Desgraciadamente, los evangélicos en América Latina, heredamos métodos evangelísticos simplistas y para nada basados en las Escrituras. Por ejemplo, cualquier metodología que básicamente involucra las infames 4 leyes espirituales.  Estas “leyes” son simplistas pues no comunican la riqueza de las Escrituras para toda la creación, y se basan en la creencia de que al proclamarlas la persona que la escucha caiga en un encantamiento mágico y se vea forzada a aceptarlas. Estas leyes fueron diseñadas por movimientos fundamentalistas que reducen la salvación a “salvar el alma del infierno”, y si la persona acepta las 4 leyes, entonces queda absolutamente salva (aunque después de “aceptar a Cristo en su corazón” nunca se congregue ni crezca en su fe). Esto lo demuestra aquellos que después de proclamar las 4 leyes a desconocidos en plazas o parques, se reúnan al final de la mañana a contar cuantas almas habían sido salvas.Si no entendemos en qué consiste la salvación, no podremos explicar su profundidad. Mi interés no está en presentar un “nuevo” método reduccionista, sino presentar una teología básica para entender la salvación. Para toda aquella persona que desee compartir el plan de salvación mi recomendación seria: genere un dialogo respetuoso e invierta su vida en desarrollar una amistad genuina con alguien que Ud. conozca (e.g., vecino, familiar, compañero de trabajo, etc.), y permita que por medio del Espíritu Santo se convenza la persona de su pecado, y necesidad de conversión a Cristo. ¿Entonces, existe alguna manera más Escritural de explicar la salvación?

Las narrativas de la creación en Génesis, nos muestran el ideal de Dios por una humanidad completa en cuanto a lo físico y lo social. Es decir, en Génesis 1 y 2 el proyecto creativo de Dios se pronuncia como Dios “vio que era bueno.”  El problema llega con la desobediencia humana, en el pecado, y ese proyecto divino queda incompleto. Desde entonces Dios ha tenido como propósito restablecer ese Shalom. Génesis se presenta, en el plan de Dios, como el inicio del proyecto creativo de Dios que aun no se ha completado.

Luego llegan los profetas que proclamaban la universalidad del Reino de Dios, enfatizando la rectitud de ese Reino en una era de Shalom que vendría y traería paz y justicia, por medio del reino del Mesías a toda la creación (Is. 56—66). En este contexto, podemos definir Shalom como contentamiento, descanso, prosperidad, armonía, seguridad, salud, tranquilidad, ausencia de conflicto, plenitud, holismo (integral), bienestar, éxito, comodidad y paz. Un par de cosas debemos aclarar con respecto a ese término: (1) Es demasiado rico para explicarlo, como algunos lo hacen, como simplemente “paz.” (2) Shalom toma lugar en un contexto social de obediencia al pacto. Es decir, Shalom fue una promesa para todo el pueblo, no para individuos particulares.

Los Judíos del primer siglo entendían esa era de Shalom en términos de salvación. De esta forma el término salvación tiene un significado sanador de carácter cósmico. Shalom se trata de salvación para toda la creación (Ap.3:13; 2 Co. 5:17; Co. 1:15-20). ¡En ningún momento el propósito de Dios se trató de salvar almas! El propósito de Dios es traer justicia y paz, (salvación como Shalom), restaurando así TODAS las cosas (toda la creación) correctamente como lo era antes de la caída. La salvación en las Escrituras no se trata de un escape de la vida material a una espiritual en el cielo. Más bien, salvación se trata de la restauración del gobierno de Dios sobre toda la creación. Eso incluye la restauración o reconciliación de una relación personal y social con Dios, pero es más amplia. Es la restauración de TODA la creación con Dios.

Dentro del plan de Dios está el llamar a Su pueblo, para ser testigos de esa señal de restauración.  La iglesia, como lo fue Israel una vez, está llamada a ser testigo y participar del Shalom de Dios en medio de un mundo incompleto. El mensaje completo de Dios, que la iglesia experimenta, debe ser demostrado en palabras y en acciones en el mundo.  Dios quiere restaurar a toda Su creación, y el mundo es la esfera de esa acción, no solamente la iglesia. La iglesia sirve de modelo de esa restauración, como agente de salvación, que cuando el Reino venga en su magnitud ese Shalom será completado en su perfección.

