Para muchos creyentes la oración puede tornarse en algo aburrido y rutinario. ¡Bueno, no tiene que ser así! ¿Qué tal orar con las Sagradas Escrituras? Lectio Divina es una manera de escuchar a las Escrituras (una palabra, un verso o varios versos) como si nosotros estuviéramos en una conversación con Cristo, mientras el brinda el tema de conversación. Lectio Divina son dos palabras del Latín que significa literalmente sagrada lectura. De esta manera de oración estamos integrando la lectura de las Escrituras a nuestra vida diaria. Es decir, es una manera auxiliar de meditación donde descubrimos cómo la Escritura puede conectarnos con Dios. Esta perspectiva presenta la oración como un responder al llamado de Dios, en vez de “hablar con Dios”(nosotros iniciando la conversación).

Para practicar Lectio Divina necesitamos considerar los pasos siguientes:

1. El primer paso en el Lectio Divina es el lectio o lectura, pero no con la misma actitud como leemos el periódico o revistas. Esta lectura se realiza con la actitud de escuchar a la Escritura que habla mientras nosotros la leemos atentamente. Es un escuchar con reverencia con un espíritu de silencio y de temor.

2. El segundo paso es el meditatio o meditación. La meditación de la Escritura significa “rumiar o masticar.” En nuestra meditación el verso de la Escritura puede volverse en una imagen en nuestra mente, una imagen que nosotros visualizamos y constantemente repetimos de una manera relajada. Esta imagen, entonces, se vuelve la palabra hablada de Dios para llenar nuestros pensamientos. Así que seamos creativos al meditar usando nuestra imaginación.

3. El tercer paso en Lectio Divina es oratio, es decir, oración. La oración es un diálogo en que nuestra relación con Dios se alimenta. En nuestra oración hablamos y escuchamos, para que podamos tener esa comunicación con Dios. Esa palabra o frase en que hemos estado meditando ahora se vuelve nuestra oración. Es decir, esa palabra o expresión de la Escritura se vuelve una imagen curativa.

4. El cuarto paso en Lectio Divina es contemplatio o contemplación. Aquí, después de orar, nosotros entramos en un tiempo de descanso, en una actitud de escuchar, para llevar el mensaje a la práctica. Simplemente descansamos en la presencia del quien ha usado Su palabra como un medio para invitarnos a aceptar: su abrazo transformador, ser transformados, y transformar el mundo que nos rodea. En este tiempo de contemplación queremos descansar calladamente y sin decir una palabra disfrutar la presencia del Dios viviente que desea convertirnos, y transformar nuestro mundo.

Lectio Divina: su Practica

  • Escoja un texto de las Escrituras que usted desea orar
  • Encuentre un lugar donde usted en una posición cómoda pueda mantenerse en silencio.
  • Entonces vuélvase al texto y léalo, suavemente, despacio. Saboree cada porción de la lectura.
  • Luego tome una palabra o expresión de la Escritura que a UD. le llamo la atención. Memorícela y despacio repítala en usted.
  • Entonces, hable con Dios. Use palabras, ideas, o imágenes, o todas ellas de acuerdo a sus necesidades respecto a lo que usted estaba meditando según la lectura de la Escritura.
  • Finalmente, simplemente descanse en el abrazo de Dios. Regocíjese en el entendimiento de que Dios está con usted y usted es su hija(o) más querido(a).

Lectio Divina: en Grupo Pequeño:

  • El líder del grupo lee tres veces en tres intervalos un pasaje corto de las Escrituras, cada lectura de manera lenta con intervalos de silencio. De esta manera repita el mismo ejercicio tres veces.
  • Después de las primeras tres lecturas cada persona comparte la frase que ha tocado a su corazón.
  • Después del segundo set de tres lecturas cada persona comparte cómo el Espíritu Santo a través de la misma frase o palabra le está llamando o invitando a hacer hoy o esta semana.
  • Después de la tercer set de lectura cada persona orará silenciosamente a Dios su petición e interceder por lo otros participantes del grupo pequeño.

lectio-divina

Cuadro tomado de: http://www.iglesia.cl/especiales/mesbiblia/LaBiblia.Doc. 

Para practicar Lectio Divina: Salmo 63:1

1 ¡Dios mío, tú eres mi Dios!
Con ansias te busco,
pues tengo sed de ti;
mi ser entero te desea,
cual tierra árida, sedienta, sin agua.

2 ¡Quiero verte en tu santuario,
y contemplar tu poder y tu gloria,
3 pues tu amor vale más que la vida!
Con mis labios te alabaré;

4 toda mi vida te bendeciré,
y a ti levantaré mis manos en oración.

5 Quedaré muy satisfecho,
como el que disfruta
de un banquete delicioso,
y mis labios te alabarán con alegría.

6 Por las noches, ya acostado,
te recuerdo y pienso en ti;

7 pues tú eres quien me ayuda.
¡Soy feliz bajo tus alas!

Osías Segura

Autor: Osías Segura

Profesor adjunto en Fuller Theological Seminary



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