Lastimosamente a veces el juicio del pastor falla. Tal vez ocurre cuando hay peleas entre los miembros de la iglesia o tal vez se encuentra equivocado en la confianza que él ha puesto en sus compañeros líderes.

Los evangelios muestran el caso de fracaso del juicio más grande en el proceso donde Jesús estuvo frente al Sanedrín. A Hollywood le gusta mucho este escenario, con su debate, las bofetadas, el traidor en el trasfondo y el Sumo Sacerdote rasgando su túnica.

El propósito de este artículo es llegar a lecciones para el pastor hoy mirando al tratamiento dado a Jesús por los judíos.

El Nuevo Testamento muestra el proceso de Jesús en todos los evangelios (Mat. 26: 57-68; 27:1-2; Mar. 14:53-65; 15:1; Luc. 22:54, 66-23:1; Juan 18:12-14, 19-24, 28). También describe casos comparables del Sanedrín contra Pedro y Juan (Hch. 4:5–22), los apóstoles (Hch. 5:21-41), Esteban (Hch. 6:12-8:1), los cristianos (Hch. 9:1-2) y Pablo (Hch. 22:30-23:10).

El Sanedrín era la corte suprema de los judíos, compuesta de 71 personas notables, pero en su origen no era una institución bíblica porque inició en la época intertestamental. En tiempos de Jesús el grupo de los sacerdotes principales era el dominante. Estos sacerdotes estaban dentro de la secta aristocrática: los Saduceos. La norma para la buena conducta de la corte está detallada en un tratado dentro de la Mishná, el libro que recuerda la tradición oral de los judíos (cp. Mat. 15:2, Mar. 7:3). Después de este libro había otro, el Talmud, que es una amplificación sustancial de la Mishná. Ambos libros incluyen reglas específicas en el caso de la pena capital con el propósito de asegurar plena justicia para el acusado.

En el proceso de Jesús las varias normas de la Mishná y del Talmud fueron quebrantadas por el Sanedrín. Específicamente en el caso de la pena capital, el Sanedrín quebrantó:

  • No debía dar su juicio el mismo día en que escucha el caso, debía ser el próximo día para dar la oportunidad de reflexionar con tranquilidad sobre su sentencia (Mishná, Sanedrín 4.1 cp. Mat. 26:57-68, Mar. 14:53-64).
  • No debía reunirse el día antes de una fiesta religiosa, como la pascua, tampoco el sábado, para que no estuviera bajo la presión del tiempo (Mishná, Sanedrín 4.1 cp. Mat. 26:19; Mar. 14:12; Luc. 22:7; Jn. 18:28).
  • No debía reunirse en la noche para recibir acusaciones de la pena capital (Mishná, Sanedrín 4.1 cp. Mar. 14: 53 con Mar. 15:1).
  • Debía dar lugar primeramente a la defensa del acusado y no iniciar con las acusaciones (Mishná, Sanedrín 4.1 cp. Mat. 26: 59-60, Mar. 14:55-59).
  • No era aceptable escuchar acusaciones falsas. Existían maldiciones sobre los que daban un testimonio falso (Mishná, Sanedrín 4.5 cp. Mat: 26:60; Mar. 14:57-59).
  • Debía iniciar la votación con el miembro más tierno y proceder hasta el miembro mayor. La idea era que no debía haber presión de parte de la gente superior, como el Sumo Sacerdote a los miembros nuevos (Mishná, Sanhedrín 4.2 cp. Mar. 14:62-64).

La acción del Sanedrín y su falta de justicia da unos puntos de comparación con el pastorado y el peligro de que el mismo pastor falla en su juicio.

1. El riesgo de la motivación por el poder y el dinero.

El Sanedrín estaba metido en el amor al poder político y religioso (Mar. 11:27-33) y ansias por el dinero (Luc. 16:14). Para el pastor hay peligros comparables. Por ejemplo, si encuentra un problema moral de alguien quien diezma bien a la iglesia, ¿Qué haría en esta situación? ¿Prevenir dar ofensa al miembro rico para salvar la economía?

2. El error básico de juzgar antes de escuchar ambos lados

En el caso de Jesús el Sanedrín solamente tomó en cuenta la opinión en contra de él. No buscaron testigos en defensa. Esto no iba simplemente contra las reglas del Sanedrín, pero también contra el sentido natural de justicia.

Pero la misma cosa a veces aparece en la iglesia. Un miembro viene y le dice al pastor que hay un caso de mal manejo de fondos; el pastor actúa en seguida llamando a los líderes para tomar acción disciplinaria. La realidad es que siempre hay dos lados de un problema. Es importante escuchar la defensa y entender realmente lo que está pasando. Usualmente la primera acusación no contiene toda la verdad de la situación.

3. La falta de no hacer caso a las reglas de la iglesia.

El Sanedrín tenía reglas muy buenas hechas con calma para que siempre actuaran al máximo para establecer la justicia. Las iglesias tienen sus leyes y actas que son hechas para el bien y han sido utilizadas efectivamente por años. Es un error básico el ignorar estas y seguir como si no existieran o peor, en una manera autocrática. El resultado es una iglesia de tensiones, de miembros saliendo descontentos y a veces, división eclesial.

4. El peligro de la amenaza de la opinión popular

El texto bíblico muestra que existían dos seguidores de Cristo en el Sanedrín: José de Arimatea y Nicodemo (Mar. 15:43; Jn. 3:1 cp 19:39). No sabemos si estaban presentes en la noche del juicio de Jesús, pero todos los presentes compartieron el juicio del Sumo Sacerdote.

A veces el pastor podría ser una voz solitaria en una situación hostil. Por ejemplo, en una reunión de la comunidad local o en un concilio de las iglesias locales. Es muy difícil ir en contra de muchos otros y la tentación es dejarse influenciar frente a la opinión de la mayoría y, después, con pena, darse cuenta que no era la correcta.

Aunque existen estas tendencias de falla pastoral, felizmente hay una solución. Cristo dijo que había orado por Pedro acerca de su negación (Luc. 22:32).  Y, después del Sanedrín, Cristo fue llevado a la cruz donde murió para perdonar a los pecadores (1 Jn. 2:1,2), incluyendo a los pastores (Jn. 21:15).

Pedro fue restaurado y los pastores hoy también pueden experimentar la misma bendición.

David Ford

Autor: David Ford

Editor de Recursos Teológicos



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