Así como lo es la creación, la salvación en sí misma es un proceso (Rom. 5:1-2; Col. 3:1-4; Fil.1:6; 1 Pe.2:2; Gal.6:9). Pablo se refiere a los cristianos como aquellos “quienes están siendo salvos” (1 Co.1:18, 2 Co. 2:15).  Pedro caracteriza la salvación en tres tiempos verbales (pasado presente y futuro en 1 Pe.1:3-5). Es decir, el nuevo nacimiento resta en la resurrección de Cristo en el pasado, en el trabajo salvífico se mantiene mientras los creyentes están protegidos por el poder de Dios en el presente (no hay evidencia de la necesidad de cobertura espiritual por seres humanos), y que la labor salvífica de Dios será consumada en los últimos tiempos (futuro). En otras palabras, La salvación es una realidad que se cumplió en el pasado, se mantiene en el presente, pero se consumara en el futuro Existen otros pasajes que refieren a la salvación con lenguaje del pasado, presente, y futuro; todo un proceso.

Por ejemplo, para Lucas, el discipulado conlleva una reconstrucción de nuestro ser en el seno de nuevas relaciones de amistad (relacionándonos con otros creyentes en la iglesia), una transferencia de alianzas espirituales (abandonando ídolos), y una transformación de actitudes según la personalidad de Cristo se desarrolla en nosotros. Esto no solo se ve en Lucas sino también en otros pasajes (1 Tes.1:9-10, 2:11-13, 4:1-17, 5:23). Esto quiere decir, que la creación de la humanidad según la imagen de Dios es un proceso: que empieza con el discipulado y terminara con la resurrección cuando el cielo baje a la tierra (la nueva creación).

Los autores del Nuevo Testamento (e.g., Pablo) usaron diferentes modelos para comunicar la actividad salvífica de Dios. Por ejemplo, Pablo para explicar lo profundo de “salvación como Shalom” no lo hace de una sola manera, sino utiliza diferentes esferas de la vida pública romana. Esas esferas de la vida cotidiana romana tenían sentido para la gente. No eran analogías abstractas, sino concretas, de la vida diaria. Pablo utilizo la corte (ley) ilustrando la salvación como “justificación” (el acusado tiene una excusa para ser libre). Esta es la analogía más común entre evangélicos. ¡Pero Pablo no se queda allí! La segunda analogía es del comercio, presentando la salvación como “redención” (e.g., perdonar la deuda). La tercera se trata de relaciones interpersonales, presentándola como “reconciliación” (re-construir la relación como fue antes del conflicto). La cuarta es la esfera pública del culto (e.g., adoración) donde la salvación se ilustra como “sacrificio.” La ultima esfera pública es la militar (e.g., Batalla), donde la salvación se presenta como “triunfo sobre la maldad” (i.e., guerra espiritual).

Así que el significado de la muerte de Cristo para traer salvación no puede ser representada por un solo concepto, teoría, o metáfora. La salvación (shalom) como término teológico es muy rico para ser reducido en una sola explicación, o ser reducido anti-bíblicamente como simplemente la salvación del alma. Pero pensando en la aplicación del término salvación deberíamos preguntarnos: ¿Qué metáfora, concepto, o modelo utilizaría Ud. para explicar la salvífica muerte de Cristo en la cruz en nuestra sociedad hoy?  En mi experiencia de compartir con no creyentes posmodernos, el explicarles el Shalom de Dios como salvación tiene más sentido como analogía de reconciliación. Estas personas vienen de trasfondos de relaciones rotas, y heridas emocionales profundas. Para estas personas hablarles del Shalom de Dios como redención, o justificación, no tendría sentido. ¿Cuál ha sido su experiencia al compartir o explicar el propósito de Dios hacia toda Su creación (i.e. el plan salvífico de Dios)?

Osías Segura

Autor: Osías Segura

Profesor adjunto en Fuller Theological Seminary



No te lo pierdas

Recibe lo último en noticias, contenido, y más de Ayuda pastoral —¡inscríbete hoy!