Hoy nuestras iglesias evangélicas se estresan por la construcción de templos. Lugares de canto, conferencias, exhortación, y oración. Lugares donde algunos creyentes puedan llevar sus sacrificios y ofrendas. Lugares donde algunos creyentes esperan encontrar prosperidad, orientación sicológica, y luchar contra los demonios que los agobian. Templos donde algunos creyentes se sienten orgullosos de lo que pudieron construir, y ser motivados para construir más.  Es en el templo evangélico, así como fue en el Antiguo Testamento, donde para algunos creyentes Dios habita, y se puede encontrar perdón.

El evangelio según Lucas (7:36-50) nos presenta una perspectiva totalmente diferente a esta templo-centrista que esta tan de moda en América Latina. Esta misma historia tiene diversas versiones en todos los evangelios. El adyacente cuadro sinóptico nos describe las diferencias.

Lucas 7: 36-50 Juan 12:1-8 Mateo 26: 6-13

Marcos 14:3-9

Menciona los pies de Jesús ungidos por una mujer pecadora. Menciona los pies de Jesús ungidos por María la hermana de Lázaro. Menciona la cabeza de Jesús ungida por una mujer.
Concluye la historia con palabras de perdón, y salvación. Concluye: “A los pobres siempre los tendréis con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis.” Concluye: “dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella.”
El contexto: Jesús como Sacerdote que perdona pecados. El contexto: Preparación para el entierro de Jesús. El contexto: Jesús como el Mesías (Rey).

En la historia de Lucas Simón el fariseo invita a Jesús a comer. La actividad parece ser interrumpida por una mujer pecadora. ¿Qué hacia una mujer de mala fama en una cena en la casa de un fariseo? Ella empieza llorar, unge los pies de Jesús, y Simón hace un comentario que denigra a la mujer y a Jesús.  Jesús utiliza la oportunidad para contar una parábola. La parábola que Jesús cuenta se centra en el perdón, como una manera de interpretar el acto de la mujer pecadora que representa una ofrenda. Al vertir el aceite sobre los pies de Jesús, y no en la cabeza, Lucas nos lleva a la práctica Antiguo Testamentario de sacrificio del verter la sangre al pie del altar (Levítico 4-5). Ella se vierte así mismo como ofrenda, en los pies de Jesús como el altar. Así Lucas presenta a Jesús como el Sacerdote que perdona pecados, a diferencia del propósito de la misma historia en otros evangelios. El siguiente cuadro compara a Simón el fariseo con la mujer pecadora.

Simón el fariseo La Mujer pecadora
Mal hospedador Buena hospedadora
El se considera a sí mismo justo. Ella se considera a sí misma pecadora.
El necesita poco perdón. Ella necesita mucho perdón.

Jesús hace lucir a Simón como mal anfitrión (algo muy vergonzoso en aquella época), y presenta a la mujer pecadora como ejemplo de hospitalidad. ¡Jesús le vuelve la tortilla a los valores de la sociedad de la época! Simón se consideraba justo, sin necesidad de perdón, mientras la mujer se presenta como aquella que necesita mucho perdón. ¿Quién era más pecador, entonces, la mujer o el fariseo?

¿Por qué Lucas nos cuenta esta historia de esta manera, cuál es su propósito? Para entender el propósito de esta historia en el evangelio de Lucas es necesario entender el evangelio como un todo, y luego ver que rol que juega esta historia en este evangelio. Es decir, esta historia nos da una luz del propósito que busco Lucas y su comunidad para producir esta historia, de esta manera. Dos temas centrales en Lucas se subrayan en esta historia. Un tema central en Lucas en el perdón (Lucas. 1:77, 6:37, 17:3, 23:34, 24:47; Hechos 5:31, 8:22, 10:43, 13:38, 26:18). Y otro tema ligado al perdón es el de la mesa como lugar de compañerismo, igualdad, fraternidad, bienvenida, y en esta historia la mesa es el lugar para encontrar perdón.

