En inglés hay un problema de traducción que no nos ha tocado en español. En 1 Tesalonicenses dice, en la Reina Valera 60, “Absteneos de toda especie de mal.” (5:22) La palabra griega detrás de “especie” es eidos, que tiene dos posibles significados: especie o apariencia. Por eso en inglés se tradujo por muchos años este pasaje como, “absteneos de toda apariencia de mal,” lo que obviamente tiene un significado muy diferente. En vez de ser una advertencia contra hacer mal se convierte en un comando de guardar las apariencias.

Hoy día por lo general se prefiere la traducción “especie,” como siempre se ha hecho en español. Pero el pasaje siempre me molestó aún antes de entender la traducción correcta, pues no encajaba. Cómo es, me preguntaba, que el apóstol nos esté enfocando en lo externo, en apariencia y no en lo interno como lo hace en otros lugares (ej. Romanos 2:28-29). El pasaje parecería justificar superficialidad, y el efecto de obedecerlo parecería ser la osificación del estatus quo. No hagas nada diferente, pues no se ve bien. O, no podemos hacer eso porque puede ser que alguien piense mal de nosotros.

Interesantemente lo que finalmente me convenció de que el pasaje no podría querer decir “evitar toda apariencia de mal” no fue un léxico griego ni un comentario bíblico sino la historia de la navidad. Pues la verdad es que parece mal.

¿Hoy qué diríamos? Una jovencita embarazada anuncia que “fue un ángel de Dios.”

Una respuesta típica sería seguramente algo así:

Por favor ¿Un ángel? ¿Se piensa que alguien va a creer esa barbaridad? Era la más dedicada de todo el grupo de jóvenes, pero (advertencia a todos): ella también cayó en el pecado de relaciones prematrimoniales. Ahora, peor, quiere cubrir su pecado con una historia de un ángel y esta absurda insistencia de que nunca ha sido íntima con un hombre. No sé si es para protegerse a sí misma o a su novio. Él, de paso, no dice nada en público, pero tengo entendido que en privado ha expresado que no es el padre. ¡Imagínate! Y todavía andan juntos y se van a casar. Así dicen, por lo menos. Si fuera yo, adiós mujer. Nunca podrá confiar en ella. Y ahora se va a Judea a “visitar a su tía” en las montañas. ¿Por qué no lo llaman lo que es? Para esconder su pecado del resto de nosotros. Para escapar la vergüenza. Pero lo que más me da pena es el pobre chiquito. Por toda su vida tendrá esa carga de ser un hijo ilegítimo.

No creo mi reacción ficticia fuera exagerada. Es probable que en ese contexto la reacción fuera aún más fuerte. Interesantemente, María nunca se queja. No dice “Pero ángel ¿qué dirá la gente?” “¿Cómo voy a convencer a José?” “¿Qué pensará mi familia?” Aunque sería imposible que no se le ocurrieran tales cosas. Su respuesta es un modelo para el resto de nosotros. Simple, elocuente: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.” (Lucas 1:38)

Temo que le damos un aura espiritual tan fuerte a los eventos de la navidad que esa aura se convierte en una neblina y no podemos ver los hechos descritos en la Biblia tal y como sucedieron. Primero, entiéndase el nivel de obediencia implicado en la respuesta de María. No es tanto “¡Uy, qué bien! ¡Voy a ser la madre del Mesías!” Es más bien,

“Voy a ser juzgada por mis familiares, voy a herir a mi amado, voy a llevar la sospecha de ser adúltera por el resto de mis días. Bien. De acuerdo. Hágase conmigo conforme a tu palabra.”

