En los últimos 10 años Costa Rica ha sido invadida por instituciones teológicas hispanas ubicadas en los Estados Unidos que son de muy dudosa calidad académica. Unas ofrecen títulos baratos y rápidos por internet, y otras sin un campus ofrecen sus cursos en iglesias locales alrededor de América Latina.

Veamos tres ejemplos de este tipo de instituciones:

Latin University of Theology (lutinternational.com) ofrece “títulos universitarios” a distancia y en campus, según ellos “en una manera acelerada no tradicional”, por ejemplo los estudiantes deben pasar “144 horas en clases más trabajo en casa y exámenes” aunque no especifican cual grado académico se obtiene por este leve esfuerzo. Esta institución llegó años atrás al país ofreciendo títulos doctorales honorarios a cambio de cierta suma de dinero. Algunos pastores evangélicos que con costos terminaron su secundaria, pagaban el papeleo, y hoy exigen que entre sus muchos prefijos se les llame “doctores.

Otra institución es Miami International Seminary (mints.edu) que ofrece sus cómodos títulos por internet, y también dispone de muchas sedes alrededor del mundo. En mi contacto con ellos, al preguntarles si su institución tiene acreditación universitaria, su respuesta fue negativa. Es decir, una maestría o cualquier otro grado académico del mints no es reconocido en ninguna universidad pública como la Universidad de la Florida, ni en ningún país del mundo.

<!–[if !supportLists]–>La más reciente institución que ha abierto sedes en Costa Rica ha sido la Universidad Nuestro Pacto Internacional (unpiuniversity. org). UNPI llego a Costa Rica hace unos pocos meses reconociendo los “años de experiencia” de los pastores, y ofrecen unos cursos de nivelación. Así, un pastor con estudios secundarios puede optar por una licenciatura a cambio dinero, y de un examen de algunas pocas horas sobre “doctrina bíblica.” Personalmente contacte la oficina de lo que sería “el CONESUP” en el estado de la Florida, para averiguar sobre la acreditación universitaria de estas dos últimas instituciones. En el caso de UNPI, en el Estado de la Florida, está reconocida por la Comisión de Educación Independiente (por eso dicen que está “acreditada”) por tanto no está sujeta a supervisión gubernamental.

En simples palabras, ninguna de estas instituciones tiene acreditación universitaria, aunque tenga acreditación educativa. Es decir, si alguien obtiene una licenciatura, o maestría, o doctorado en estas instituciones, (1) nunca podrá enseñar en una institución teológico-universitaria reconocida o en vías de ser reconocida por el CONESUP (Consejo Nacional de Educación Superior, oficina estatal en Costa Rica que regula universidades), (2) y nunca un “titulo” de alguna de esas organizaciones será reconocido o convalidado en Costa Rica, o en ningún país latinoamericano a un nivel universitario. Estas instituciones ofrecen títulos universitarios sin ser universidades. En pocas palabras, todas estas instituciones engañan a muchos pues dicen estar acreditadas por ser asociaciones educativas, pero no están acreditadas a nivel universitario. Así que hay líderes religiosos evangélicos licenciados, masters, y hasta doctores a quienes les regalaron los títulos, y otros con poco estudio y sin nunca saber lo que es escribir una tesis, o un trabajo de investigación, hoy disponen de un titulo pero de “mentirillas”. ¿Afecta esto a la iglesia en América Latina?

Esta mediocridad académica nos demuestra la situación en la que la iglesia evangélica se encuentra. Es difícil entender que para la medicina, odontología, psicología, leyes, finanzas, etc. requerimos profesionales graduados. Pero en algunas iglesias evangélicas “cualquiera” con carisma, aunque sin formación profesional se convierten en lideres de congregaciones. ¿Cuál es el problema? A estos líderes les visitan personas con profundas necesidades emocionales y espirituales, gente que espera semanalmente palabras de orientación y formación espiritual. En cambio, algunos lo que reciben son promesas de prosperidad y terminan siendo estafados. Que lastima que ha nivel comunal, estos líderes religiosos no deseen capacitarse a un nivel universitario formal. En vez de querer servir a otros pareciera que desean servirse a sí mismos comprando sus “títulos” mediocres, en vez de seriamente esforzarse como muchos latinoamericanos lo hacen todos los días.

Osías Segura

Autor: Osías Segura

Profesor adjunto en Fuller Theological Seminary



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