Ambos temas se relacionan con la idea de la inclusión y de la exclusión. Si la mesa es el lugar que Jesús utiliza para su ministerio de brindar perdón a los pecadores, ¿Dónde iban los no pecadores de la época a buscar perdón? Dos objetos utilizo Lucas para ilustrar este contraste: El templo, y la mesa. Por un lado, en el templo los judíos recibían perdón, pero este perdón era accesible para los judíos solamente, y principalmente hombres judíos. Por otro lado, el perdón que ofrece Jesús sirve de alternativa para incluir a cualquiera de cualquier grupo étnico, de cualquier edad, de cualquier género, y orientación sexual. Por ejemplo, cada vez que Jesús presentó su autoridad para perdonar pecados, lo hacía en conflicto con la autoridad del templo, y contra la ley judía. Jesús no proclama otro templo, pero si una alternativa. Jesús ofrece su perdón en hogares, a la mesa, en amistad con pecadores.  Lucas ilustra la idea de la mesa en los hogares como un ejemplo de compañerismo, proximidad, apertura, inclusividad, y cercanía. Ya nadie tiene que ir al templo a encontrar a Dios, Dios viene a los hogares, con tal cercanía que quiere tener compañerismo con nosotros. No se trata más de ese Dios lejano, exclusivo de un grupo étnico, o clase social particular. Sino de un Dios cercano, inclusivo, y sin preferencia social, cultural, o sexual.  No se trata más de hacer rituales externos a Dios, sino de una relación cercana de compañerismo en la mesa. No tenemos que viajar al templo para encontrarnos con Dios, Dios viaja y convive en nuestros hogares.

Esto es parte de las Buenas Nuevas de salvación: el templo ha sido substituido por la mesa (en los hogares).  Jesús construyó a su comunidad, (la iglesia) para seguir el Reino, no otro templo. En Lucas, Jesús enviar a sus discípulos a los hogares (comen y beban lo que les sirvan), como manera de hacer la misión (Lucas 9, 10).  En el libro de los Hechos (el segundo volumen de Lucas), los apóstoles siguen el mismo patrón para hacer la misión, y anunciar el reino de Cristo. Algunos casos, por ejemplo, con Cornelio (10: 1-11: 18), Lidia (16: 11-15), el carcelero romano (16: 25-34), y Crispo (18: 1-11). Estos son casos de convertidos en hogares, junto a sus familias (i.e., oikos, oikia) como ejemplo de la iglesia que alcanza a otros por medio de relaciones de amistad, no de rituales externos. Es decir Jesús modeló y llamó a sus discípulos para gozar de la mesa como el nuevo lugar de la adoración. Los discípulos, de aquel entonces (y los de hoy) fueron enviados a proporcionar hospitalidad, y para gozar de la hospitalidad en los hogares como el nuevo contexto para la adoración, y proclamación del Reino. ¿Cuál es el papel de iglesias de hoy como comunidades alrededor de la mesa, que incluyen a cualquiera? ¿Funcionan como “templos” de exclusividad para aquellos que conocen bien los rituales? ¿Funcionan como casas de hospitalidad para dar la bienvenida a cualquiera?

El templo ha sido substituido por la mesa, no por otro “templo.” Jesús construyó a su comunidad para seguir la agenda del Reino.  Aunque este Reino no se puede identificar con la iglesia, esto no significa que el Reino no pueda estar presente en la iglesia. Es decir el reino forma la iglesia, y funciona a través de la iglesia, y proclama su mensaje de Shalom a toda la creación por medio de la iglesia. La iglesia es el agente, y señal del Reino al mundo.  Jesús, entonces, se convierte en el Señor del hogar, donde la hospitalidad se comparte a través de límites étnicos, sociales, de género y de edad, en un mundo injusto, discriminatorio, segregado, y clasista. La gente está buscando un lugar para pertenecer, y la iglesia debe reproducir los valores del Reino, como lo es esa herencia de hospitalidad.  Así, la iglesia debe facilitar ese encuentro reconciliador entre Dios y los que necesitan experimentar la presencia de la reconciliación de Cristo, a través de la iglesia. Nuestras iglesias deben convertirse en lugares de cercanía, inclusión, y adoración en compañerismo; no en templos para desconocidos, y aislados por su clase social.  El congregarse no significa ir al templo y presentar nuestra ofrenda, sino que nosotros seamos la ofrenda en la mesa donde cara a cara comemos con otros pecadores, ante la presencia perdonadora de Jesús.

Osías Segura

Autor: Osías Segura

Profesor adjunto en Fuller Theological Seminary



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