Aunque hace ya más de un año que hubo gran fanfarria acerca del evangelio de Judas, el supuesto descubrimiento de este texto ha dejado su marca sobre la consciencia evangélica. Más y más oigo la pregunta: ¿Puede ser que nuestras Biblias no sean completas? ¿Qué de los evangelios que fueron excluidos de la Biblia? ¿Puede ser que nosotros estamos usando los evangelios inferiores? Y después de todo ¿quién decidió que unos libros y no otros constituirían la Biblia? Para ayudar a esclarecer este asunto ofrezco unas explicaciones muy breves aquí. Luego en la sección de Artículos ofrezco un artículo mío más largo y también otro escrito por el hermano Gary Shogren.

Ahora, en cuanto al evangelio de Judas…

El hecho de que algo se autodenomine un evangelio no quiere decir automáticamente que lo es. De igual modo yo podría escribir una declaración de independencia para los vascos y publicarla en el Internet sin tener la más mínima cosa que ver con ellos, y tal declaración no revelaría nada acera de los vascos. Interesantemente ¡sí revelaría algo acerca de mí! De la misma manera el Evangelio de Judas no tiene nada que ver con la vida de Jesucristo y no nos dice nada acerca de él. Pero sí nos dice algo acerca de lo que creía el autor del evangelio y sí es un documento histórico que tiene valor histórico en ese sentido.

¿Cómo sabemos, entonces, que el evangelio de Judas no recuenta incidentes en la vida de Jesús?

Primero, porque el evangelio de Judas es un documento gnóstico, y el gnosticismo no parece ni haber existido en el primer siglo, cuando vivieron Jesús y los discípulos. El Evangelio de Judas entra en descripciones cósmicas y religiosas que son completamente ajenas al judaísmo de Palestina en el primer siglo, pero caben perfectamente en el contexto del segundo siglo. Entonces es netamente improbable que una persona en la primera parte del primer siglo en Palestina, sea Jesús, Judas, fulano o mengano, exprese las ideas que este evangelio le atribuye a Jesús y a Judas.

Segundo, porque la mayoría de los eruditos están de acuerdo en que los evangelios bíblicos fueron escritos en el primer siglo. También tenemos buena evidencia de que los evangelios bíblicos fueron escritos por personas que conocían a Jesús y a su ministerio. Cuando dos documentos tienen descripciones radicalmente diferentes de los mismos eventos, generalmente el historiador le da prioridad al documento más cercano a los hechos. En este caso, los evangelios bíblicos son los documentos antiguos escritos más cerca de los eventos. También tenemos cuatro evangelios bíblicos y un evangelio de Judas.

Tercero, el evangelio de Judas es una polémica gnóstica en contra del cristianismo enseñado por los apóstoles. En el texto de este libro los once discípulos y especialmente Pedro se describen como torpes y simples. No entienden nada de lo que dice Jesús y él se ríe de ellos. Pero Judás sí entiende. Es el alumno favorito. Entonces, por lo menos no pretendamos que este es “otro cristianismo” o algo así. Como si el libro casi entró a la Biblia, pero por alguna razón no fue logrado. En el segundo siglo hubo un gran conflicto ideológico entre la cosmovisión gnóstica y la cristiana. Y el evangelio Judas es un arma en ese conflicto.

Cuarto, ni pretende tener una base histórica, sino que usa la inversión de Judas como diseño literario para diseminar las ideas del gnosticismo. Esto ya lo había notado el padre de la iglesia Ireneo que vivió y trabajó en ese tiempo: Que en el segundo siglo había una secta gnóstica llamada los cainitas (basado en el nombre de Caín) y que sus doctrinas habían sido escritas en el evangelio de Judas. De acuerdo con estas doctrinas los cainitas invertían la historia bíblica atribuyéndole justicia a los villanos bíblicos. Supuestamente ellos eran fieles al verdadero Dios, que no era Jehová. Dice Ireneo: “Otros dicen que Caín nació de una Potestad superior, y se profesan hermanos de Esaú, Coré, los sodomitas y todos sus semejantes.” Entonces no nos sorprende que también hayan invertido el papel de Judás, el super-villano de la historia bíblica, quien en este evangelio se presenta como el discípulo favorito de Jesús y que al traicionarle estaba haciendo su voluntad. Tampoco podemos pretender que estas inversiones son basadas en información histórica, pues nadie creerá que los cainitas tenían acceso a información acerca de Caín, Esaú, Coré u otros protagonistas del Antiguo Testamento. Estamos hablando de una interpretación guiada por ideología.

Finalmente, debe decirse que la manera en que se presentó este evangelio al mundo fue un tanto falsa. Se dijo que había sido descubierto cuando en realidad ya se sabía que estaba en existencia desde los años setenta del siglo pasado. Solo que no estaba disponible al público. El manuscrito había sido descubierto en esa época y el dueño estaba tratando de venderlo. Pero al anunciarlo como un “descubrimiento” y luego, de un “evangelio” se dio la impresión de que se había descubierto un gran problema con la Biblia; que era, quizás, incompleta. Pero en el mundo académico la existencia de este y muchos otros “evangelios” gnósticos es conocido por todos y nadie está abogando por agregarlos a la Biblia. Esto es porque lo que enseñan es tan diferente. Al fin y al cabo esta es la razón por cual nunca podrían haber entrado en la Biblia. Presentan una versión de Jesucristo tan diferente que los cristianos de los primeros siglos nunca los hubieran aceptado.

Rob Haskell

Autor: Rob Haskell

Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.
Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.



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