” o “buenas” y eso solo basado en algún versículo o alguna frase en la Biblia que dice “sí” o “no”. Pablo afirma que todo es permitido para el cristiano, pero aclara que debemos estar conscientes de los resultados de nuestras acciones – o sea, cómo afecta a nuestros hermanos y hermanas (1 Corintios 6:12).  Como dice en otro lugar: “Los fuertes en la fe debemos apoyar a los débiles, en vez de hacer lo que nos agrada. Cada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo.” (Romanos 15:1-2) Entonces sabemos que usar pantalones no es un pecado, pero si los pantalones ofenden a mi hermano o hermana, entonces quizás en alguna situación alguien no usará pantalones – no porque es pecado, sino por amor al prójimo.

Uno de los problemas principales es que cuando nosotros preguntamos si esta u otra práctica es lícita muchas veces sólo estamos interesados en lo que nosotros podemos o no podemos hacer. Pero una perspectiva bíblica pregunta ¿cómo afecta esta práctica a mi hermano o hermana?  Y una de las ironías frecuentes es que algunos cristianos usan sus listas de bienes y males para condenar a otros y para hacer divisiones: “tú no haces esto; tú no eres cristiano”. Cuando lo más importante es amar y ayudar al prójimo.

Rob Haskell

Autor: Rob Haskell

Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.
Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.



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