TU EDUCACIÓN

Si una cosa recuerdo de mi llamado al ministerio en 1953, es la declaración de varios hermanos: “Cuando el Señor llama, es un llamado a preparación para servir”.

Pablo exhorta a Timoteo;

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que traza bien la Palabra de verdad” (2 de Timoteo 2:15)

Quién iba a pensar que yo, con menos de tres años de educación primaria en México, podría ser útil en la Viña del Señor. Más por la gracia de Dios, con la ayuda de mi esposa y muchos hermanos, un día tendría el privilegio de poseer un título universitario en los Estados Unidos de Norte América. ¡Sí, gloria sea a nuestro Dios! De nada, ha hecho algo. Fueron once años, pero por Su gracia terminé.

Además de la educación académica hay un sin fin de seminarios y cursos que pueden mejorar nuestras habilidades y hacer nuestra labor más efectiva. No creo que haya duda alguna que un cuchillo bien afilado, corta mejor que uno romo. No solo eso, en nuestro día la tecnología demanda que nuestros talentos sean agudizados lo mejor posible.

La juventud se encuentra invadida con preguntas morales, problemas científicos y una multitud de desafíos intelectuales que demandan nuestra intervención.

El pastor debe tener respuestas firmes, principios prácticos y afirmaciones Bíblicas; ha de saber contestar y guiar sabia y humildemente a la generación presente. La preparación académica es casi imperativa, aunque Dios utiliza toda clase de instrumentos para levantar Su obra. Yo estoy seguro que pude haber hecho un mejor trabajo si hubiera obtenido una mejor preparación. Claro que la educación académica no termina con el título recibido. Uno sigue aprendiendo hasta que parte con el Señor.

Muchas iglesias no quieren considerar a un siervo como pastor, a no ser que tenga por lo menos dos títulos académicos. Desde mi punto de vista yo creo que eso es un error porque los diplomas no edifican iglesias. Hablaremos más tarde de esto. Varios pastores tienen diplomas y títulos académicos pero, ¿han ayudado esos diplomas a edificar una iglesia? ¿Hay evidencias tangibles de su llamado? Las mejores cartas de recomendación que un siervo tiene no son los grados educacionales que ha adquirido, sino las vidas que ha tocado e iglesias que ha guiado con éxito. Lo importante no es cómo comienza, sino cómo es que termina.

TU LLAMADO

El Señor continúa llamando a obreros a Su mies. La mies es grande y los obreros son pocos. El llamado divino viene en diferentes formas y para ministerios variados. No todos somos llamados para la misma obra o en la misma forma pero todos somos llamados a edificar el cuerpo de Cristo. Cuando El llama, siempre hace saber lo que desea que hagamos. Hay ocasiones cuando no es muy claro inmediatamente. En diversas ocasiones, Dios usa a personas de la congregación para guiarnos y aconsejarnos. Cuando las personas ven nuestro carácter y observan nuestros dones y habilidades, pueden observar a Dios.

Vemos algunos ejemplos Bíblicos:

  1. Noé fue llamado para edificar, conservar y predicar.
  2. Abraham fue llamado a confiar, obedecer y a establecer una ciudad cuyo fundador fuese Dios. Además, estableció una nación.
  3. Moisés fue llamado a liberar, pastorear y legislar. Este fue un llamado singular y muy dramático. Desde su encuentro con el Dios de viviente, supo que su llamado era para libertar al pueblo de Israel. Su tarea fue delineada inmediatamente por Dios. No sabía todos los detalles ni problemas que habría de confrontar, pero conocía el plan y la mente de Dios.

SEGURIDAD PERSONAL:

Hay un sin fin de incertidumbres en cuanto al peregrinaje ministerial pero siempre hay un claro sonido de la trompeta y voz del que nos llamó: “Dios me ha llamado al ministerio pastoral”; no existe en mí ningún titubeo, ni claudicación. Todos sabemos que hay muchos ministerios y que Dios ha dotado a sus siervos en diferentes maneras pero el llamado al pastorado es único. Apacentar la grey del Señor demanda mucho más que educación y talentos humanos. Usted puede ser el hombre más elocuente en la predicación y presentación de la Palabra; puede poseer habilidades como maestro, carisma electrificarte y un dinamismo, que en forma magnética atrae a multitudes, pero, otra vez, ¿PUEDE EDIFICAR UNA IGLESIA? El pastorado es un llamado muy especial. Hay muchos hombres que entran al ministerio por diferentes razones. Unos ven el romance de ser líderes de un grupo. Otros son atraídos por la fama y el aprecio que las congregaciones demuestran al pastor. Algunos son empujados por los padres o personas de influencia. Los que son llamados por Dios permanecen y son fieles durante el invierno como en verano.