Y José. Entiéndase la presión psicológica que esta situación ejerce sobre José. Es un buen hombre y no quiere humillarla públicamente, pero por otro lado, no puede casarse con ella. Imaginemos el dolor, los celos, la sensación traición. No puede haber otra explicación que la más terrible: antes de la boda, su prometida ha sido infiel. Es sólo después de experimentar su propia revelación que José la puede aceptar lo que ha sucedido. Pero esto no resuelve el problema, y otra vez debo señalar que si dos jóvenes vinieran a nosotros hoy con esta historia –“Sí, pastor, ella está embarazada. Es verdad. Pero fue algo sobrenatural revelado por un ángel. También se me apareció a mí”–no les creeríamos ni por un segundo. Y por eso al aceptar a María, José no borra la deshonra de su mujer. Al contrario él se une a ella y juntos llevan esa carga por el resto de sus días. Nada podrá borrar lo que ha sucedido. Son datos objetivos que todos conocerán: Su primogénito fue concebido fuera de los vínculos matrimoniales. Y si fueron sabios mantuvieron la boca cerrada acerca de las visiones. ¿Quién va a creer eso? Solo haría las cosas peor.

Algunos han sugerido que todo esto está detrás de lo que sucedió en aquella noche anunciada. Recordemos por qué José y María viajan a Belén: deben regresar a su hogar ancestral para el censo romano. Entonces ¿Por qué tuvieron que pasar la noche en un establo? ¿No tiene familia José en Belén? ¿No puede esa gente ayudar una parienta embarazada y que podría dar a luz cualquier día? ¿Es por eso que terminan en un mesón en vez de una casa en el primer lugar? La dura falta de compasión implicada cabe bien con un rechazo basado en juicio. En una cultura basada en honor, ella los ha avergonzado, ha traído deshora a la familia. No hay lugar para María entre los familiares de José y por eso tienen que ir al aposento. Como no hay lugar allí, a dormir con los animales.

Deshonra y escándalo. ¿Suena familiar? Este niño que nació bajo una nube de sospecha luego muere en como un criminal en la manera más vergonzosa y tortuosa del mundo antiguo. A muchos no les sorprende. Chicos que nacen en malas situaciones salen mal ¿No es así? “Que esto sea un ejemplo para todos,” decían en Nazaret y en Belén.

¿Qué estoy diciendo? ¿Qué está bien el embarazo precoz porque quizás el bebé es de Dios? Claro que no. El nacimiento de Jesús fue único. El punto que estoy persiguiendo es más sutil: que como cristianos deberíamos estar mucho más conscientes que otros del problema de juzgar por las apariencias. Después de todo nuestra fe es fundada en eventos que no parecen estar bien. Un embarazo precoz trae a luz al hijo de Dios (¿hoy qué dirías? ¿Lo creerías?). Un rebelde criminal ejecutado por el estado resulta ser el salvador del mundo (¿hoy qué dirías? ¿Lo creerías?). No parece bien. Ironía de ironías cuando cristianos se encuentran vinculados a la defensa del estatus quo, cuando defienden tradicionalismo por que siempre fue así, y cuando juzgan ligeramente los que parecen estar mal en vez de entender la situación y juzgar de acuerdo a la gracia y la verdad. Pues el cristianismo no parece estar bien.

Pero no todo es lo que aparenta. En “niño ilegítimo” de veras es el hijo de Dios. El “criminal” de veras ha resucitado y es el salvador del mundo. Por lo cuanto, Dios es un Dios de ironías, de sorpresas, de fuerza en debilidades. Y un Dios que no le tiene miedo a las malas apariencias. Sin decir que debemos ser flojos con el pecado (por favor – no es mi argumento), creo que esta ironía de Dios debería producir en nosotros las características de gracia, paciencia y esperanza. Pues es verdad que las cosas parecen estar mal. Y cuántas cosas tenemos para quejarnos hoy día. Podemos ir por el abecedario entero; una queja o más por letra del alfabeto. Sea la sociedad, sea la iglesia, sea la televisión, sea el vecino, sea el perro o el gato. Pero la evidencia bíblica sugiere que este es precisamente el terreno fértil de nuestro Dios. Y hasta cuando de veras están mal y no es un caso de apariencias, allí también, antes de condenar y desechar: gracia, paciencia, esperanza. ¿Quién sabe lo que hará nuestro Dios?

NOTAR: El comentario acerca de Marcos continúa el próximo jueves.

Rob Haskell

Autor: Rob Haskell

Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.
Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.



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