Debido a que estamos estableciendo una comunidad de dialogo interdenominacional y también intercultural, me pareció bien discutir algunos principios para desacordar. ¿Suena raro? Estar de acuerdo es fácil. Pero ¿qué hacemos cuando vemos las cosas diferentemente?

Yo creo que el desacuerdo es una herramienta para crecer. Primero porque podemos aprender cuando desacordamos, especialmente si estamos abiertos a ver nuestras propias faltas. Segundo porque el desacordar bien es un ejercicio en humildad. Ofrezco algunos principios para desacordar como una guía de comportamiento para Biblia.com. También me gustaría si ustedes pueden agregar otras cosas. El espíritu de estos principios viene de 1 Corintios 13:4-7 (y hay otras partes de la Biblia que expresan conceptos similares). Lo que noto especialmente es que el amor es algo no enfocado en nosotros mismos. Podríamos decir, creo, que todas estas características delineadas por Pablo tienen como meta aumentar el valor de otras personas en relación a nosotros.

“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. 5 No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”

  1. Pensar lo mejor posible de la otra persona. Esto quiere decir no hablarle a otros como si fueran niños, o imbéciles, o malvados.
  2. No asumir que otra manera de pensar es el resultado de motivaciones pecaminosas (“tú solo dices eso porque no quieres obedecer a Dios”).
  3. Afirmar a personas con quien estamos en desacuerdo. Que las respetamos, que somos hermanos o hermanas en Cristo, que esto se trata de una discusión no de una prueba para ver “si eres uno de nosotros.”
  4. Poder admitir nuestros errores. Si alguien demuestra que estamos equivocados debería ser algo muy fácil para nosotros decir, “tienes razón; me equivoqué.” El no poder admitir nuestros errores viene de una cosa y ninguna otra: el orgullo.
  5. Prestarle atención al texto bíblico. Parece básico, pero la verdad es que muchas veces  nuestras ideas no están ligadas al texto bíblico.
  6. No categorizar a personas. “Todos los carismáticos son…” “Todos los católicos siempre dicen…” “Los bautistas nunca…” Los paganos todos hacen…” Cada persona tiene el privilegio de ser sí misma y nadie más o menos que eso. Debemos resistir esa presión interna que tenemos hacia el estereotipo. Solo podemos comprender una persona en base a lo que ellos han hecho y dicho.
  7. Ser francos cuando hay un desacuerdo, y decir lo que pensamos. Parte de respetarnos los unos a los otros es poder ser nosotros mismos y expresar nuestra opinión o perspectiva bíblica en forma clara y de acuerdo con nuestra personalidad.
  8. Nuestra meta no es ganar un argumento pero ayudarle a la otra persona a entender. Luego, si resulta que estábamos equivocados, aprender nosotros mismos.
  9. No contribuir para demostrar nuestro gran conocimiento.
  10. Aun cuando otros no sigan estos principios, aplicarlos de todos modos de nuestra parte.
Rob Haskell

Autor: Rob Haskell

Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.
Director del ministerio de capacitación pastoral Senderis. También es autor del libro Hermenéutica: Interpretación Eficaz Hoy, de Editorial CLIE.



No te lo pierdas

Recibe lo último en noticias, contenido, y más de Ayuda pastoral —¡inscríbete hoy!