Si usted ha sido llamado a ser pastor del rebaño del Señor, en su corazón hay seguridad y paz. No siempre será apreciado, ni comprendido, pero sabe que su recompensa viene de El. ¡Sí!, las ovejas bien cuidadas producen lana y reproducen la grey pero el pastor no está allí, ni por la lana, ni los corderitos, sino porque Dios le ha llamado. Es muy posible que más tarde, años ya en la obra pastoral, el Señor le presente otra avenida de ministerio. Su corazón sabe que el llamado más elevado en el ministerio es el de ser pastor de la iglesia de Cristo. Aquí hay mayor satisfacción y actualización personal. Hay otros ministerios denominacionales que son necesarios y fructíferos pero el, “las cuidar las ovejas del Señor ”, les sobrepasa. Alguien me dijo una vez, que al dejar el pastorado, había bajado un peldaño en el ministerio. El profeta Isaías escuchó la voz del Señor: “¿A quién enviaremos, y quién irá por nosotros?” En forma segura y definida, él contestó; “Heme aquí envíame a mí” (Isaías 6:8) También se pueden aplicar las palabras de Pablo a los Romanos, 10:14-15 “¿…Cómo irán sino son enviados…?” Jeremías dice:

“…Y Yo no los envié ni los mandé…” (23:32)

Un ciudadano no se puede declarar embajador de un país sin ser asignado y enviado, tampoco puede o debe ser obispo sin ser puesto por el dueño del redil (Hechos 20:28)

Jeremías es otro de los profetas que en realidad no quería ser profeta de Dios. El presentó varias excusas. En forma muy dramática le dice al Señor: “No”. Pero Dios le dice, “No digas, soy niño, porque a todo lo que te envíe irás tú y dirás todo lo que te mandé” (1:7) Y el versículo 10, dice: “Mira que te he puesto en este día…”, aquí encontramos no un voluntario, sino un subscripto.

Desde un principio, Jeremías supo su llamado y asignatura. Esta es la razón por la que el huía: cuando el quiso dejar el ministerio, no pudo: “Y dije; no me acordaré más de El, ni hablaré más en Su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude” (20:9) Pablo dice: “El Espíritu Santo os ha puesto por obispos…” (Hechos 20:28) Y esta es la promesa divina: Y os daré pastores según Mí corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia” (Jeremías 3:15)

También mencionó que había muchos otros ministerios y dones del Espíritu Santo para la iglesia pero el ser obispo, ministro, pastor, maestro, etc., es de suma importancia. Este es un llamado muy específico y delicado. Las evidencias o credenciales serán reflejadas en las congr12egaciones o congregación en la que usted pastorea. Estas son pruebas aún más fuertes y contundentes que los títulos, diplomas y grados académicos. Es aquí donde podemos aplicar el texto en Mateo 7:20, “Por sus frutos los conoceréis”. La iglesia que usted ahora pastorea, esa es su credencial divina. Es trágico ver a un “profesante cristiano” sin conversión, como un pastor sin llamado del Señor. Es muy probable que la esterilidad pastoral de muchos pastores, sea porque no son llamados. ¡Se equivocan! Mí llamado al servicio en 1953 no vino de una visión celestial, ni porque vi a millones yendo al infierno. Mí llamado al ministerio vino mientras cantaba en el coro y servía en la iglesia. Fue la condición, la actitud y mundanalidad que un joven de 19 años, recién convertido, observó en la congregación y juventud de la iglesia.

Daniel Sotelo

Autor: Daniel Sotelo

Nacido en Guadalajara, Jalisco, emigró a los Estados Unidos en 1950. Estudio en California Baptist University y en el Golden Gate Baptist Tehological Seminary, obteniendo su bachillerato y fue recientemente honrado con un doctorado. Desde 1954 ha sido pastor en 4 iglesias y ha servido como moderador en tres Asociaciones bautistas en diferentes áreas de California. Ha sido presidente del Compañerismo Bautista Nacional y de California, además de servir como Vice-presidente de la Convención Bautista de California. Ha viajado y predicado en 55 países.


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