Hace unas semanas estuve dando una conferencia acerca de interpretación bíblica en Lima, Perú. Al final de la conferencia alguien me hizo esta pregunta:

Según Marcos 13:32 Jesús dice que no sabe el día ni la hora de su segunda venida. Si Jesús es Dios, ¿por qué no sabe esto?

Es una buenísima pregunta porque nos presenta con una de las cuestiones más importantes de nuestra fe. Por un lado afirmamos que Jesús es Dios; por otro lado afirmamos que Jesús es la revelación de Dios en forma humana. Jesús es el Dios-hombre. Esta realidad es fundamental para nuestra fe. Pero surge una pregunta: ¿es posible ser totalmente Dios y totalmente hombre totalmente a la misma vez? Dios es por definición radicalmente diferente en su ser al hombre. Dios es el creador; el hombre es creado; Dios es eterno, el hombre es temporal; Dios es todopoderoso, el hombre es limitado; Dios tiene todo conocimiento y en comparación con eso el hombre no sabe nada de nada. El teólogo alemán Karl Bart es famoso por haber resaltado que Dios es “completamente otro,” y que no deberíamos pretender que podemos conocerle o alcanzarle por nuestros propios medios. Dios es el gran misterio.

¿Cómo podemos, entonces, nosotros los seres humanos tan limitados, conocer a Dios, que es totalmente diferente? La respuesta bíblica es que Dios se baja a nosotros. Él se comunica con nosotros a nuestro nivel. Cuando Dios aparece a los personajes de la Biblia, como por ejemplo como gloria a Moisés en el monte de Sión, como tres visitantes a Abrahán o como un ángel luchador a Jacob, es obvio que estas revelaciones son solo pequeñas muestras de lo que él es en su totalidad. Pero también es obvio que estas revelaciones son fieles. Es decir, no son incorrectas por no ser completas. Por eso no acordamos con los pluralistas que aceptan cualquier supuesta revelación de Dios en cualquier religión como algo legítimo. La premisa del pluralista es que como Dios es tan misterioso y tan difícil de comprender cada cual encuentra en él cosas diferentes y muchas veces contradictorias.  Esta no es la perspectiva bíblica. En la Biblia Dios se baja a nosotros y aunque lo que dice es incompleto, es verdad. No es contradictorio.

Como afirma el autor de Hebreos, aunque Dios se manifestó de diferentes maneras en el pasado su revelación cumbre fue en la persona de Jesucristo (Hebreos 1:1-3). Juan nos dice que Jesús es el verbo de Dios quien es Dios y estuvo con Dios desde el principio, y quien participó en la creación del universo (Juan 1:1-3). Juan afirma todo esto para establecer las credenciales del verbo, pues luego en el mismo capítulo Juan proclama: “el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14) Jesús es la revelación más completa de Dios, o la revelación menos limitada. Por eso somos cristianos. Por eso hay un Nuevo Testamento: Dios se “encarnó” en la persona de Jesucristo, y al hacerlo nos mostró mucho más acerca de su persona que conocíamos anteriormente.

Pero debemos resaltar que como Jesús es la revelación de Dios a nosotros, él no es la revelación de todo lo que es Dios. Eso no está a nuestro alcance. No podemos ni oír ni ver ni tocar todo lo que es Dios. Revelación es en sí una limitación de parte de Dios. Así lo explica el apóstol Pablo:

Cristo,

“…siendo por naturaleza Dios,
    no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.
Por el contrario, se rebajó voluntariamente,
    tomando la naturaleza de siervo
    y haciéndose semejante a los seres humanos.
Y al manifestarse como hombre,
    se humilló a si mismo.”  (Filipenses 2:6-8)

Por eso en la Biblia Jesús come, ora, duerme, y también desconoce algunas cosas acerca del futuro. Al hacerse hombre Jesús, la segunda persona de la trinidad, se ha limitado. Nunca deberíamos pensar que como Jesús es Dios él experimentaba en su vida terrenal todos los atributos de Dios. Claro que no, pues él sufrió y murió como ser humano, y esa identificación suya con la raza humana es precisamente lo que nos salva. Jesús es el ser humano perfecto que cumple la voluntad de Dios y sufre como semejante por sus hermanos, así purificándoles. Pero no olvidemos que para que esta identificación sirva, Jesús tenía que realmente ser humano.

No pretendo entender todo esto. Es por definición algo que traspasa los límites de la comprensión humana. Pero sí tenemos algunas guías para usar en nuestra contemplación de estas cosas. Por un lado, la Biblia afirma que Jesús es Dios, por otro lado afirma que Jesús es Dios a nosotros, Dios limitado, Dios humillado. Y si Dios se puede limitar para nuestro beneficio, dice Pablo, ¿cuánto más deberíamos nosotros humillarnos para el beneficio de nuestros hermanos y hermanas? (Filipenses 2:5)

Rob Haskell

Autor: Rob Haskell

Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.
Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.



No te lo pierdas

Recibe lo último en noticias, contenido, y más de Ayuda pastoral —¡inscríbete hoy!